miércoles, 14 de marzo de 2018


BATALLA   DE   ARBOLITO

         “DONDE  SE  TOPARON LOS  MUNIZ  CON  LOS  SARAVIA”…….

                          "Toparon en Arbolito
                             los Muniz con los Saravia
                             de un lado, divisas rojas,
                             del otro, divisas blancas.

                             Ya las guerrillas pelean
                              desde hace media hora larga
                              y como ninguno afloja
                              están dele bala y bala............"

El día 19 de marzo del 2018, se cumplirán 121 años de la mítica “Batalla de Arbolito” (paraje del Departamento de Cerro Largo).-
Fue el segundo enfrentamiento entre blancos y colorados, durante la Revolución de 1897. Y este encuentro bélico mirado desde una óptica rápida y sin análisis profundos, nos muestra de que en realidad se “toparon” entre sí los “blancos saravistas” (que era quienes realmente,  llevaban adelante la revolución) con los “blancos municistas”- que estaban al servicio del gobierno colorado- y se constituían en casi su totalidad por: la Compañía Urbana de Cerro Largo, Guardias Nacionales y el  Regimiento 3ero de caballería.- 
Por ahí, algún autor también les llamó a estos últimos: “Colorados, con la divisa blanca en el bolsillo”…….Y en el fragor de la lucha de “Arbolito”, Esteban Chiappara, se refirió al grupo como el de los “blancos yaguaneces” (blancos piojosos)…..
Para ese tiempo de 1897, ya era bastante conocida la enemistad entre el General Justino Muniz (“blanco, al servicio del gobierno colorado”- como él, se definía) y el General Aparicio Saravia, blanco también, pero, al mando de las facciones revolucionarias.-
El primero, un hombre que pese a todas las jerarquías que le entregó el gobierno colorado del General  Máximo Santos y posteriormente el que encabezaba el Dr. Julio Herrera y Obes, jamás  dejó de ser blanco, pero, que evidentemente le molestaba y mucho, el caudillismo en ascenso de Aparicio Saravia. Y  peor todavía, después  del 26 de noviembre de 1896, cuando se suscitó la tragedia en la casona de Ramón Mundo, con la tétrica muerte del adolescente  Segundo Muniz, uno de los tantos hijos del General.-
La brecha que se abrió, fue insalvable. El odio de  Muniz hacia los dos hermanos Saravia (“Chiquito” y Aparicio) fue imposible de laudar y como en todo tiempo, hubieron políticos avispados,  que aprovechando con creces esa situación, la convirtieron en un importante y efectivo rédito político.-
En la madrugada del día 19 de marzo de 1897, ambos Generales, estarían  frente a frente, a campo abierto y a cielo abierto (como en las viejas épocas) para dirimir  una batalla entre hermanos orientales, donde el coraje y la vida de cada uno valían tan poco, que solo dependían del  filo aguzado de las lanzas.-
El campo de guerra, fue en las leves ondulaciones de “Arbolito”, llamado así por la presencia de un solitario tarumán con espinas.-
Sitio ubicado a unas 5 leguas de la ciudad de Melo (hoy, km. 361 de la Ruta 8) teniendo como Norte,  las faldas del Cerro Largo, por el Oeste, el arroyo Guazunambí  y por el Este y el Sur, limitando, los arroyos Campamento y Laureles.-
Unos 2.000 “blancos municistas”- al servicio del gobierno colorado- convergían desde el “Paso de Guazunambí” para enfrentarse a unos 2.500 “blancos saravistas”, que evolucionaban desde Melo, hacia el sitio mismo de  “Arbolito”.-
Envueltos por una tenue cerrazón, en las primeras horas de la mañana (a la hora 05:50)  la vanguardia revolucionaria al mando del Coronel Antonio Floricio Saravia y del Capitán  Antonio Mena, descubrieron ocultos en las “Islas del Parao”, a unos 200 hombres adictos a Muniz, y bajo el mando del Sargento Mayor Juan Derquín (Comisario de Policía de la “Villa de Artigas”- hoy, ciudad de Río Branco), que buscaban incorporarse a los que estaban acampados en el “Paso de Guazunambí”.-
