lunes, 26 de febrero de 2018

                            “EL  SOROCABANA  VERGARENSE”
                                                                                                              (7ma. Parte)

Temprano de la mañana, pasaba rumbo al “Centro”,  doña Máxima Álvarez (hermana entre otros de “Jacinto Lechiguana” y de Alberto,  que era alambrador y “pocero”) con un gurí chico de la mano,  con sus polleras largas, media agachada para caminar, en un barquinazo solo y la boca que era un pororó…
 Es que la mujer vieja, con unos cuantos abriles encima, venía de allá de la “Calle de las Tropas” y antes también, se puede decir que de donde terminaba Vergara, con su barrio “La Concordia” y la chacra que había sido de Claussen y empezaban los campos del local de ferias ganaderas “El Parao”…..
Venía a surtirse de alimentos y de remedios en la farmacia de “El Bebe” Freire, con la certeza de que le diera para pasar todo el mes. Porque el viaje era largo y tenía que hacerlo de a pie.-
-Guen día, don Antune….
- Buen día doña Máxima….Cómo anda Usted?
-Bien y uté don…Dice que tenía la patrona media culeca?...Yo escuché nel arradio que dio que taba internada …..
-Sí estuvo internada….Pero ahora ya está en casa y por suerte se está recuperando bien….
-Mire uté! Qué suerte pobre!...Yo siempre digo que las enfermedades dispués que dentran, pa salir …..es brava la cosa…..Mire el finao mi marido, un hombre guapo, yeno e salú, se levantaba al aclarar, se acostaba con las gallinas, comía máiz y boniato asao, nada li hacia mal y de guenas a primeras se enfermó el pobre y empezó pa tras y pa tras y tomaba un rimedio y tomaba otro y nada li hacia bien….hasta que pasó lo que pasó…..terminó en “la estancia blanca” en custión de un mes más o menos……Deje quieto!....No es changa el tema enfermedá….
Mi padre para suavizar un poco la prosa, le desviaba el tema hacia el gurí chico.-
-Y este gurí va a la Escuela?
-No don Antune, que va dir a la Escuela….
-Y qué le pasó? No tiene la edad cumplida?
-Gué y tiene todo, don. Hasta portafolio nuevo le había comprao y cuaderno pa escribir y lápice de colore pa dibujar….Gue y resulta que un día viene y me contó que había ido un hombre y que les empezó a dar “ginástica” nel patio e la Escuela…..
- Ginástica?- dijo papá sorprendido…
-Gué eso mismo…Eso di hacer ejercicio….De sacudir brazos y piernas pa arriba y pa abajo… Tonce agarré y le dije: Gueno, a partir di hoy no vas más a la Escuela……Pero, aguela….. No, no hay pero aguela, no vas más a la Escuela y tá…..Qué joder yo te mando a aprender a ler y escribir y vos me venís con el cuento de que va un forastero pa que hagan “ginástica de camburgo”. No, no vas más y pelada la costilla…..Ah sí….pelada la costilla….
En realidad doña Máxima, a cuyo marido le decían “El Corral de Embasto”, porque cuando estaban construyendo el matadero cerca del cementerio, él, que trabajaba en ese sitio lo denominaba de esa forma, no había mandado más el niño a la Escuela, porque hacían gimnasia como los soldados, a los cuales los viejos y viejas de otro tiempo, les llamaban “Los Camburgos”………


                                                  EL   PAGO   VIEJO……
Un sol generoso iluminaba casas y calles del pago viejo.-
La rueda de viejos, comenzaba a poblarse y con ella, revivían nuevamente aquellos sucedidos de un tiempo ido, que como las brasas de un imaginario fogón, bastaban unos soplidos para que enseguida se reivindicara la llama….
Comenzaba la tertulia, por  el viejo Pedro Alquilino Icart y Alvariza, que allá por 1911 más o menos había llegado desde “Nico Pérez”, con su vieja de nombre María, con su empresa de “Pompas Fúnebres” y con su primera radio “a galena”. Hombre con cierta influencia en “Nico Pérez”, incluso comentaban que había heredado a un tío que era estanciero, que guardaba una bolsa de libras esterlinas y que además de ser la primera persona que trajo un receptor de radio a Vergara, también se defendía componiendo relojes de bolsillo y de pared.-
Sin embargo, la envidia que no descansa y que está siempre alerta, no le dio alce tampoco al viejo y con el oficio de funebrero y el hecho de tener pocos amigos, bastó para que “inflaran un globo” con los chismes, de que el hombre,  era “lobisome”…. Hasta lo vieron cerca del puentecito de “El Charco”, atrás del cine del “Tono” Zito, donde en otro tiempo los vascos Hontou tenían un “cementerio privado”,  convertido en un perro “dogo”, que con los colmillos afilados “como navaja”  y los ojos “tintos” en sangre,  esperaba el combate con otro “lobisome” más, también convertido en perro “malo” y que los rumores de la época, indicaban sin más vueltas,  que era Inocencio Fabeiro…
Prescindiendo de todas esas habladurías, que el viejo Alvariza ni pelota les daba, hasta se dio el lujo de ser Presidente del Concejo Auxiliar que tutelaba bienes, obligaciones y derechos públicos, de los habitantes de Vergara….
La prosa continuaba y desde el aire desvanecido, surgía “El Negro” Bentos Exequiel Vergara, peón de campo de don Pedro Martín Zuluaga “Baigorra” y “compositor de parejeros” que allá por la década de 1920, le había prestado su caballo lobuno a Julio María Sosa, colorado escindido del grupo de don “Pepe” Batlle y que se tiraba a Presidente de la República, para que entrara a Vergara, con el sombrero en la mano,  entre los Vivas! de la gente y los aplausos cerrados de sus seguidores, que no eran muchos…
Hablaban de don Honorio Zuluaga, cuando se golpeaba los bolsillos de las bombachas y gritaba: - Tengo plata y más plata, carajo!….. Sin embargo, perdió una penca contra los Robaina-Moreno, a los cuales no los conocía mucho y de malo que estaba por ser perdedor, gritaba entre la concurrencia:- Dónde están y de dónde son carajo?...Esos mulatos Ribaña!!
Comentaban de que “El Chato” Zuluaga, había estado presente en la Revolución de 1904, acompañando a Basilisio Saravia, que éste, le regaló un revólver calibre 44 y que después de Tupambaé, se enfermó de tifus. Lo cuidaba “La Turca de Mayo”, que era enfermera de la División colorada y cuando “El Chato” deliraba de fiebre, ella lo envolvía en sábanas mojadas y decía:- Bobre hijo….Madre nu verlo nunca má!
Pero salvó el trance. Fue hacendado en la zona de Vergara y murió muchos años después de terminada la guerra.-
Hablaban de los faroles a querosén que había donado Fermín Hontou en 1906; del Sargento Mayor Quintín Silvera, que en 1910 tuvo un Sargento, un Cabo y seis soldados “acuartelados” en su casona, por si Basilio Muñoz y su gente agarraban con esta dirección y que como era un hombre nervioso y emprendedor, en 1911, el Concejo Auxiliar de Vergara, lo había nombrado “Inspector del alumbrado público”; de los faroles a nafta, que llegaron en 1922; de los faroleros Timoteo Berrueta, Cándido Alcarraz, Felisberto Hernández y Rufino Silva, que fue el último antes de la llegada de la luz eléctrica y que tenía un hijo que le decían “Gallinal”, que trasmitía los partidos de fútbol, imitando a Carlos Solé. Además de otro hijo que era tuerto, que le decían “El Pepe” y que cuando le dolía alguna muela, tomaba unos tragos de caña blanca y se la arrancaba con una tenaza,  que le pedía prestada a Juan Bautista Poliack. A su vez don Rufino, tenía una hija que se llamaba Amelia, que fue la eterna novia de Héctor Percovich que trabajaba en la UTE de Vergara y que hasta la vejez, no perdió nunca los buenos modales para expresarse, la candencia para caminar, las “caravanas” pendiendo de sus orejas y los labios encendidos  de rojo carmín.-
La prosa continuaba con el recuerdo de don "Félix Guerrero", que en realidad se llamaba : Filisbino Guerrero, que siempre andaba de pañuelo blanco (por eso le decían “Nuca blanca”); del viejo Fabriciano Cabrera; de Eduardo Rosas (que era descendiente del cruzado libertador Juan Rosas) ; del duelo criollo que habían sostenido Gregorio Presa y Pedro Santana, donde ambos resultaron muertos;  de los conciertos de guitarra que brindaron el paraguayo Agustín Barrios y el oriental Telémaco Bernardino Morales; de la llegada de los alemanes Paulo y Guillermo; de la zapatería del belga Juan Fouquet y su perro de nombre “Cerazón”; de la Ford T de Rogelio Baudean, que una mañana no había forma de hacerla arrancar dándole manija y sorpresivamente se le abrió una de las puertas. Baudean, pólvora de genio como era, le pegó semejante portazo y aunque no se crea….la cachila quedó “pistoneando”….
Seguían hablando de la pulpería y posta de diligencias de José Granada, en la “Buena Vista”; de las luchas contra la manga de langostas a fuerza de latas con piedras, banderines de arpilleras y máquinas lanza-llamas. Las viejas decían que era la maldición escrita en la Biblia y los viejos, afirmaban que esas nubes de bichos marrones y “catinguientos”  que arrasaban con los sembradíos, venían desde “El Chaco paraguayo”; de los aguateros con barril: Severo Gómez, “El viejo” Denis, Mario Téliz, “El Pertingo” Pérez, “Pañuelo Colorao” que se llamaba Bernabé Rivero, “El Negro” Mario Téliz, Malvárez, Paulo Araújo, Modesto Batalla y Jesús Barreto (que a causa de la viruela que tuvo, le había quedado “un toco” de nariz) y cuando le preguntaban cómo se llamaba, decía: - Me llamo… Jejús Baggeto!
De doña Servanda Rodriguez, que dicen que tenía 120 años cuando murió y que en Minas, donde se casó y vivió varios años, había bautizado un niño conjuntamente con el General Fructuoso Rivera; de la pelea a sable y a revólver, que protagonizaron en el puentecito sobre “El Charco” el Sub Oficial de Policía Reginaldo Rodriguez y el Guardia Civil Jesús Caraballo, culminando uno de ellos muerto en el “campo de batalla” y el otro, fallecido a los tres días, en el Hospital Regional de Treinta y Tres; de los hojalateros:  Blas Luerce (que era brasilero), Isidro Caldas “Negrinho”, el brasilero “Seu Yilberto”, Fermín Olivera, “El Capincho” Silverio Pellejero (que además era acordeonista) y Modesto Santana;  de José Larrambebere casado con una hija de Justino Silvera,  que era comerciante fuerte y de su hermano Juan Bautista, que a los 27 años, se degolló con un bisturí; de la vieja Filisbina Machado de da Rosa; de doña Manuela Muniz de Soto, que vivía en el “Paso de Píriz”, que era partera en campaña y que murió ciega con 95 años de edad y por voluntad testamentaria, vestida con el hábito de la “Virgen de las Mercedes”; de Anacleto Machado (padre) que tenía un caballo tordillo que con solo pasarle  la fusta a todo lo largo del lomo, se echaba en el suelo y allí quedaba, hasta no recibir orden contraria; de la india charrúa “Lucía Castillo”, casada con el italiano Benedicto Pisso y que entre hijos e hijas, criaron un gurí que se llamaba Doroteo Queirós;  de Francisco Sabatel, que fue el primer Juez de Fútbol que arbitró un partido en Vergara, además de ser platero, Teniente Alcalde y novio de por vida de Jorgelina Caldas , alias “Jorgita”;  del portugués Apolinario Gonçalves Ramos, que tenía campo en la costa del Corrales del Parao; de Sabino Asís,  que fue el que hizo la obra maestra del puentecito sobre “El Charco”; del brasilero Viricio Muniz, esposo de Corina Rosa;  de la sociedad que hicieron José Francisco Larrosa y el brasilero Honório Luiz da Silva, con campos en el “Rincón de Ramírez”, barcos propios y comercialización de charques y de tasajo para el Brasil; de la venida en avión de don “Pepe” Batlle a la casa de campo de Toribio Larrosa Marín y de las 10 vaquillonas con cuero que “voltearon” para el agasajo, donde para asistir al mismo, el único requisito que se exigía era el de ser colorado; del temblor de tierra que hubo en Vergara, en una noche de 1968 cuando estaba llegando en ONDA desde Montevideo, el Senador Juan Luis Pintos Pereira; de la nieve que cayó el día 8 de julio de 1960 y que le dejó los pelos del lomo “como alambre” a la vaca lechera de Marcos Medina; de la pelea entre “El Sordo” Caldas – que se llamaba Paulino y era timbero de profesión- y “El Coco” Arnaud- que se llamaba Olavo y trabajaba como leñador- de cuando doña Dionisia Pereira de Zuluaga, fue a Montevideo llevada por su hijo Juan Luis, con el solo hecho de ver por televisión el alunizaje del Apolo 11; del partido de fútbol que hubo en el “Paso de Píriz”, entre el Armonía F.C. (cuadro local) y un combinado de Vergara, donde “El Pirón” Pires y “El Capote” García se agarraron a trompadas adentro de la cancha y fue tan intrincada la pelea, que los terminó separando a “pata de caballo”, Alfredo Silva- que en otro tiempo, había sido Sargento de la Policía , en Vergara y que ocasionalmente ese día, pasaba por el "Paso de Píriz".....                        
  
