miércoles, 16 de noviembre de 2016

         

       LA  LLAVE DE CERA EN EL OJO DE LA HISTORIA.…

Corría el año 1890 y en el Brasil, golpe militar mediante, había sido depuesto el Emperador Don Pedro II y en sustitución del Monarca, el Mariscal Manoel Deodoro da Fonseca, gobernaba con “mano de fierro”.-
En Río Grande del Sur, el Liberal (luego, Federalista) Dr. Gaspar Silveira Martins- que era uruguayo y nacido en Cerro Largo- también había sido sustuído por el Republicano Julio Prates de Castilhos, quien para no desafinar con las arbitrariedades y el sectarismo del Mariscal, también había impuesto un gobierno a su antojo y voluntad.-
En realidad, este contexto histórico, social y económico que estaba viviendo el Brasil y en especial Rio Grande del Sur, era sin más preámbulos, la antesala de la Revolución Riograndense, que se desataría en el año 1893. En ella, se involucraron varios orientales. Se enfrentaron duramente Republicanos y Federalistas. Hubo enormes batallas, que provocaron pérdidas de vidas y de bienes y que con ello, sembraron una aureola de terror, de barbarie y de odio, que hasta nuestros días, es motivo de evocación.-
En este contexto histórico-social-económico, en el cual invariablemente estaba desembocando Rio Grande del Sur, en el año 1890, encontramos insertado en el mismo a Gumersindo Saravia da Rosa.-
Era el hijo mayor del matrimonio compuesto por los brasileños: Francisco Saravia Caneda (“Don Chico”) y Pulpicia da Rosa y había nacido en Arroio Grande (Río Grande del Sur-Brasil), un 13 de enero de 1851.-
Dedicado desde niño a las tareas del campo, simpatizante de los blancos – a quienes luego se adheriría para siempre- en 1870 la “Revolución de las Lanzas”, lo hizo plegarse voluntariamente, a la filas del Coronel Angel Muniz (caudillo blanco de Cerro Largo). Y en 1875, cuando la llamarada fugaz de la “Revolución Tricolor”, Gumersindo, nuevamente salió a campaña a órdenes de Muniz, a quien acompañó con toda fidelidad, ostentando el grado de “Teniente”.-
Vuelto a la vida rural, donde muchas veces se desempeñó como tropero, descubridor de gentes y paisajes, casó con la brasileña Amelia Rodriguez Correa (única esposa que tuvo). Procreó 7 vástagos entre varones y mujeres y a la muerte de doña Pulpicia (ocurrida en 1880), se vio dueño por voluntad de “Don Chico” de la EstanciaLa Pandorga” (Rincón de la Yeguada- Olimar Grande), que constituía la cantidad de 30.680 hectáreas de campo, pobladas con buen ganado.-
En agosto de 1883 y a raíz de un fuerte altercado que mantuvo con un vecino, donde las armas no se hicieron esperar y el juicio de la Justicia le fue totalmente desfavorable, decidió vender su propiedad a “Don Chico” y en compañía de su familia emigró para la zona de Santa Vitória do Palmar (Río Grande del Sur- Brasil).-
En ese lugar, acompañado por la familia y en forma temporaria por su hermano “Chiquito”, compró una gran estancia ubicada en el margen Noreste de la Laguna Merín y distante 3 leguas, de la población antes aludida. Allí se dedicó de lleno a la pecuaria, buscando establecerse definitivamente y encontrar de una vez por todas, la paz tan esquiva para su viril presencia.-
Pocos años después, esos deseos tan ansiados, quedarían definitivamente de lado.
E inmiscuido en la vida política de la región, como simpatizante y amigo que era del Dr. Silveira Martins, en 1890, fue nombrado Delegado de Policía de Santa Vitória y como tal, asimilado al cargo de Teniente Coronel de Guardias Nacionales.-
Más allá del estanciero próspero y trabajador, se convirtió en una autoridad creíble y respetada, dado que en poco tiempo, “limpió” de bandidos y cuatreros la zona.-
Comenzó a tener prestigio, conseguido por sus propios medios y entonces, la “leyenda negra” que plasmaron sus contrarios, lo esperó “a la vuelta de la esquina”.- Fue llevado ante un tribunal de justicia, el cual no le encontró cargos de culpabilidad y tuvieron que absolverlo, declarándolo inocente.- A renglón seguido, no se conformaron con el juicio instaurado, continuaron las intrigas y por fin, terminó encerrado en una de las tantas celdas de la cárcel de Santa Vitória.-
Allí estaba en agosto del año 1890 y su tiempo, parecía esfumarse lentamente…

                OTRO SARAVIA TOMA CONTACTO CON LA SITUACIÓN…..