De inmediato comenzó un nutrido tiroteo, que cesó cuando Derquín con toda su gente y dos carros cargados de municiones, se entregó y “pidió un puesto” entre los milicianos de Aparicio.-
Desde ambos lados, se sucedieron los chasques.-
Y mientras Aparicio apuraba el paso de sus subordinados para llegar al sitio propicio de “Arbolito”, estratégicamente fueron tomando las casas de: Juan Falco, Casiano Amilivia, Miguel Perdomo, Rodríguez, Capitán Andrés Vázquez y Ramón Líbano, además de atrincherarse en una manguera de piedra cerca de lo de Líbano y en la Escuela Pública del lugar.-
Por su parte Muniz, envió dos escuadrones al mando del Capitán Braulio Ortiz y del Teniente Coronel Lino Cabrera, como forma de proteger a Derquín, pero, cuando estos llegaron a la zona de pelea, el Comisario de la “Villa de Artigas”, ya se había “pasado” con gente y municiones, al ejército de Aparicio.-
Además Ortiz y Cabrera, se encontraron con la líneas del ejército insurrecto tendidas en batalla, amparados  por las ondulaciones del terreno, pertrechados, en las casas tomadas y formando un semicírculo que insumía unos 6 kilómetros de extensión.-
Del lado de Saravia, desde la derecha hacia la izquierda, estaban al mando de sus hombres: el Coronel Antonio Floricio Saravia da Rosa “Chiquito”; los Capitanes: Basilio Muñoz, Antonio Mena, Manuel Rivas (reconocido lancero), Esteban Chiappara (que era Agrimensor titulado) y Tomás Borches. En el centro: los Coroneles Nicasio Trías, Antonio María Fernández, Celestino Alonso (que había sido ayudante y era amigo del General Muniz) y  Agustín de Urtubey.  En la izquierda: los Coroneles Juan Francisco Mena, Juan José Muñoz, Miguel Aldama, Bernardo G. Berro.-
Entre las filas de Aparicio y en la división que comandaba Trías, se conoce que estuvo la lancera “castillense” Isabel Altez, acompañada de sus 6 hijos varones y en el Escuadrón “Mansavillagra”, de la División Florida, que mandaba el Capitán Francisco Castro, uno de los tiradores, era un niño de 16 años de edad.-
Por su parte del lado de Muniz, desde la derecha hacia la izquierda, estaban al mando de sus hombres: la Urbana de Melo, bajo la tutela del Capitán Gerónimo Iriondo, los Coroneles Carlos Chagas, Juan Aguiar, los Tenientes Coroneles Pablo Estomba, Cesáreo ( “El Tuerto” Cicerio) y Basilisio Saravia (quien no portaba golilla colorada, por no disgustar al General Muniz y que le acompañaban 5 de sus hijos- a pesar de que Carlos, uno de ellos, era blanco-) y los Mayores Bernabé López y Casildo Carrión. En el centro: el General Muniz con una escolta de 40 hombres, al mando del Capitán Profecto Muniz (hijo del General). En la izquierda: el Regimiento 3ero de Caballería con el Coronel Julio Gutiérrez, a la cabeza y luego los Capitanes Onofre Javier, Juan Nieves y Pablo Muniz (otro de los hijos del General).-
También se encontraban junto al ejército gubernista, el Jefe Político y de Policía de Cerro Largo Gumersindo Collazo con su ayudante Francisco Cánepa, los que habían logrado huir de las “Islas del Parao”, donde se encontraban junto al Sargento Mayor Juan Derquín y una mujer  que acompañaba a su único hijo, de apellido Silva.-
La mesa pues, “estaba servida” y a la hora 07:30 aproximadamente, luego de haberse disipado la cerrazón se generalizó el combate.-
Allí, se peleó sin artillería, dado que del lado gubernista el General Muniz opinaba que esos “aparatos solo servían pa jeringuear y hacer ruido”; mientras que ambos bandos usaron fusiles, carabinas, escopetas de “cargar por la boca”, facones, sables, lanzas forjadas,  lanzas  “de tijera de esquilar” y hasta boleadoras, cuando la ocasión lo requirió.-