                                            “LA  SOTANA  DE  CHUZINSKY”
Fue uno de los tantos personajes que hubo en Vergara.-
Sacerdote pallottino, que llegó allá por la década de 1950, dicen que huyendo de la Argentina que gemía bajos las botas del General Juan Domingo Perón y que para escaparse de incógnito para el Uruguay, tuvo que cambiar la sotana, por un vestido de mujer….
Polaco, de nacimiento, con la gracia concedida de llamarse José Chuzinsky, conoció de joven a Juan Pablo II cuando era Arzobispo de Cracovia y fue soldado de la Primera Guerra Mundial, donde se comentaba que le habían matado a toda su familia.-
Mis  años de niño lo recuerdan: con el pelo blanco, la sotana gastada y con “manchones” blancos, de tantos lavados, servicios y oraciones, lentes con armazón de carey, cara redonda, petiso de físico pero robusto, de sandalias, invierno y verano y una pipa, tipo “cachimbo” ubicada casi que en todo momento, junto a la comisura de sus labios pulposos.-
Terrible “garronero”. Mientras pudo, no almorzó ni cenó jamás, en “La Paroquia”- como decía él, porque tenía a disposición las casas del Dr. Bellistri; lo de Constancio Islas; lo de “Manolo” Ferrada o lo de “Fernandito” Correa, entre muchas más.-
Llegaba la hora del almuerzo o de la cena en esas casas e imprevistamente se escuchaba el timbre o “el llamador” de bronce de la puerta principal….No faltaba uno o una que dijera:- Ése, es el cura Chuzinsky…..Y no le erraban ni un poquito….
No había reunión en el pueblo que él, no fuera un “convidado de piedra” y hasta llegó a ser de los habitúes al café del “Brasilero” González, frente a la plaza principal, por el solo hecho de “chuparle de arriba”, alguna caña blanca a un gentil y solícito parroquiano…
-          Se puede o no se puede tomar caña un domingo, Padre?... O es un pecado?
-          Má, sí convidá con una al Paróco…no é pecado…..
Y al otro, no le quedaba más remedio que entregarse…
Su compañero fiel, era un perro lanudo y “retobado”, blanco y negro de nombre “Perón”…
-          Y se puede saber por qué le puso “Perón” al perro, Padre?
-          Muy fácil ché! Poque Peggónn é un peggoo con la gente…..
Cada cierto tiempo, lo visitaba el cura Sebastián Barreto, que era profesor de etnología en la Escuela Agrícola Jackson y sabía desde hacer historias y cuentos de toda clase, hasta fabricar, dulces, pasas de higo, vinos caseros, quesos artesanales, salsa de tomates y orejones de durazno.-
Era muy bueno con los niños, irradiaba un contagioso afecto por todo el mundo, había visitado el “Solar de Artigas” en el Paraguay, había seguido el “Ruralismo” de Benito Nardone y cuando se preparaba para salir a la calle, se ponía una sotana impecable de limpia y un sombre negro.-
Mientras que Chuzinsky, de andar lento y torpe, tenía sus rencores bien guardaditos y una memoria, que no se le escapaba nada……
Un día Ventura Robaina, había mandado hacer unos arreglos en el cementerio local y como sabía que Chuzinsky había obtenido unos ladrillos donados para unos trabajos en el edificio de la Iglesia, le pidió un lote de ellos prestados, comprometiéndose a devolvérselos en un plazo breve.-
Nunca más, se los devolvió……
Poco tiempo después de suscitado ese hecho, llevaron un niño para bautizar….
El cura la vio venir de lejos, porque lo vio a Ventura Robaina entre el séquito de los invitados e intuyó de inmediato que si andaba allí, era porque jugaba un rol importante, en la fiesta  religiosa…
Se preparó para el embate, con todas sus armas y lo espero como los boxeadores "con la guardia cerrada"…..La prueba está que fue tajante e invariable en su decisión…
-          Padre, venimos a bautizar este niño…
-          Má y quien é el padrino?....
-          Es Ventura Robaina, Padre….
-          Ah! É el Ventura?- preguntó como sorprendido- y de inmediato “le bajó el hacha”..
-          Entonce, si el Ventura é el padrino......son 25 peso……


                                                                                               (Fin de la 7ma. Parte)
                                                                           Jorge Carlos Muniz Cuello    
                                                                                       Vergara, 26 de febrero del 2018.-              




domingo, 25 de febrero de 2018


                           “EL   SOROCABANA   VERGARENSE”……..
                                                                                                            (6ta. Parte)
Mientras que por la calle Joaquín Suárez, cruzaba Isidro Cecilio Niz, en “el charret” de la UTE, con la escalera sobre el lado derecho y al trote acompasado de un tordillo cruza con “percherón”, los viejos de la rueda de amigos, se preguntaban:- Dónde será el corte de luz?
O de repente es algún  recambio de lamparilla que se quemó en alguna esquina…..
Así se alumbraba Vergara, en la década de 1960 y parte de 1970, con focos en las esquinas o lamparillas que dentro de un receptáculo con forma de campana, pendían sobre las bocacalles.-
Con la vieja sala de máquinas de UTE marchando a pleno, con la toma de agua y el sistema de cañerías, que partía desde el arroyo Parao, para refrigerar  el dele y dele de los motores, que bramaban las 24 horas del día, sin parar….
Allí estaban como entreverados por el tiempo: Ciriaco Pérez, Ramón  González,  “El Negro” Raúl Alvarez, “El Vasco Pepe” Senosiain, “El Negro” Caraballo,  Vicente Cidade al cual le llamaban “Vicente Porto”,  Pedro Cruz, alias “Pedroza”, “El loco” Antonio Brun, “Pitito” Zuluaga, “El Viejo” Luis Cristoforone,  “El Flaco” Alttieri, Luis Suárez,  Víctor García, Mario Peña, “El Flaco” Quintana, Walter Moreno, Oscar Oliz y “Pepe” Acosta que era el administrativo. Después vendría Dardo Senosiain, que terminó siendo Jefe de la UTE, Jesús Santana, “El Rubio” Román, “El Gordo” Pereira,  el capataz  Torres,  José Castro, “El Cuya” Techera,  Rosa Brun y Balcedo.-
Obvio que sin olvidar al primer Jefe de la UTE, en el año 1931, que fue Samuel  Gosweiller, esposo de una hermana del “Coco” Correa.-

                                    LOS  LABERINTOS  DE LA  MEMORIA….