Basilisio Saravia da Rosa, había nacido el 2 de marzo de 1853, en Arroio Grande (también como Gumersindo) y establecido con sus progenitores en el Uruguay, de niño, también supo de la vida del campo y de las vicisitudes que se padecen en él.-
A pesar de una sencilla instrucción primaria rural, fue el más aventajado de los hermanos Saravia-da Rosa, para trabajar con números y llevar adelante el negocio comercial que había emprendido “Don Chico” años atrás.-
En 1870, se incorporó al escuadrón de Pedro Ramirez, del lado del gobierno colorado y fue nombrado como Alférez de Guardias Nacionales. Posteriormente, en el transcurso de la campaña, en el Paraje “El Cordobés”, fue herido de un balazo y tuvo que ser trasladado a Montevideo, para su mejor atención.-
Cuando culminó “La Revolución de las Lanzas”, era Teniente de Guardias Nacionales.-
Posteriormente, retornó a la vida del campo, se casó con su prima Elvira da Rosa, procreó 12 hijos, enviudó y se casó con Jovelina Barrios, con quien tuvo 8 hijos más, totalizando veinte, entre varones y mujeres. A su vez, comenzó a modelar un llamativo poderío económico, que lo llevó a ser propietario de unas 40.000 cuadras de campo. También es dable destacar, que junto a su poderío económico, creció su prestigio de militar, de caudillo y de buen vecino, también.-
A pesar de haber abrazado la causa colorada, opuesta de la que había elegido el mismo Gumersindo, esto no fue obstáculo para que ambos se profesaran una amistad sin revés.
Y por ende, Basilisio, que vivía dedicado a las tareas del campo, muy pronto se enteró  de que su hermano estaba preso en la cárcel de Santa Vitória do Palmar.-  
Tenía influencias en la zona de Río Grande del Sur. Tenía un amigo que era estanciero en la zona de Sarandí del Yí (Durazno). Tenía un vecino, amigo íntimo y compadre que era de nacionalidad italiana. Y como tal, según las mentes de los memoriosos “como se estilaba en la época”, tenía hombres a su cargo que cumplían tareas como militares.-
Comenzó a urdir un plan de rescate y en él, involucró a todas esas influencias antes dichas.-

                                           EL PLAN DE LIBERACIÓN…..  

Sin que ningún familiar se enterara del plan, Basilisio, concibió el siguiente rescate.-
Mandó a buscar prestado, unos 40 caballos, a la casa del amigo estanciero de Sarandí del Yí.-
Seguidamente, encomendó a su amigo y compadre italiano, reque haciéndose pasar por vendedor ambulante, llegara hasta la cárcel de Santa Vitória do Palmar y una vez allí, accediera a conversar con Gumersindo, mientras concebía alguna treta para ayudarlo a escapar.-
Este italiano, no era otro que Francisco Faliveni Tesdesco (el padre de mi abuela materna), quien había nacido el 17 de marzo de 1852, en Curti (Provincia de Salerno).-
Buscando hacer “la América” y escapando de la hambruna y pestes que estaban asolando su región, en el año 1874, llegó al Puerto de Montevideo, con sus hermanos: José y Carmelo Faliveni Tedesco. Radicado, Carmelo en Buenos Aires (Argentina) y José, en Minas (Departamento de Lavalleja), Francisco, luego de trabajar para el Coronel Latorre en una quinta de frutales en Montevideo, se largó a deambular por la campaña oriental.- Tenía poco más de 22 años y así fue que un día de esos llegó como vendedor ambulante y hojalatero a la estancia de Basilisio, en las Costas de Corrales del Parao.- Bien pronto confraternizó con éste y el italiano, a fuerza de trabajo y tesón, logró comprar unas cuadras de campo y en el año 1882, se casó con Emiliana De Ávila (bisnieta del famoso estanciero brasileño Souza Ávila). Con ella, llegaría a tener 14 hijos, entre varones y mujeres.-
Para agosto de 1890, Francisco Faliveni Tedesco, tenía tres hijas y un hijo de corta edad.-
Ni que hablar, que siguiendo el plan urdido por Basilisio, el italiano, llegó hasta Santa Vitória, como vendedor ambulante y una vez allí, logró apersonarse a la Cárcel, hacerse amigos de los guardias y acceder al lugar físico, donde estaba preso Gumersindo.-
Muy astuto, descubrió por boca de los guardias, que la llave de esa celda, solo la tenía el Jefe de la Cárcel, que la guardaba en uno de sus bolsillos, dado la importancia que tenía el detenido, quien además en pocos días sería trasladado a Río de Janeiro para sacarlo de su zona de influencia.-
El vendedor ambulante, tuvo la idea de tomar un “cabito de cera” y con él, pacientemente, sacar el molde del sitio donde accionaba la llave en la cerradura y conformar así, una réplica de la llave. Hecho esto, se volvió rápidamente al Uruguay y tras entrevistarse con Basilisio, partió para Montevideo, donde hizo fabricar una llave, por otro italiano amigo suyo.-
Vuelto a la casa del estanciero, éste, se ingenió para hacerle llegar la misma a la esposa de Gumersindo, indicándole lo que debía de hacer y que luego de consumado el plan, huyera para el Uruguay con sus hijos, pasando por la frontera de Chuy. Asimismo, apelando al amigo, residente en  Santa Vitória, le urgió, para que la guardia del presidio “fuera comprada” con ofrecimientos de dinero y cargos jerárquicos en el Uruguay.-
Pocos días después, recibió un chasque del estanciero riograndense, indicándole que la guardia había “sido comprada” y de que “tal” día, Gumersindo libre de la prisión, iba a estar junto a un paso del río Yaguarón, con un piquete de guardias brasileños.-
De inmediato, Basilisio, llamó a su presencia al Sargento Basilio Pimienta y le puso al tanto del plan, conminándolo a guardar el secreto y a marchar de particular, con 30 hombres de a caballo, los que se harían pasar por troperos o changadores, rumbo a las costas del Yaguarón.-
Si por algún motivo eran descubiertos, solo Pimienta, era el que conocía el detalle del plan y por ende, montaban los caballos traídos de Sarandí del Yí, obviamente, porque no tenían la marca de Basilisio.-