Entre las horas 10 y 11 aproximadamente, el General Saravia en persona encabezó tres cargas a lanza, que dejaron bastante maltrechos a la Urbana de Cerro Largo y al centro de batalla de Muniz, que con su experiencia natural de toda una vida al servicio de la guerra, empezó a ver que la cosa “se le estaba poniendo fea”……
Al mediodía,  “El Pampa Viejo”- como le llamaban despectivamente al General Muniz, que ya contaba con 59 años de edad, mandó levantar “Bandera de Parlamento” y fue cuando el General Aparicio, desde la casa de Falco, despachó ayudantes con la orden de  que cesara el fuego en toda la línea, a la vez que enviaba  a Abdón Aroztegui  (otro autor dice que también lo acompañaba  el Comandante Miguel Pereyra, de Rocha) con una carta para Muniz, donde según los datos más acertados que hay, el Jefe insurrecto le proponía que cesara el fuego, que rindiera sus armas y que con los hombres que así lo desearen,  “se pasara” a las filas de la revolución.-
Aroztegui (soldado de la divisa blanca desde la revolución de 1870) y cronista de toda esa campaña guerrera,  se arrimó a caballo al Capitán Onofre Javier, quien al enterarse del contenido de la carta por boca del mismo Aroztegui, se la alcanzó al General Muniz y le dijo: - Dice que es para que Usted, se entregue……
“El Pampa Viejo” arrolló la carta con rabia y la tiró para un costado (mientras que hay otro autor que asegura que Aroztegui fue derecho al General, le estrechó la mano y le entregó la carta)….Sabido es que Muniz no sabía leer, pero, tampoco le iba a faltar en su escolta uno que supiera hacerlo y que le dijera cual era el contenido de la epístola.-
Del otro lado del campo, había llegado Nepomuceno Saravia Díaz, de galope en su caballo, trasmitiéndole a “Chiquito” que el General ordenaba que se cesara el fuego en toda la línea, a la espera de lo que contestaba Muniz y éste , lo miró al joven ayudante y le contestó: - Y por qué vamos a suspender la pelea si están derrotados?...
Se dio vuelta hacia Antonio Mena y le dijo:- Vamos a cargarlos!....
 Cierto o no, este detalle, que ha sido contado de diferentes maneras, imprevistamente,  se dibujaron en el horizonte, 30 lanceros siguiendo “al jinete rubio de los ojos celestes”, desobedeciendo la orden dictada por Aparicio y yendo al encuentro de Muniz, entre la polvareda del galope tendido, el sonido épico de los cascos sobre la tierra y las “lanzas en ristre” que parecían desflecar el espacio azulado….
Allí estuvieron: Mariano y Desiderio Saravia, Benito Viramonte,  Manuel Juárez, Antonio Galarza, Pedro Franca, José María González, N. Chalar (que acompañaban a “Chiquito”) Juan y Silvio Muñoz, José Luis y Aquilino Hernandorena , Angel, Cirilo y Cruz Aldama, José Lain, Manuel e Isabelino Aquino, Claudio Pérez, Isabelino y Diego Velázquez, José y Aníbal López Aldama, Jorge Ponce de León, Juan Antonio Apolo, Matías Herrera, Antero Britos y Orestes y Luis Cibilis, conjuntamente con el  Capitán Basilio Muñoz, que también empuñó una lanza.-
Fue una carga furiosa, que abrió una brecha en los cuadros del 3ero caballería, mientras las bocas de fuego de uno y de otro bando, recomenzaron la batalla, con su canto de muerte.-
Aroztegui  y Pereyra,  se vieron entre dos fuegos.-
 Y se salvaron porque el Capitán Onofre Javier, entre el asombro y  el apuro, les señaló una cañada falsa que había allí cerca y le dijo:- Váyanse cuanto antes porque sus propios compañeros lo van a matar!!
Los lanceros, superaron el Regimiento del Coronel Gutiérrez  y “Chiquito” buscó vérselas frente a frente con Justino Muniz (a quien había jurado matarlo) el que a su vez empuñó su vieja lanza reconquistada en la “Batalla del Sauce” el día 25 de diciembre de 1870 y ordenó a Profecto que contestara de igual forma el ataque.-
El entrevero fue tremendo y se trenzaron todos contra todos.-