La tardecita entraba puerta adentro con los últimos reflejos de un sol que buscaba su muerte tras la línea azulada del horizonte. Recrudecían los recuerdos y allí se hablaba del brasilero  Manuel Pires “Maneco” con su barba blanca, su espalda doblada por los años y sus ojos buenos. Fue uno de los primeros habitantes del “Paso de Píriz”.  Cosechaba y procesaba el tabaco “en rama”, leía el diario día por medio, atrás del espaldar de su cama, guardaba una lanza “de palometa” que había conocido las montoneras blancas de 1897 y 1904 y murió con "96 pirulos" un 16 de febrero de 1958. Hablaban de Evaristo Martínez, que era chacrero de “Maneco” y una tarde, al parecer sin motivos de ninguna clase, se colgó con un sobeo, de una de las tijeras del rancho que ocupaba en el “Paso de Píriz”, dejando sobre la cama, el chaleco, la plata y el reloj de bolsillo que usaba…..
No faltaban en la rueda tampoco, las historias del brasilero José Avelino Beledo, estanciero en “San Francisco” (Segunda Sección de Treinta y Tres) con su agudeza tremenda de futuro y ciertas excentricidades, como: guardar las libras esterlinas envueltas en cuero de venado, tener prontos el féretro y la cruz de fierro hecha por Gurruchaga en su dormitorio, para el día en que muriera, comer libras de chocolate y tomar “caldo de coruja” (lechuza) - según él-  mezcla de elixires para detener el envejecimiento.-
Hablaban de don Felipe Pereira, cuando hizo dar vuelta un “parejero” que traía para unas pencas en Vergara, porque se le atravesó en el camino una crucera “con mal rumbo”; del primer Concejo Auxiliar que hubo en Vergara, en 1906,  que lo presidía Braulio Silvera y que lo integraban: Edelmiro Silvera, Rudecindo Pereira, José Lucas, Luis Lineras, Irineo Aguilera y Juan Cándido. Por supuesto que no se quedaba atrás la balsa y el bote del “Paso de Píriz”, donde el brasilero Juan Pires (hermano de “Maneco”) tripulaba la balsa y conducía el bote, cuando había necesidad y cobraba “peaje” para el Concejo Auxiliar de Vergara. Si hablamos del “Paso de Píriz”, imposible olvidar a la Maestra más recordada de la Escuela Nro. 51 María Eugenia Rondán de Arnaud “La Yiya”, las pencas en lo de Bairo, los bailes de farol “a mantilla”, en la propia Escuela, la muerte de Alvarez al derrumbársele el brocal del pozo, el boliche de don Ángel Soto, la panadería y “cancha de bochas” de Alberto Barragán, la pelea de los contrabandistas con la Policía de Vergara, en la boca del “Paso de Píriz”, las plantaciones del viejo Nieves Lacuesta y de Lourdes Silva, el Club de Fútbol Armonía,  donde el golero era “El Jefe “ Mombrú y hasta se dieron el lujo de militar en el Liga Regional Vergarense….
Hablaban de los Comisarios: Miguel Lezama (que fue el primero que hubo en esta zona en 1884), Ramón Santellán, Segundo Oxley, José Muiño, Orfilio Fernández (muerto de una complicación en uno de sus riñones, mientras ejercía el cargo) y Ramón Zabalegui, como celosos cumplidores de la ley y azote permanente de los “malevos y malvivientes” que osaban pasar por esta zona y que ni soñaban con las palizas de rebenque, los baños en el arroyo Parao, las “estaqueadas” en el patio de la Comisaría  y “las esperas” en “el cepo” o “en la barra”, porque en ese tiempo no había calabozos y los mismos Comisarios, se encargaban de administrar policial y judicialmente, la Sección, ya que el Juzgado de don Paulino Sánchez o de Miguel Rocha, estaba emplazado en el paraje “Los Ceibos”.-
Seguía cayendo la tardecita inexorablemente.-
Con las primeras luces que se encendían en los viejos faroles esquineros de la UTE, pasaba Apolinario Techera “El Negro Polilla”, montando un oscuro como “un rancho de grande”, marca de la estancia de don Mauricio Zuluaga, borracho por unanimidad, “de lao a lao” y a los gritos:- Viva los colorauuuuussss….carajo!!... Iva los colorauuuusss....carajo!!
Parecía un monito, trepado arriba de semejante matungo y hacía malabares para no caerse del apero….
Decía mi padre:- Este pobre  negro, es hijo de Gil Techera con una negra- viene a ser hermano por padre de “Juan Tierra”-  y fue criao con Ulpiano Núñez, que era administrador de “La Catumbera” y de “El Altillo”, cuando mandaban los Astiz. "El viejo" Núñez, que había andado con los colorados en 1904, le enterraba cada palizas a este pobre negro, que lo deshizo todito. Por eso es que cuando anda de a pie, camina como la langosta, todito atravesao. Dicen que una vuelta de tan acobardao que estaba de las palizas del viejo, se metió pa dentro de un bañao y el viejo Ulpiano, como era gordo y no podía entrar a caballo  de afuera del plantío lo sentenciaba al pobre “Negro ” con un puñal de plata y oro en la mano…… Si los habré visto pasar a los dos por la casa de mis viejos en el Sarandí Grande, en el carruaje que tenía don Ulpiano, rumbo a “El Altillo”……De lejos se sentía la gritería del viejo con los caballos y “El Polilla” venía en “la puntera”, porque era el que le abría y le cerraba las porteras y le cambiaba de caballos en el trayecto y aun así, el viejo los pasaba en la trenza a los matungos y al “Polilla” también!!....
Ya entrada la noche, la reunión propendía a exaltar las “benzeduras” de doña Eulogia Olmos, del gallego Manuel Rodriguez, que además era carnicero, de la china Eduviges Cruz, de “La Tonga”- que se llamaba Mauricia Fernández-, de doña Petrona Fleitas “La negra vieja Briola” (mano derecha del Dr. Juan Carlos Sciallero) y de su hija Élida Álvarez, conocida por “La Negrita”, vecina y muy amiga de mi abuelo Adramantino Cuello…..Seguían las historias, mientras se esperaba la llegada del coche de Empresa ONDA S.A. y saltaban a la luz, recuerdos  de don Fermín Olivera, cuando intentó volar de arriba de su rancho, provisto de unas alas “de palma” y cayó en el fondo del terreno, arriba de un ortigal; del “Chico Galletero” y de Paulino Rodríguez Soto,  cuando les dieron una paliza los “terristas “ de 1935, porque querían saber donde estaban escondidos Palmiro Fernández y “El Querido” Gigena; de “El Loco” Aparicio Moreno, cuando salió a la revolución de 1935, “en pelo” en un caballo gateado, con un fusil que no tenía gatillo y vivando a los gritos a José Pedro Zuluaga (que era uno de los caudillos del gobierno);  de la pelea de “Gabrielito” Guerra siendo Sub Comisario de Policía a los tiros adentro de la Comisaría de Vergara con Luis Padula, porque le había dado una “cachetada” a don Francisco (el italiano viejo que estaba preso en “la cuadra”); del circo PENSADO HNOS. y de un león que se les escapó rumbo al Tacuarí y nunca más lo encontraron;  de doña Amalia Silva, en cuyo rancho Macario Silva y “El Lobo Marino”, velaron un gato barcino muy querido que tenían, con féretro propio, velas , dolientes y entierro en el fondo del terreno;  de Avelino Freire, que era carpintero, herrero y tuvo una tahona donde hoy es el comercio de “Marito” Bresque;  de los carreros con caballos: Leonardo Fernández, “Don Gallo”, Paulino Carneiro, “El Tartamudo” Teófilo Rodriguez,  Martires Alza y Sabás Cela;  de los periodistas: Juan Paseyro y Monegal, Delfín Diez, José Fariña,  Julio González Soubes, León García y Jacinto Cabrera; de los bailes en lo de Justino Cándido “El Patita” ; de las hermanas “Cachila” (que era mujer de “El Patita”) y de Juana Píriz (que era mujer de Blas Barrios- peón de campo de los Zito, en “La Guacha”  y luego peón de campo en el Arrozal 33); de “El Chancho” Armando, que vivía en un galpón de don Ubaldo Zuluaga y había volado en 1954, con el piloto y acróbata aéreo Carlos Alejo Rodriguez;  de “Seu Mora”, que se llamaba Indalécio Moura, había nacido en Camacuá (Brasil), fue esclavo , tocaba acordeón de “dos hileras”, cantaba y murió dicen que “con más de 100 años” arriba; del “Ronco” Presa que era timbero y que cuando alguno salía con “las alas cortadas de la timba”, él, decía- Síiii….chillá nomás!; del “Rengo” Cándido, que también se llamaba Justino, que hacía de cobrador de entradas en el “Parque Vergarense” y en Carnaval, se disfrazaba de “burrito”; del viejo Brígido Muiño que era jubilado de Guarda Aduanero, que mentaba que había ido a la guerra con los colorados en 1904 y que había hecho una cocina rústica en su rancho, con piedras que había sacado de un nicho del “cementerio viejo”. Era novio de una hermana de Luis Larronda y hacía arroz con leche y le mandaba de regalo a la novia y ella, no lo comía porque con solo saber que aquello era cocinado sobre las piedras sacadas de un cementerio,  “se le daba vuelta el estómago y hacía las del zorro”……….de Arué Presa (hermano de “El Ronco”) que jugaba al fútbol en Vergarense FC y en un choque que tuvo con otro contrario, cuando sus compañeros lo levantaron del suelo, notaron que tenía un cuchillo entre short y camiseta deportiva….Le preguntaron:- Y éste cuchillo??....Él, “pescareta” y nervioso como era, les contestó casi que de corrido:- Es pa sumírselo al “Portugués” Falcón!   Que casualmente y en ese partido, era uno de los contrarios…..