                                   LA EJECUCIÓN DEL PLAN……

Llegados a la costa del Yaguarón, esperaron la noche y con ella, cuando ya comenzaba a abrirse paso la madrugada, escucharon el trote acompasado de varios jinetes.-
Puestos en alerta, Pimienta y sus hombres, reconocieron a los recién llegados como a Gumersindo y siete guardias brasileños del Presidio que engolosinados por el dinero y por los cargos jerárquicos ofrecidos, lo acompañaban.-
Vale decir, que el prisionero había huido del lugar, en momentos que su esposa lo visitaba, tras accionar la cerradura de la celda, con la llave que el italiano Faliveni, había mandado fabricar en Montevideo.-
A una orden de Basilio Pimienta, los brasileños fueron detenidos, ejecutados y enterrados, como forma de borrar todo rastro posible y ante la evidencia de que las bocas de los mismos, fueran a delatarlos.- Después, emprendieron la marcha al trote largo para la estancia de Basilisio.-
Como corolario de este hecho: los caballos fueron devueltos al estanciero de Sarandí del Yí. El italiano Faliveni, adquirió otra porción de campos y el Sargento Basilio Pimienta, fue ascendido a Oficial.-
El tiempo se encargaría de poner nuevos atajos en el camino de estas vidas.-
Gumersindo, retornaría al Brasil el 2 de febrero de 1893, cuando acompañado por Aparicio y 400 hombres armados, se sumó a la Revolución Riograndense, donde llegó a ser caudillo y principal estratega de los Federales.-
Los hermanos Saravia, llevaban divisas blancas en sus sombreros. Los demás soldados, llevaban golillas coloradas, porque así se identificaban los combatientes de la causa Federal.-
Gumersindo, llamado “O Napoleâo das Pampas” o “El General de la Libertad”, mantuvo en jaque a los Republicanos, llegando a librar numerosas batallas, poner sitio a varias ciudades, recorrer 3.000 kilómetros a caballo y en especial logró ser seguido por un ejército de miles de hombres armados.-
Murió en Caroví, atravesado por una bala que perforó uno de sus pulmones, un 10 de agosto de 1894, en momentos que recorría el campo de batalla.-
Por su parte, Basilisio Saravia, después de haber ingresado al Ejército de Línea, fue Coronel en las Revoluciones de 1897 y 1904, Comandante Militar de Treinta y Tres, Jefe Político y de Policía de dicho Departamento y en el ocaso de su gloria como militar, conoció las palmas del generalato.-
Falleció el día 14 de mayo de 1916, en la ciudad de Montevideo a causa de una dolencia cardíaca que se le había acentuado con la aparición de una incipiente diabetes.- Llegó a pesar 120 kilos y en sus últimos tiempos, ni hablar de que pudiera montar a caballo. Solo podía viajar en una volanta.-
El italiano Francisco Faliveni Tedesco, se dedicó de lleno a trabajar en su campo, ubicado en las cercanías de la Cuchilla de Dionisio (hoy, Novena Sección de Treinta y Tres).- Durante las revoluciones de 1897 y 1904, a solicitud de su amigo y compadre el Coronel Basilisio Saravia, cuidó de los bienes, de la esposa  y de los hijos de éste.  Murió en la ciudad de Montevideo, un 14 de junio de 1920 y fue sepultado en el Panteón de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, en la necrópolis de Treinta y Tres.-
Eran otros tiempos, donde los términos de amistad y de palabra dada, valían mucho más que varios documentos juntos. Esos hombres tenían códigos de ética moral, hacían pactos que duraban toda la vida y a ellos, se entregaban generosamente. La mentira, la traición y la falsedad, se pagaban con sangre. Y la débil frontera que separaba la vida de la muerte, no era otra cosa que el filo electrizante de las dagas.-                                                                                                                                                                      

PD: (Versión oral, emanada de la tradición oral de mi familia).- Complemento de apuntes tomados del libro de Walter Rela “Aparicio Saravia – 1856-1904 – “, de Internet y del archivo particular del autor.-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 16 de noviembre del 2016.-



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