 Es muy  difícil conjuntar todas las versiones existentes. Aun así se desprende de que “Chiquito” previamente herido,  en el entrevero generado le matan el caballo, es reconocido por “El Pardo” Toranza  (que antes había sido “blanco saravista”) y que luego servía como Teniente, a las órdenes de Muniz, quien se le viene por arriba cuando lo ve de a pie y que intenta subir en el caballo del ayudante: Aquilino Hernandorena.-
Se escucha una nueva descarga y Hernandorena cae para siempre. Mientras  que “Chiquito” boleado por el cuello cae al suelo y desde allí, le dispara a Toranza, los dos últimos tiros de revólver, que le quedan.-
No logra dar en el blanco.  Mientras que “El Pardo” dueño total de la situación, levanta el sable de caballería y maquinalmente, “se lo baja” en el medio de la cabeza…
Otra versión cuenta que en momentos que Toranza levantaba el sable para ultimar a Saravia, Chalar (uno de los lanceros blancos) le gritó: - No lo mate, qué es el "Chiquito"!!
 Todo se terminó con ese hachazo.....
Y “Chiquito”, que había nacido un 23 de setiembre de 1854,  encontró la muerte  a los 42 años de edad.-
Había sido Comisario de Policía, comerciante y próspero hacendado.-
Se había casado con la Sra. Ciriaca Olivera y tenía 11 hijos entre varones y mujeres.-
Según Nepomuceno Saravia Díaz : “Chiquito” era demasiado valiente y ese día se enfureció y se encegueció al no verse acompañado en el diapasón del coraje”…..
Mientras que para la tradición oral de los Faliveni-Dávila (mis tíos abuelos maternos) existía la convicción de que éste era muy valiente y arrojado. Que había jurado matar al General Muniz y que además circulaba el comentario de que “estaba borracho”…..
Varios de los que cargaron a lanza, lograron huir del entrevero; algunos, hasta de a pie, porque les mataron los caballos y se defendieron, con lo que tenían a mano.-
 Ante tal situación, las fuerzas de Muniz, recobraron el ánimo, se adueñaron del terreno y se llevaron por delante la derecha y la izquierda de Aparicio, ya que la muerte de “Chiquito”, indudablemente, había llamado al desánimo.-
Aparicio, ordenó la retirada tratando de que no quedara ningún compañero atrás. Mientras que desde el otro bando, el General en Jefe, ordenó a Toranza, que cumpliera similar deseo.-
Las fuerzas “municistas” se hacieron del cuerpo de “Chiquito” y lo “carchearon" de inmediato, sacándole el sombrero, reloj de bolsillo, libras esterlinas, pantalones, botas granaderas, el apero completo etc. Abandonaron solo el chaleco, porque estaba partido en dos y el cual fue recuperado por el comerciante Juan Falco.-
Ante ello, Basilisio Saravia (otros dicen que Cesáreo) “compraron” las prendas antes nombradas y tras la obtención del permiso jerárquico correspondiente, levantaron el cuerpo y le pidieron al vecino Casiano Amilivia, que lo hiciera llegar hasta Santa Clara de Olimar (donde está el panteón de la familia).-
Así se hizo y en el comercio de Falco, se construyó un ataúd, amortajaron el cuerpo con parte de sus prendas, luego depositaron el cajón en un carrito de pértigo que prestó Amilivia y alguien de la familia de los Saravia (se ignora el nombre) el día 20 de marzo, atravesando campos y distancias lo trasladó para Santa Clara de Olimar.-
A la hora 15 de ese día 19, la retaguardia del ejército blanco de Saravia y parte del ejército de Muniz,  se dispararon los últimos tiros.....
Muniz, no siguió el ejército de Aparicio por falta de caballadas de refresco y este último, con sus hombres, se retiró hacia Melo, donde a la hora 18 del día 19 de marzo, dejó algunos de los heridos más graves y continuó con el ejército y el resto de los heridos hacia  el Hospital de "Cuchilla Seca"- cerca de Bagé- (Río Grande del Sur).-
Sabido es que allí desde el día 18 de noviembre de 1896, funcionaba el Hospital de Sangre con más carencias que materiales de uso, a 20 leguas de Melo, bajo la administración de don Ramón Moreira y con la asistencia de los Dres. José Luis Baena, Francisco Vidal y Cuervo y Joaquín Ponce de León.-