                                           “DOS  CUARTAS  DE  GUASCA”…….

-          “Lo bueno, se vende como bueno”…..
Ése, era uno de los tantos slogans que tenía Constancio María Islas Salaverry cuando remataba en sus locales de ferias ganaderas…..
Fue nuestro vecino en el barrio de “El Centro” y tanto Mariel como yo, nos criamos en su casona de la calle Joaquin Suárez, entre Jacinto Ruiz y Coronel Francisco Tajes, de Vergara, donde hoy reside con su familia, el Sr. Silvano Melgarejo.-
Era el padrino de bautismo y de confirmación de Mariel, tenía la estancia “Los Arroyitos”, había sido criado en campos de Lavalleja y se había forjado un lugar en la vida, a fuerza de trabajo,  dedicación y experiencia.-
Tanto su esposa Adelita Martínez (que era de “María Albina”) como sus hijos: Dardo, Álvaro  “El Flecha” o “El Loco Alvarito” y “Maricucha” (que en realidad se llamaba María Juana) eran como familiares nuestros y nos aguantaban todo tipo de impertinencias propias de la edad.-
Constancio, era un tipo bien puesto, campero, prolijo, se hacía respetar sin levantar la voz, siempre me llevaba a campaña, me decía “Jorge María” y recuerdo que usaba pañuelo de cuello (aunque anduviera de pantalón corrido) y un puñal, con el mango surtido de caballitos dibujados en blanco y celeste……A pesar de esa característica que narro, Constancio, era colorado de alma….
Muy amigo de papá,  con el cual, se daban tratamiento de “compadres”,  hicieron viajes juntos a Lavalleja (a la estancia de los Salaverry)  y a veces tiraban algunas manos, al “golfo”y "al monte" también……Porque a Constancio, le gustaban los naipes y jugaba por plata, si la ocasión se le cuadraba.-
Tenía mucho de camino andado y varios viejos pícaros de la campaña, lo llamaban por el mote de: “La Lechuza”, porque decían que se había comido toditos “los cascarudos” (se referían a los viejos de plata, que lo único que sabían era solo amontonar capitales). No se daban gustos de ninguna clase y el día que “estiraban la pata”, los parientes se peleaban a muerte  por el capital, lo dilapidaban en poco tiempo, con autos caros, mujeres “de lujo” y casas en la playa…..
Una mañana de ésas, estaba Constancio en el comercio de casa y llegó “El Paraguay” Antonio Coito, que era uno de sus peones, en “Los Arroyitos”.-
Fue Constancio y lo mandó a la Junta Local (hoy, Municipio de Vergara) a pagarle las patentes de los carros y sulkys que tenía en la estancia. De allá volvió “El Paraguay” con el cuento de que le había dicho José Francisco Pereira das Neves, que era el Secretario de la oficina, que todavía no habían empezado con las cobranzas.-
Al parecer Constancio no andaba bien de carácter y llamativamente, porque no era de contestar mal a nadie, le dijo a “El Paraguay”:- Deben de estar cobrando sí, lo que pasa es que ustedes no quieren hacer nada……
Sorpresivamente, el otro, que ya había tenido tremenda pelea a cuchillo con Tiburcio Arismendi, en el “Rincón de Ramírez” y se hablaba de que era hombre de coraje y de respeto, se le vino por arriba a Constancio, lo manoteó del pañuelo y se llevó la diestra al cuchillo que tenía en la cintura…..
Papá, saltó el mostrador con su proverbial agilidad y se interpuso entre ambos:
 - Pará “Paraguay”, atendé que vos sos un hombre con familia y no estás para ir a parar preso…..Atendé, dejá ese cuchillo y soltalo al compadre…..
-          Bueno, “Negrito” (conocido es que a papá, le decían “El Negro” Antúnez)  lo viá´cer por vos carajo, que te conozco de gurí….Pero el patrón jué un atrevido con decirme lo que me dijo y me retó como que yo juera negro chico……
Los dos hombres se separaron, Islas, reconoció que había estado mal,  hablaron entre ellos y se terminaron pidiendo disculpas mutuamente……
Pero el caso que quiero relatarles, lo escuché de boca del mismo Constancio Islas.-
Andaban en la camioneta azul doble cabina que tenía , por el “Rincón de Ramírez”, viendo unas haciendas para rematar en la pista del local de Sarasola y el camino estaba feo (con los barrizales propios de la zona y de un tiempo pasado) y en determinado momento, la camioneta se les quedó atascada.-
Cerca, había una casa y decidieron ir hasta la misma a ver si conseguían un tractor, una yunta de bueyes o un caballo “cinchador”, que pudiera sacar la camioneta.-
Serían más o menos las dos de la tarde, de un mes invernal y golpearon las manos y tras el griterío de los perros que habían quedado en la casa salió una mujer joven, espantando perros y dando la mano:- Cómo le va doña?......Muy bien y uté, bien gracias…..
-          Señora, su marido no anda por aquí?……
-          No, don…..Mire mi marido salió con mijo pa la chacra….Ayá tán ellos (y la mujer señaló dos figuras que se veían a cierta distancia, al parecer detrás de unos bueyes)…..
-          Y usté no sabe si su esposo tiene algo con qué cinchar la camioneta, que agarramos bruto peludo…
-          Tiene sí don, con que cinchar….Si tenemo dos yunta de gueye ques con las quel ara y cincha el rastrón…..Pero vaya tranquilo nomá y hable con él, vaya por aquí por este camino don, porque yo se bien que tiene dos unta de gueye  y dos cuartas de guasca, que con eso le garanto que le saca la camioneta del barrial………Porque mire don, que son fuertaza y buena, las dos cuartas de guasca que tiene mi marido……
Decía Constancio después:- Agaché la cabeza y me reí a escondidas pa que la mujer no me fuera a ver…..

                                                                                             (Fin de la 6ta. Parte)

                                                                                       Jorge Carlos Muniz Cuello
                                                                                       Vergara, 25 de febrero del 2018.-
                                                                                        

miércoles, 21 de febrero de 2018


                                  “EL  SOROCABANA  VERGARENSE”
                                                                                                                                (5ta. Parte)