Según el Dr. Baena, en ese Hospital constituido por unas lonas y unos ranchos de terrón y paja, se atendieron 209 heridos, falleciendo tan solo dos.-
Los heridos graves del General Muniz, al igual que algunos de los blancos de Saravia, quedaron ubicados, en ranchos de la zona de "Arbolito" y fueron atendidos en forma paralela, por el Dr. Andrés Ceberio, médico del ejército de Aparicio.-
Mientras que en la Escuela, aquel soldado Silva, que militaba en las fuerzas del gobierno, se asistió allí y estuvo dos días agonizando hasta que falleció.-
Su madre seguía el ejército para cuidarlo y es digno y emotivo a la vez resaltar que luego de fallecido, ella misma cavó la fosa y lo sepultó en algún lugar de la falda del Cerro Largo.-
Luego se marchó sin rumbo y sin destino y nadie sabe cómo se llamaba.-
Heroína anónima de la tragedia que enlutaba a todo un país y que arrancó a fuerza de “la leva” a muchos brazos de trabajo que sostenían la decrepitud de los ranchos pobres…..
El gobierno, confesó 200 bajas y Aparicio, 150” (Arturo Giménez Pastor).-
“Muniz confesó 95 bajas; nosotros tuvimos 25 muertos y unos 100 heridos” (Nepomuceno Saravia).-
Por parte de los "blancos saravistas", quedaron muertos en el campo de batalla, además de “Chiquito”: Angel y Cirilo Aldama, Claudio Pérez, Pedro Alvarez “El Mellado”, Manuel Aquino, Isaac Arellano, Antero Britos, Orestes Cibilis, Juan Fernández, Zoilo Garro, N. Heredia, Aquilino Hernandorena, José Lain, N. Legrand, Máximo Mendoza, Francisco Morales, Celestino Rodriguez, Floro Sabatel, Joaquín Sánchez, Nicolás Trías y Arturo Ureta.-
Y entre los heridos sin riesgo de vida, se pueden contar a: Ignacio y Antonio Mena, Esteban Chiappara, Sergio Muñoz, Bernardo Berro y su hijo Pedro, Nicasio Trías y Benito Viramonte.-
La "Cruz Roja", recién partió de Montevideo para "Arbolito", el día 23 de marzo con los Dres. Eduardo Martínez, Emeterio Camejo, Luis Bergalli, y Adolfo González Hackembruch, llevando como practicantes a los Sres. Fleurquin, Festa y otros más.-
El día 1ero de abril, ya se encontraban en la zona donde había ocurrido la batalla, atendiendo a los heridos que estaban alojados en las casas de Falco, de Rodríguez , de Líbano y en la Escuela y el día siete, se trasladaron con todos ellos para Melo.-
Sin embargo, no se ocuparon de dar sepultura a los muertos (lo que habría quedado en manos de los vecinos) que cumplieron poco y mal, porque hasta el año 1902, quedaban restos de cadáveres insepultos.-
A instancias de una comisión de vecinos presidida por Falco, se construyó un sepulcro de tamaño grande y en julio de 1903, tras exhaustivo recorrido, un Sr. de apellido Olmedo, culminó de darle sepultura a 25 restos encontrados, suponiendo por el estado que tenían las dentaduras, que algunos de ellos eran jóvenes y los restantes, de mediana edad.-
Cuenta la historia que tiempo después, en años de paz, un anciano Justino Muniz, rememoraba la “Carga de Arbolito”, ante un Oficial blanco, amigo suyo.-
Le preguntó: Y quién era el muchacho aquel, de chaleco de botones dorados?
Un Aldama- le responde- hermano del otro….
Y el otro mozo?...
Claudio Pérez…..
A Muniz, se le desfigura el semblante y grita: - Los hijos de Emilio Aldama, el hijo de Artidoro Pérez! Mis dos amigos, como hermanos, mis compañeros de las cargas del 70!!
“El Viejo” bajó la cabeza y unas lágrimas rodaron por sus mejillas, curtidas por tantas tragedias y desilusiones partidarias……
El mismo, con su lanza,  les había dado muerte a los tres mozos por los cuales preguntaba, en momentos que se generó el entrevero, después de la inolvidable carga…..
Era la locura desenfrenada de la guerra. Donde la convicción de matar o de morir estaba impuesta, sellada a fuego, marcada indeleble en cada alma y no importaba ni llamaba la atención, a quien le tocaba en suerte “la bolilla premiada”….

........"Donde Chiquito cayó
          brota siempre el agua clara
          adonde van los troveros
          a bendecir sus guitarras,
          y es desde el noventa y siete
          un manantial de tacuaras.......

........"Porque cuando un niño pide
          la bendición de sus tatas,
          la Madre siempre le dice
          esta buenaventuranza:
           M´hijo, que Dios lo haga guapo
           como a Chiquito Saravia!......."

Irónicamente, el poeta Yamandú Rodriguez, quien escribió "La Carga de Arbolito", de acuerdo a lo informado por su hermana la Sra. Liropeya Rodríguez de Gastañaga....era de filiación colorada.-

                                       - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 

(Fuentes consultadas: Internet;  Estampas Heroicas”- Eudaldo G. Montes- año 1950-; “La Revolución de 1897- Saravia y Lamas”- Arturo Giménez Pastor- año 1897-; “Crónica de Muniz”- Justino Zavala Muniz- año 1989- “El Solar Olimareño”- Luciano Obaldía Goyeneche- año 1970- “Aparicio Saravia- Las últimas patriadas”- Enrique Mena Segarra- año 1977- “ Memorias de Aparicio Saravia”- Nepomuceno Saravia García- año 1956- “Mansavillagra- Crónica Histórica del Pago- Alcides Olivera- año 1969- "La Campaña Militar de 1897"- Departamento de Estudios Históricos del Ejército- año 1998- y “Caudillos y Doctores”- Lincoln Maiztegui Casas- Tomo II- año 2017).-
Manuel Nieto.-
Soldado blanco a órdenes
de Bernardo Berro.-

                Texto: Jorge Muniz.-
         Vergara, 14 de marzo del 2018.-


General Justino Muniz.-




Sergio Muñoz Zeballos.-
Caudillo blanco de Cerro Chato.-
Resultó herido en una pierna.-
Cruz Roja, que asistió a los heridos en el combate.-

"El Pardo" Toranza, que ultimó
a "Chiquito" Saravia.-
Teodomiro Pérez.-
Soldado de la Urbana de Melo, que
falleció en pleno combate,.