Por la calle Jacinto Ruiz, doblando hacia Joaquin Suárez, con rumbo hacia el Este, cruzaba el carro arenero de Eustaquio Larrosa, conocido por el “Corto” Larrosa, petisito, barrigón, bombachas remangadas hasta la rodilla, descalzo y un sombrero de paja, cubriéndole el cabello medio “tordillo” por los años.-
A los barquinazos se alejaba aquel carro de dos ruedas, con tres caballos cinchando y dejando sobre la calle de material el manchón del chorro de agua que caía de la arena del Parao, recién cargada.-
Hombre con su propio mundo don Eustaquio. Hijo de un tal Amancio Larrosa, antiguo poblador de la zona de la “Cañada Grande”, era guapo y honesto y años después, se convertiría en lechero del “Tito” Vergara, con la característica que andaba haciendo el reparto en la calle y en el cuello, llevaba una corbata de moña color negro………
-Y ésa corbata, don Larrosa?.....Un paisano como usté qué usa bombachas, cinto ancho y alpargatas…..
-Yi, Yi (y estiraba “la geta” con un gesto característico)….Uste yabe que esto es en recuerdo de la finada mi mujer…….
Y sin decir más palabras,  salía puerta afuera, pisando cortito con el tarro de leche en una mano y la medida del litro en la otra.-
Hacía ya varios años que había enviudado y era una de las formas con la cual mantenía la memoria de su esposa.-
El sol se colaba puerta adentro por la abertura principal de “El Sorocabana”, mientras los viejos de la barra habitual, seguían los rumberos inolvidables de sus historias….
Hablaban de Cristalino Piñeiro Victoria, que era el hombre más rubio que había existido en Vergara. De aquel famoso partido de fútbol, donde se enfrentaron “Los Pensionistas” contra “Los Jubilados”, donde jugaban Deolindo Rodriguez , alias “Congonga”, Antonio Rosendo Piñeíro (hermano de Cristalino y que trabajaba como carrero oficial de las “Mujeres de la Vida” cuando iban al Arrozal 33 o al “Pueblito de Padula”) “El Nene” Padula y María Caraballo (gran bailarín de tangos de otros tiempos) entre varios más.-
Fue el único partido de fútbol que lograron llevar al gallego Abelardo García (que no podía ni oír hablar de ese deporte) y el Juez del encuentro fue el telegrafista Juvenal Quintana (que además tocaba “la pianola” en la orquesta de los Padula) montado en un burro de “Seu Yilberto”- que era hojalatero- y llevando un reloj despertador desvencijado, colgado de la muñeca derecha, mientras que con la mano izquierda conducía el burro y empuñaba una bocina de gramófono, que era el silbato reglamentario….
Hablaban del “Club de Negros” que había existido en la casa donde vivió mi abuelo Adramantino Cuello (en el barrio “La Concordia”) donde hoy reside Marcelo Ledesma y familia. De don Agustín Eleuterio Yza Pérez, que era gallego y que había sido carrero de carreta con bueyes, comerciante, hacendado y “curandero con agua fría” cuando residía con su esposa e hijos en la zona del Leoncho, donde tenía una gran quinta de frutales y un Club de baile que se llamaba “ARMONÍA”.-
Incluso a mi hermana Mariel, fue a una de las tantas que “atendió” don Agustín, con sus palabras de hombre bueno, sus consejos paternales y sus recetas casi que “milagrosas”…..
Hablaban de los brasileros Costa-Pereira das Neves (José, “Correntino”, Cornelio, “El Nico”, Ramón); del brasilero “Juan Yoca”- que se llamaba Juan da Rosa; del “Negro Yincanto”- que se llamaba Ciriaco Pérez- (que había ido con Gumersindo a la guerra del Brasil en 1893); de Mercedes Rodríguez, que en 1917, era el chofer del auto de Toribio Larrosa Marín, estanciero y caudillo colorado del “Rincón de Ramírez”;  de Julia Silva, que había sido mujer de Mercedes Rodriguez; del sastre Ortiz; de Severiano y de “La Pereca”;  de Juan Adolfo Ramos “El Zurdo” con su casal de perros cimarrones “El Dotor” y “La Princesa”; de la paliza de arreador que le dio al “Zurdo”, Aquiles Fernández, campo afuera, cerca del Corrales del Parao;  de las historias de Federico Pérez “Pérez Chico”, que fue taxista del “Teru-Tero” Barragán y que hablaba varias palabras reñidas con el Idioma Español – por ejemplo:  decía “ujero” y “espantido”, para significar que eran “agujero” y “estampido”- del “ómnibus” 1935 que trajo el grandote Mario Godoy “Mandíbulas de Acero”, para llevar y traer gente de la estación de AFE y que se vanagloriaba de tener una fuerza como un “caballo percherón”, medía 2 metros de alto y pesaba más de cien quilos largos; de Justinano Quenón que fue marido de Francisca Brinkerhoff y que había sido Alférez de Berro , con la división blanca de Treinta y Tres en 1904; de Dionisio Lima “El Negro Bode”, que era el chófer del camión de Floro Curbelo;  de Sandalio Lemos que fue carrero de carro con caballos y que estuvo preso en la Comisaría de Rincón, por romper el candado de una portera del Arrozal “33”, el día 19 de junio de 1956 cuando inauguraban el busto del General José Gervasio Artigas, en el centro de la Plaza “Confraternidad”:  “Se pasan plantando negros en la plaza y no arreglan los caminos que son purito barro” y del peluquero Cantalicio Alvarez, que hablaba con su “voz finita”, que era colorado de alma y se sabía todas las noticias y los “lleva y trae” de las listas 14 y 15 del Partido Colorado.-

                                             LAS  VOCES  DEL  TIEMPO  VIEJO……

El viento parecía arrullar horas perdidas entre las hojas de los plátanos que circundaban la vereda del comercio y que cuando había sol, tiraban sobre la vereda de baldosas, grandes manchones de sombra…..
Por la calle Joaquín Suárez, estaba el viejo surtidor de nafta de la ESSO, donde Mariel y yo, alcanzamos a despachar nafta, mientras que papá con sus nervios de siempre, su guardapolvo gris, su boina negra que siempre lo distinguía y fumando un cigarrillo atrás de otro, controlaba: - No echen afuera…carajo……Pongan atención y fíjense lo que están haciendo…..
Por supuesto que él, era el cobrador y en un tiempo les regalaba a todos los que surtían, el muñeco de plástico de “la gotita Esso” para colgar en la cabina del vehículo y como obsequio de la Empresa, amén, de que sobre una de las paredes de los vestuarios de la vieja “Cancha de la Liga” o “Parque Obiaga”, “El Tico” De Armas, había dibujado la imagen perfecta de “la gotita” con el auspicio respectivo de: CASA ROBAINA de Prudencio Antúnez……..
Adentro, sobre las quejumbrosas sillas de mimbre los viejos continuaban con sus tertulias, largas: “como viaje de turco”…..
Se agregaban Raúl Arnaud Pisso  y el “Hijo” Correa (en realidad Héctor Correa Pereira), mientras Ventura y Pepe" Vergara, comentaban de un peón de la estancia EL ALTILLO, en tiempos de José Astiz, que lo había salvado de una muerte segura el Dr. Andrés C. Blanco “El Gallego”, al devolverle un trozo de intestino grueso a la cavidad abdominal, tras el guampazo furibundo de un toro de la estancia. Contaban que Blanco, que era casado con Francisca Enilda Alves Antúnez, le pidió a otro peón que sostuviera una palangana y agua con líquido carrel, mientras él "operaba" al herido y que el peón al ver la maniobra quirúrgica, se fue ablandando de a poquito hasta que cayó desmayado en el suelo.-
Retornaba el silencio con sus pies de plomo al medio de “la barra”, pero al rato mismo, ya lo habían  escurrazado hablando de “El Indio Marta” y su oscuro de nombre “El Cuervo”; de las mentiras del viejo “Quinca” Maciel, al cual una crucera le había mordido el estribo, mientras recorría un campo a caballo y cuando llegó al casco de la estancia, decía que hasta el apero completo, se le había inflamado…..Del loco “Sancocho Remedios” que era mandadero de Fabián Cantalicio Álvarez, el peluquero; del “Mochera” Piñeiro que andaba con un casco de soldado, un plato llano esmaltado y un bolígrafo adentro del mismo. Sus palabras de siempre y ante todo lo que le causara admiración, eran: - Qué mochera!!! Y seguía caminando como si ni tal cosa.-
Del “Longino Gallina Bataraza”; de doña Inés Techera (la esposa de Alfredito,  el taximetrista); del “Perro Barcino” que trabajaba como afilador de tijeras y cuchillos; del “Lechón” Senosiain;  del “Calavera” Díaz,  del “Cuervo” Coronel, de "El Araña" Mieres, de Santiago Pérez, de Florentino Machado "El Tuerto" y del “Rubio” Ocampo, que eran tenaces timberos y vivían del oficio.-
Conversaban de: Isolina López (que era hija de “Yuca” Vergara); de Higinia Almada (que era hermana del “Burro” y del “Rayador” o sea de Eusebio y de Carmelo Almada, que habían sido servidores de Aparicio en 1897 y en 1904. En tiempos de paz, eran contrabandistas “con cargueros”); de Juana Pereira; de “La Toranza”;  de Elisa Brinkerhoff de Guerrilha ( esposa de Marcelo Ferreira Chaves (Guerrilha) que se enajenó mentalmente y tuvo que ser llevada a Treinta y Tres por la Policía); de Amalia Moreno (la mujer del “Burro” Almada, que armaba cigarros de tabaco “en rama” y pitaba como la mejor); del “Tortuga” Correa (que era concuñado del “Burro” Almada y que era contrabandista, también)  de Juan y de María “Currupíos”; de las otras hermanas Brinkerhoff, con sus labios pintados, sus carterones colgados del hombro y sus faldas casi que arrastrando por el suelo….De la propia Francisca Brinkerhoff, que a la vejez le había dado por practicar boxeo y se compró guantes y "una bolsa" para entrenarse.......Del Hotel de Regino Ledesma, el padre del Dr. Bolívar y de la “Chinita”, la esposa del Maestro Adhemar Gómez; de la Banda de Música que fundó el belga Francisco De Bois (a quien le llamaban “El Cocó” y que pasaba más borracho que otra cosa); de la misma Banda, que dirigió el maestro Juan Bautista Ipuche, donde tocaban: Domingo Scarano, los Ducatelli chicos, un hijo de Carlos Rojas, Francisco Moreno, Serafín J. García y el italiano Petruccelli que además de ser clarinetista, era jugador del Vergarense F.C…..Y por supuesto que del primer baile que otorgó el Club Centro Uruguay de Vergara, en 1920, amenizado nada más ni nada menos que por la Banda Musical, bajo "la batuta" del belga De Bois…..
Asomaba en la prosa, un moreno Honorio, que era camposantero del cementerio viejo (donde hoy, es la Plaza de Deportes del barrio “La Cuchilla”) de hablar pausado y ronco, que era esposo de María Ríos y que les contaba y les mostraba que en uno de los nichos, yacía una muchacha joven y muy bonita, cuyo cuerpo había quedado “embalsamado” por causas naturales….Él, no sabía quién era la muchacha, pero había oído más de una vez que en noches tranquilas y pobladas de grillos, esa misma mujer se les había “aparecido” a varios transeúntes que circulaban por la calle Agustín Urtubey, toda vestida de blanco, acompañándoles el paso y que al llegar al cementerio, sorpresivamente viraba hacia la derecha e ingresaba al mismo…..
Dable es decir que para adelante del viejo cementerio ya se levantaban varios ranchos que posteriormente, conformaron el barrio “Braulio Silvera”, en homenaje al propietario de todos esos solares.-
Ventura,  hablaba del coro del maestro de música español Jesús Hermelande Santibáñez Lorenzo, que tocaba el violín y el piano y que había compuesto dos paso-dobles que fueron llevados al disco y a la partitura: “El Cañero” y “Suspiros de Granada”…..
La conversación se volcaba para el lado de lo antiguo y hablaban de los italianos Carlos Bonelli y su esposa “Mamarana”; Lucas Ducatelli; Francisco Padula, su esposa Inés Merlino; de José Ramagli, el boticario que hacía de médico cuando no había galenos, tan solidario con los pobres, muy amigo de “Yuca” Vergara  y que estaba afiliado a la Masonería. Su esposa Josefa, su hijo Juan Bautista y su hija Rosa, también eran todos italianos y el hijo se dedicó a la profesión de fotógrafo y retratista, instalando la casa de fotos “La Popular”. Por su parte, antes que él, había llegado al floreciente pueblo José Scarano Ramagli, también retratista y fotógrafo con su empresa particular “La Cosmopolita”, que incrustaba fotos desde pañuelos de mano, hasta en la parte superior de los alfileres……
Tampoco se quedaban en la retaguardia: Julio Pucciarelli, Roque Zito y Fabio Gonzatti, que eran albañiles, sin dejar de lado a Ángel Tomás Marolta (que era quintero y que le decían “El Maroto”) a Ángel Fattarini (que era comerciante) y a José Moretti Olyate, el último representante de esa “colecitividad”, que murió a inicios de la década de 1970.-
No pasó desapercibida la muerte de don Francisco Padula, cuando los caballos de la carroza fúnebre, se pararon de manos y se negaron a marchar cinchando "el cuerpo", lo que llevó a los viejos y a las viejas de ese tiempo a comentar que todo había ocurrido, por la enemistad que existía entre "el finado" y Carlos Zito, que era el funebrero.-
Que por lo tanto, el viejo Padula, ni después de muerto le había perdonado la ofensa al "Gringo" Zito.....
Se estiraba la serpentina de los recuerdos, con el tema del bandoneón de Raúl Muniz Viera. Un fenómeno ejecutando “el fueye” y suplantando a Pedro Cruz “Pedroza”, que no le había podido agarrar la mano al instrumento. Raúl, que además era un exquisito haciendo manualidades de madera, creó con pocas herramientas y mucha inventiva, las similitudes de las máquinas retro-excavadoras que trabajaban en el trazado de la vía férrea. Éstas, fueron vistas por altos funcionarios del Ente estatal, las compraron y las llevaron para Montevideo, desconociéndose el posterior paradero de las mismas.-
El hermano de Raúl, de nombre Pedro Celestino (ahijado de bautismo de don Doroteo Alzueta y de doña Resoleta Ferreira Cháves)  conocido por “El Loco” Pedro Muniz, también fue músico (tocaba la batería) mecánico de cocinas a querosén marca VOLCÁN y máquinas de coser marca SINGER, además de ser un experto en manualidades con madera (talló casi que a cuchillo y algo más, varias réplicas del GRAFF- SPEE, con toda la indumentaria de camarotes, timón, “ojos de buey”,  lanchas salvavidas y cañones de guerra).-
Contaban asimismo que en el predio donde hoy se levantan las viviendas INVE, esquina cruzada al viejo edificio de la UTE, cuando estaba vacío existía una especie de laguna en la en el centro del mismo y que “El Loco” Pedro, inventaba barquitos de madera, los dotaba de mecanismos de relojes antiguos y los hacía navegar sobre la piel azulada del estanque.-