Comercio de Juan Falco.-
Lugar donde murió "Chiquito" Saravia.-
La cruz de madera pintada de negro
con ribetes celestes, fue puesta por el vecino
Casiano Amilivia.-
Capitán Segundo Oxley Medina.-
Peleó en la División Blanca de
Agustín de Urtubey.-




Coronel Juan Francisco Mena.-



Coronel Antonio Floricio Saravia "Chiquito".-

Doroteo Navarrete.-
Ciudadano blanco que se
encontraba entre las fuerzas saravistas
el día del combate.-

Teniente Coronel Basilisio Saravia da Rosa

Coronel Cesáreo Saravia.-
"Blanco al servicio del gobierno".-


Comandante Miguel Pereyra.-
Fue uno de los emisarios que mandó Aparicio
cuando Muniz, levantó bandera de Parlamento.-


Capitán Ricardo Hierro Rivero.-
Secretario de Basilisio Saravia.-


Teniente Coronel Enrique Yarza.-
Escuadrón blanco de Rocha.-
General Aparicio Saravia.-




Coronel Julio Gutiérrez.-
Jefe del 3ero de Caballería
al servicio de los colorados.-




Coronel blanco Agustín de Urtubey.-














Nepomuceno Saravia Díaz.-
Ayudante del General Aparicio Saravia.-


Capitán Francisco  Barboza.-
Blanco saravista.-
Teniente Ladislao Moreno
Integró la Divisón blanca de Berro
en "Arbolito".-




Capitán blanco Basilio Muñoz.-
Fue de los lanceros, que regresaron con vida.-
















Soldado blanco que a falta de caballo, andaba en un buey.-





Coronel Bernardo Berro.-

Antonio Galarza (de pañuelo y divisa blanca).-
Fue otro de los lanceros que regresó vivo,
a su puesto de combate.-
Mujer y niños que ayudaron a levantar y cuidar heridos, en la
Batalla de Arbolito.-