                        CUAL  QUERÉS ??......EL DE COMER O EL DE PELEAR ??...

 En la rueda del comercio, se hablaba también de don Gabino González, conocido por “Gabino Cabral” y que fue a su modo, uno de los tantos personajes que señoreaba su figura patriarcal, allá por las nacientes del barrio “La Concordia”, para adelante de la casa del “Gallineta” Techera y no lejos de la cañada “El Charco”, donde una noche se les apareció “una mujer de blanco”, al “Canario” Abascal, a Cosme Araújo, a Casiano Bonilla y a Modesto Cardozo, cuando iban para una timba en el boliche del “Rengo” Ocle.-
Referían  que en el medio del rancho de don Gabino, había un palo clavado y popularmente, le llamaban “El baile de la vuelta ´el palo”……
Como un verdadero patrón, cuando la orquesta estaba dele y dele con la música, el viejo se paseaba guardando el orden y la honestidad de la casa…..Veía alguna parejita que estaba bailando bastante “pegada” y ya les pegaba el grito con su voz baritonal:- Cheeée….más luz …más luz entre esa pareja…..qué este baile no es pa relajo!……Si no….se van al diablo de aquí!
Y seguía paseándose y vigilando, sacando pecho e imponiendo respeto, entre la luz apocada y parpadeante de los candiles……
Una mañana que se encontraba afuera de su rancho, por causas del momento,  don Gabino tuvo una discusión con un vecino y luego de agotar las palabras pasaron a los hechos y el otro aprovechando “el ligeron” se le vino por arriba al hombre viejo….
El caso recorrió muchas bocas en su ir y venir de los chismes pueblerinos. Y también, como no podía ser de otra manera, fue deformado a propósito por quien lo contara…
Algunos dicen que el contrincante le pegó unos arreadorazos por el lomo a don Gabino….Otros, como los viejos de la rueda de “El Sorocabana” contaban que al verse en apuros, desde la puerta del rancho don Gabino, con el fin de mantener distancia con el atacante, le gritó a su esposa:- Viejaaaaaa…..alcanzame el cuchillo….. 
Entonces, sucedió lo imprevisto…..
Desde el interior de la casa, la doña, que a esa hora se encontraba haciendo las tareas de la cocina le gritó desde el mismo recinto y para que no quedaran dudas:- Qué cuchillo querés ????.......El de comer o el de pelear???......


                                                                                               Jorge Carlos Muniz Cuello
                                                                                            Vergara, 21 de febrero del 2018.-