Al medio de la foto, doña Ciriaca Olivera, esposa de "Chiquito" Saravia.-




Panteón simbólico de "Chiquito" Saravia.-





Lugar donde cayó muerto "Chiquito" y su caballo .-








Cartel indicador que recuerda el lugar de la  batalla.-


domingo, 11 de marzo de 2018


DISCURSO ALUSIVO A LOS 115 AÑOS DEL ANIVERSARIO DE LA CIUDAD DE VERGARA (DEPARTAMENTO DE TREINTA Y TRES).-


Foto tomada por:  Florencia Génova Zuluaga.-
Señoras, señores:
Hoy cumplimos 115 años como comunidad.-
Por lo tanto quiero evocar el más entrañable saludo para todos los hermanos y hermanas vergarenses, que están presentes en este momento. Para quienes están en otros sitios del Uruguay y también, para quienes se encuentran esparcidos por el mundo.-
Hoy más que nunca, estamos orgullosos de nuestro sentido de permanencia. Y tanto acá, como del otro lado del mundo, sentimos el mismo encanto, evocamos la misma nostalgia y caminamos la misma esperanza, cuando hablamos de este pedacito de tierra, que un 7 de abril de 1891, comenzó a echar sus raíces ancestrales, en la margen derecha del arroyo Parao.-
Mucho tiempo ha pasado desde ese momento y muchas historias se han ido gestando en el trayecto terrenal. Gracias a la tecnología cibernética, todos los que quieran pueden leer esas historias, que son el fruto sazonado de las investigaciones, que durante varios años, fuimos realizando en conjunto con el Escribano José Luis Cuello y con aquel inolvidable amigo, que fue: Víctor Eduardo Lucas Senosiain.-
Nuestro recuerdo y agradecimiento para don José Fernández Vergara, el fundador. Para el Senador Doroteo Navarrete, quien presentó el proyecto con el nombre para este pago a la vez que solicitaba que el mismo fuera elevado al rango de “Pueblo” y para don José Batlle y Ordóñez, que en su calidad de Presidente de la República, aprobó la ley de creación, un 10 de marzo de 1903, permitiendo que el proyecto de Navarrete, se convirtiera en tangible realidad.- 
Hoy a 115 años de ese alumbramiento, situados en esta plazoleta que lleva el nombre del fundador, imaginariamente, hacemos convergir aquel pasado de carretas, mayorales de diligencias e inmigrantes de varias nacionalidades, con este presente, donde la tecnología es la dueña del mundo, donde la lucha por sobrevivir es un desafío constante y donde la esperanza de los pueblos, navega entre los más sinuosos laberintos.- 
Muchos jóvenes quizá se pregunten el por qué de leer, de investigar y de razonar la historia…
Y yo les contesto: Porque es la base y es el sustento de nuestra propia identidad…..
Es el patrimonio tangible e intangible, que emerge desde el seno de nuestra comunidad. Es el motor que dinamiza nuestra propia existencia. Es la energía potencial que alimenta el presente y es la esperanza, que nos induce a ir en pos de un mañana mejor.-
Y el ejemplo de lo que estoy diciendo, lo tenemos grabado en el nombre de esta plazoleta que evoca a don José Fernández Vergara. Aquel brasilero, empeñoso y diligente, que un día soñó crear un pueblo en sus dominios naturales..
Un hombre con la hechura de su época. Que sorteó tenazmente, todos los obstáculos que se le atravesaron en el camino. Que posibilitó la venta de solares, que donó tierras para servicios de la comunidad, que posibilitó el flujo de inmigrantes que trabajaban en lo que viniera y que tuvo el honor, tres años antes de morir, de ver el rancherío de “El Parao”, convertido en el floreciente pueblo de “Vergara”.-
Gracias a ese discurrir constante de la historia, hoy somos una comunidad con vida propia y tenemos una identidad, que podemos exhibirla con la frente en alto, donde quiera que vayamos.-
Pero no debemos de quedarnos de brazos cruzados, alabando lo que fue y mirando pasar ante nosotros, un mundo resquebrajado por la violencia, por la corrupción, por la disputa de poderes y por el consumismo.-
Somos una pequeña parte de ese mundo y tenemos que asumir que nos toca vivir momentos difíciles. No podemos ignorar lo que nos rodea y debemos afrontar la situación.-
Dejemos las diferencias partidaristas y todos aquellos prejuicios que tienden a separarnos como comunidad y apelemos al mensaje claro, de la hermandad, de la solidaridad y del combate diario, para salir adelante.-
No nos cansemos de pedir fuentes de trabajo para Vergara y la capacitación e inserción de jóvenes en las mismas. De pedir mejoras y mantenimientos, en todos los barrios de la ciudad. De pedir que no cese el incentivo de las actividades sociales, culturales, ecológicas y deportivas y en estos casos ampliar el núcleo de acción para confraternizar con la ciudad de Treinta y Tres, con los Municipios vecinos y con todas las poblaciones que quieran integrarse.-
Trabajemos por cuidar lo que ya está hecho; por remodelar el Hotel de Claussen; por el nombre de Doroteo Navarrete, para este bulevar que hoy se inaugura; por la creación de un Museo Histórico y de un tour ecológico- cultural, donde los turistas que nos visiten, puedan disfrutar de los sitios históricos, de los valores culturales que poseemos y de la parte ecológica que nos brinda, el entorno del arroyo Parao.-
Deseo que mis palabras que representan a todos y cada uno de los vergarenses, no caigan en el vacío y que las autoridades que nos gobiernan “recojan el guante” para proseguir con el objetivo trazado.-
Es el mejor homenaje que le podemos brindar a todos aquellos pioneros que desde abril de 1891, hasta ahora, han pensado, han luchado y han forjado por un Vergara mejor!..
Enhorabuena ¡! Muchas felicidades y bendiciones para todos!!
Jorge Carlos Muniz Cuello
Vergara, 10 de marzo del 2018.-


La imagen puede contener: personas de pie, cielo y exterior
Foto que obra en la página del "Gobierno de Vergara".-