lunes, 19 de febrero de 2018


                     "EL    SOROCABANA   VERGARENSE"
                                                                                                                                (4ta. Parte)
Entre los muchos que llegaban y salían por la puerta principal del comercio de mi padre no puedo olvidarme de: Salvador Acosta (“El abuelito Jojó”, como le llamaba mi “media-lengua” de los tiempos de niño) vecino entrañable, esposo de la popular Julieta Di Bueno “y su escoba de barrer la vereda para agenciarse los chismes del pueblo”, padre de Víctor (empleado de la “Administración de Rentas”) y del “Gordo  Pepe”, que trabajaba en la Oficina de la UTE de Vergara.-
Salvador, fue criado de doña Eulalia Pereira de Claussen y allá por la década de 1920, regenteó el “Hotel Fraternidad”, al que cambió de nombre por “Hotel Uruguayo”; incluso en el año 1929, desde allí partieron junto al Juez Abelardo Correa, el Dr. Antonio Pisano, el vasco Vicente Senosian y “El Indio” Prigue, en el auto de este último, con destino al sitio donde se había consumado la tragedia del “Arroyo del Oro”.-
Posteriormente “El abuelito Jojó”, fue durante muchos años colaborador de las Ferias Ganaderas de don Juan Hernández, en el Local “Los Timbres”, donde con su tranco de paisano mansejón, sus bombachas con el puño desprendido, sus alpargatas descalzas y su pañuelo blanco en el cuello, cosechó muchas amistades y llenó sus maletas de varias historias trenzadas en las llanuras desiertas y en los caminos interminables.-
Aun conservo como recuerdo suyo, un poncho de invierno,  de lana cardada, que le trajo de regalo a mi padre en uno de sus viajes a Paysandú.-
Paulo Ondino Araújo, otro paisano más, nacido en “Arbolito” (10ma. Sección de Cerro Largo) y que llegó a Vergara, en los inicios de la década de 1930, cuando se trató de hacer la vía férrea entre Treinta y Tres y Río Branco.-
Había sido esquilador “de tijera a martillo”, peón de estancia, tropero, contrabandista “con cargueros”, soldado del ejército en Montevideo y en “Nico Pérez”, apenas sabía escribir su nombre y sacar cuentas (decía que se llamaba “Undine” en vez de “Ondino”) pero, hablaba el portugués bastante fluido y campo afuera era un baqueano insuperable.-
En casa era como de la familia y le decíamos “Paulito”. Su esposa era Paulina Sequeira (una de las hijas del “Yango” Sequeira, un brasilero que fue de los primeros pobladores de “El Alegre” y que murió con casi 100 años de edad) a quien popularmente le llamaban “La Perra Mediana”….
Era hermana de Filomena, la mujer de Paulino Rodríguez Soto, la cual tocaba la guitarra, hacía bailes en su rancho del barrio “Santa Dorotea”, murió con 106 años de edad y le decían “La Perra Vieja”, porque era la mayor de las mujeres. Después, estaba Bibiana, que vivía en la “Calle de las Tropas”, a quien la denominaban  “La Perra Chica”, dado que era la menor de las tres  Sequeira – López.-
“Paulito” le gustaba mucho la pesca. Eran gran tirador con rifle, sabía hacer todas las tareas del campo, conocía todas las especies de árboles y de bichos  del monte, cocinaba bastante bien y se defendía con la “baraja” o con la taba, en la mano…. Fue uno de los últimos paisanos que vi usar “zuecos carreros”. Él y Francisco Caldas (hermano de Isidro, a quien llamábamos “Negrinho”,  que siempre andaba de lentes negros  y que trabajaba como  hojalatero).-
“Paulito” murió con 96 años de edad, con perfecto dominio de sus facultades físicas y psíquicas, contando siempre largas historias que comenzaban  cuando los estampidos  de la batalla de “Arbolito” y seguían cuando la división blanca de Enrique Yarza, pasó desperdigada y a “trote chasquero”  por los ranchos de la familia, dejando de regalo un carrito de pértigo que se le había roto una rueda y lo traían “de peso” en la retaguardia nacionalista.-
Jacinto Techera “El Gallineta” petiso, barrigón, barullento para hablar, pantalón corrido y un sombrero de paja que lo usaba invierno y verano. Casado con doña Herminda Silva, gente que se destacaba por su delicadeza para hablar, “El Gallineta” que tenía casa en “La Cuchilla” en la otra esquina  y en línea recta adonde vivía Marcos Viera (que había sido correo a campaña) se distinguió siempre por su trabajo de “acarreador” particular y para las estancias, con un carro de cuatro ruedas, semejante armatoste con “martinica” y siete caballos que tiraban duro y parejo.-
Fue carrero años, de Cesáreo Saravia. Y durante varios años más, carreteó la máquina de esquilar de Valoy Batalla, con “13 cristianos arriba”- como decía “El Tocayo” Rosas…. Y “El Gallineta” en el pescante que parecía un General, dando órdenes y gritándole a los caballos, en especial,  a una de las yeguas  que se llamaba “Karina Tesalónica”….
Fue muy amigo de mi padre y era uno de los tantos vergarenses que “juraba y perjuraba” que los estadounidenses no habían llegado nunca a la luna….
-          Mentira desos gringos!! La noche que la radio dijo que iban a bajar en la luna, yo me pasé abajo e la baranda e casa mirando parriba hasta la madrugada y toy seguro que no bajó nadie…..Na luna que blanquiaba e limpita, tenía que verse de lejos cuando los viejos esos desembarcaran…..
-          Y afirmaba: Diga nomás ande quiera que le dijo Jacinto Techera, “El Gallineta” por más datos, que los viejos esos no bajaron nada en la luna!.... Y hacía la clásica seña con el índice de su mano derecha, afirmando que no!

                                             “LA  CHINA  PATA  RAJADA”……
Volviendo a Jacinto Techera, contaba mi padre que una vez le fue a firmar un recibo conforme a un dinero que le había entregado previamente Cesáreo Saravia.-
Mi hermana Mariel era niña y por encima del mostrador de madera lustrosa, le corría el ojo a la firma de “El Gallineta”, que dibujaba un garabato atrás de otro con una lentitud, que parecía una carreta marchando por el lomo de una cuchilla….
“Ja”…..Ché Antúnez cómo si ace la “ce” de Jacinto?.....Allá venía mi padre y le explicaba… Seguía “dibujando” y haciendo morisquetas arriba del papel. Hasta que Mariel no aguantó más y le largó un chorro de carcajada por arriba.-
En lugar de enojarse o impacientarse “El Gallineta” que ya a esa altura sudaba como un esquilador, también le siguió la corriente, mientras le decía con afán de infundir respeto:- No te rías gurisa que es pior!.......
Fue una mañana de primavera, en la carnicería del “Tono” Zito, por la calle principal de Vergara y frente a la casa del “polaco” Enrique Sica.-
Un paisano de bota y bombacha, bien puesto, con el sombrero en una mano y el arreador en la otra, había bajado de un carro estacionado en el frente del local y se encontraba comprando unas “tiras de asado”. También estaba “El Gallineta” presente.-
Después que compró los asados, se dirigió hacia “El Tono” con palabras apacibles que denotaban su pasaje de hombre pueblero también:- Señor, no tendría una pulpa algo blanda, que es para mi señora que sufre de la vesícula y tiene que operarse?....
-          Comonó, tengo sí- dijo “El Gringo Tono” y de inmediato comenzó a cortarle lo solicitado….
“El Gallineta” que estaba a espaldas del paisano, comentó:- Así que tá enferma su señora…..
El aludido se dio vuelta y asintió:- Sí señor…..Tiene que operarse de la vesícula le dijo el médico, porque parece que tiene cálculos y entonces tiene que comer todo livianito, si no le dan cada ataques horribles…..
-A mire usté…..
-Y usted la conoce señor a mi esposa?....
-No capaz que no la conozco…Unas chinas pata rajada ella y las hermanas acostumbradas a comer hasta mondongo y ahora tá todita delicada…..
El otro, instantáneamente tiró el sombrero arriba de una mesa, cruzó  la trenza del arreador en la vuelta del pescuezo, con una mano agarró la punta de la misma y con la otra, el mango del arreador  y se le vino por arriba al “Gallineta”:- Usted lo qué es….Es un perfecto atrevido y a mí no me conoce para hacerme bromas con mi esposa!...Pélese ya mismo de aquí antes que lo pase por el arreador!...
“El Gallineta” vio la cosa fea y se fue resbalando despacito rumbo a la puerta de entrada, sin dar la espalda y con los ojos del otro clavados en su presencia…Una vez que franqueó la puerta, dio la espalda y se perdió sin rumbo calle afuera….
El paisano del arreador, era un tal Hortiguera dueño de un campo en la zona del Leoncho, contiguo a lo de Andrés Batista Baudean  y se comentaba que lo habían pasado a retiro como Teniente  del Ejército Nacional, porque en un procedimiento en la línea fronteriza del Departamento de Rivera con el Brasil, mandó a sus subordinados que emplazaran dos ametralladoras  y que hicieran fuego a discreción contra unos vivientes que no habían acatado la orden de: Alto!
Al parecer mataron a cuatro contrabandistas que eran brasileros e hirieron a dos o tres más que venían a caballo…
Cuando se contaba el hecho  en presencia del mismo “Gallineta”, éste decía que era verdad pero le agregaba:- Sí, yo me juí reculando pa trás hasta la puerta, eso es muy cierto….pero no contás que mi mano derecha iba arriba el mango del puñal……Él me pegaba un soterazo, yo lu iba a enhebrar en el puñal…
-          Qué ibas a enhebrar en el puñal nada vos! - le contestaba Antúnez (mi padre de crianza)….El hombre te asustó tanto que dice “El Tono” que se te cayó hasta el bolso que llevabas, ni te agachaste a levantarlo  y casi te miaste en la ropa!!!....
Una cruz de madera, hasta el día de hoy recuerda al costado del camino que va al Leoncho, el lugar exacto donde están los restos de Hortiguera que según dicen, había pedido “de boca” que lo sepultaran en el fondo de su campo.-

                                                                                        Jorge Carlos Muniz Cuello
                                                                                     Vergara, 17 de febrero del 2018.-



lunes, 12 de febrero de 2018

"CUANDO CARLOS CHERRE ABORTÓ LA TOMA DE LA COMISARÍA DE LA CUARTA SECCIÓN DE TREINTA Y TRES"....
Carlos Rey Cherre Rivero, fue compañero mío en la Policía de Treinta y Tres. Había nacido en Cerro Largo y se crió cerca del "Pueblito de Padula", en las llanuras luminosas del Rincón de Ramírez.-
Agente de Segunda Carlos Rey Cherre Rivero.-
Fue el típico Policía de una época: campero, pulcro con el uniforme, "zurdo" para usar el revólver, bastante fuerza física y experiencia, buena dosis de coraje (se batió a balazos con los brasileros en "Rabotieso" y logró quitarles un barco con contrabando), sabía dirigirse al público que lo requería y era un baqueano en la sección que le tocara servir.-
La historia lo dejó postergado, pero, cuando el robo de la Armería a la ciudad de Melo (esquina de las calles Dr. Luis Alberto de Herrera y Dr. Rincón Artigas) en los inicios de la década de 1970, con las primeras oleadas de la guerrilla tupamara, la Comisaría de la Cuarta Sección de Treinta y Tres, en "Cerros de Amaro", se salvo de ser tomada, gracias al arrojo y la decisión de Cherre, que en la noche y con un farol "a mantilla" en el Cuerpo de Guardia, le pareció ver una cara que lo escrutaba desde la ventana y escuchar unos pasos junto a la puerta de acceso al local policial. Estaba en compañía del Agente "Chichilo" Izmendi y se levantó despacito, accionó el picaporte de la puerta de entrada y salió puerta afuera revólver en mano, a los gritos y a los tiros con un sujeto que disparó campo afuera y se perdió noche adentro.......
En vista de ello, los tupamaros ladrones de la armería, cruzaron por los campos entre la oscuridad y más abajo de la Comisaría de la Cuarta.....
El farol "a mantilla"
que usaban los Policías
de la Cuarta Sección.-
Cuentan que el Comisario Domingo Oscar Borche, que dormía en dependencias de la Comisaría, se levantó al escuchar los tiros y vino a la guardia y le preguntó al Agente Izmendi:- Qué ocurrió??.....No sé...estábamos sentados aquí al lado de la mesa y de repente Cherre salió a los tiros puerta afuera.......
Y el Comisario Borche, todavía manifestó a viva voz:- Negro borracho, le anda tirando a fantasmas que el mismo se imagina....
Posteriormente, los tupamaros ladrones de armas, fueron detenidos por un destacamento del 10mo. de Infantería que se encontraba en la zona de "La Calera" (aledaños de la ciudad de Treinta y Tres), cuando viajaban en un auto con gran parte de las armas hurtadas. Entre ellos viajaba un canta-autor y guitarrista por música de Treinta y Tres, que era el guía, porque pernoctaba seguido en el "Pueblito del Parao" y actualmente, hace años que está radicado en Italia......
Las fuerzas militares al enterarse por boca de los propios detenidos que un Policía, les había hecho resistencia en la Seccional Cuarta, obligándolos a dar vuelta a los balazos, bien pronto se enteraron que era Cherre, y con las disculpas de Borche, terminó siendo reconocido por su arrojo y por su valentía......
Además, se comenta que los tupas declararon que uno de ellos, quizá el que tiroteó Cherre, se había trepado silenciosamente al techo de la Comisaría que era de planchada y anduvo recorriendo para tratar de contabilizar cuantos policías habían apostados en el local.-
Se comprende que la toma de la Comisaría era vital, como "golpe psicológico" para la Institución, además de sacar las armas de reglamento que allí se encontraran y librar el camino, para continuar con el derrotero de las armas robadas en Melo.-
En estos momentos, donde la historia de este bendito Uruguay se cuenta "renga" y a conveniencia, es interesante ser OBJETIVO, duela a quien le duela, acordarse que la palabra MIEDO, no tiene sentido ni méritos sustentables, estimo que es bueno y es reconfortante para la democracia recordar a estos Servidores del Orden Público, anónimos, que como Carlos Cherre (de familia ampliamente conocida acá en Vergara) culminó su vida terrenal, en la zona de "Cañada de Santos" (Cerro Largo) viejo y pobre, totalmente desapercibido y olvidado.-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 10 de febrero del 2018.-

miércoles, 7 de febrero de 2018


                "MIS  INICIOS  COMO  ESCRIBIDOR".....
Esta foto que pueden observar, fue sacada por mi concuñada Veri Diaz, el día 1ero de enero de 1998, en el paraje "Buena Vista" (Novena Sección del Departamento de Treinta y Tres) y donde se originan las nacientes de la "Cañada Grande".-
Al fondo de la foto y a la derecha, se puede ver parte de la casa donde en junio de 1905, nació el escritor y poeta Serafín J. García.-
Habíamos llegado hasta ese lugar en medio de un calor enorme, que parecía abrasar las onduladas llanuras de la zona, dado que mi cuñado: Marcelo Morales González, era el capataz de uno de los arrendatarios de la estancia.-
Nos acompañaba papá Antúnez, que ya era anciano y Jorgito, que en ese tiempo iba rumbo a los cuatro años de edad.-
Después que almorzamos y que hicimos una pequeña siesta con Jorgito, dentro del cuerpo de casa y sobre los pisos de ladrillos, que escucharon los primeros llantos de Serafín, mi cuñado, me prestó una yegua tordilla y salimos a dar una vuelta por las nacientes de la "Cañada Grande"......
Siempre me decía papá Antúnez, que había sido tropero, esquilador de "tijera a martillo" y peón de campo de Vidarte en el Rincón de Ramírez y de Estanislao Brun, cerca de la Charqueada, que el paisaje y la geografía infinita del campo, se miran mejor... " si el hombre va sobre el lomo del caballo"....
Dicho y hecho.-
Ese día ya lejano en el tiempo, pude experimentar que las aguas cristalinas de la "Cañada Grande", la flora autóctona del lugar, los lejanos plantíos de eucaliptos, las ondulaciones verdi-negras de los  campos, los cerros azulados que emergían tímidamente a la distancia y hasta la propia catarata musical de los pájaros, se veía y se oía mejor, desde el lomo del caballo.....
No se que rato, quizá diez, quince o veinte minutos, me sumí en profundos pensamientos y luego de salir de ellos, dí vuelta la yegua hacia la actual Ruta 18 y otra vez, los pensamientos me volvieron a colocar en un mundo rural que alguna vez, había existido.-
A lo lejos veía las casas de "La Madrugada" (después me enteraría que allí había estado viviendo el General Bento Gonçalves da Silva, antes de 1822), un poco más acá en la curva de ingreso a la estancia, los vestigios que habían sido pulpería, posta de diligencias y cancha de carreras, de don Agustín Eleuterio Yza (el gallego que curaba con "agua fría"), luego, de José Granada, luego, casa patriarcal de los hermanos Aguiar, para terminar casi en el suelo, denominada como: "La tapera de La Tonga", que así le decían a doña Mauricia Fernández ("Mano-santa" como "benzedora" y siempre caminando con sus largos y coloridos faldones, sobre el paso acompasado de los "zuecos carreros").....
A la izquierda mía, adiviné todo lo que había sido los ranchos de terrón y paja, con los gurises pobres, flacos y descalzos del poblado "El Alegre"; con su Escuelita Nro. 14 donde daba clases el Maestro Secundino Freitas Artés.....
Más acá un poco, la estancia "La Totora" de Juan Obiaga y contiguo a ella, la estancia "Y por qué no?" del Ingeniero Agrónomo Carlos Peñagaricano.-
Dando un rodeo por el campo, lo de Carlos Borromeo Cuello, que era primo de mi abuelo materno, lo del "Tito" Sequeira, lo del "Pardo" Sosa, lo de Genaro Vaz Gabriel, la estancia de las Mederos (allá contra los "Corrales del Parao"), el cementerio al fondo del campo de Amaro Domínguez, las taperas donde fue lo de Juan Rodriguez, conocido por "Juan González", la estancia de Enilda Bentancur y del vasco Arbelaiz (los padres de Blanca Arbelaiz), lo de Cirilo Aparicio, lo de Casio Vergara, lo de Lopepé, lo de los Arambillete-Melgarejo (que estaban sobre la Cañada Grande, desde 1874, cuando sus ancestros poblaron la zona), lo del "Canario" Peña, la laguna donde se suicidó Florentino Rodriguez, etc. etc.
Girando hacia mi derecha, pude adivinar la casa de Raulino Alza (viejo carrero vecino de mi abuelo Cuello), la casa donde se criaron mi madre y mis tíos (propiedad de don Ismael Núñez, que era casado con Petrona Vergara, descendiente de "Yuca" Vergara), los vestigios del rancho y la casilla que habían sido primero de los Rocha-Acosta y luego del "Caminero" Cuadrado, el eucalipto caído donde había sido el rancho de doña Ramona Almeida (la que lo crió al "Juja" Fernández) y allá lejos el arroyito "Las Rengas", donde cuentan que Laureano Cardozo, lo vadeaba en una moto con "sidecar", pero primero hacía una inspección pormenorizada con el revólver en la mano y todos los sentidos aguzados....Porque en su mente aun bullía la tan recordada pelea a balazos, con Rodolfo Zuluaga y no quería ser objeto de una emboscada.....
Frente a mí, estaba la Ruta 18, que serpenteaba con su piel gris oscura hacia Treinta y Tres y hacia Vergara, con ruidos de autos, de camiones y de camionetas de última generación.-
Por un instante, se me representó aquel camino que en otro momento lo habían recorrido con un silbo en los labios y las picanas al hombro, carreros de carretas con bueyes. Mayorales de diligencias con sus caballos al "trote chasquero", cuando no de "galope" y "un indiecito" con ropa liviana y sobre un pingo ágil y solícito, que oficiaba de "cuarteador" y que bien podía ser Visitación Ramos, alias "El Chiche" .-
Ese camino, por donde llegaron los emigrantes italianos, con sus maletas al hombro, sus bolsillos casi vacíos, sus sueños de "hacerse la América" y sus familias de la mano....
Ese camino que lo recorrían los brasileros estancieros o peones de la zona y por donde pasaban los viejos Guardia Civiles del Comisario Muiño, persiguiendo al "Zurdo" Ramos y al "carretillero" Pedro Fasciolo, cuando venían con caña blanca y tabaco negro, de la frontera.....
Por ahí, pasaron un crisol de identidades (gallegos, vascos, alemanes, franceses, polacos y hasta dos belgas (uno, zapatero y el otro, músico) que poco a poco fueron forjando en la fragua del viento, lo que después, se convirtió en la comunidad vergarense....
Muchas anécdotas escuchadas de boca de mi madre, de boca de mi padre y de boca de muchos viejos y viejas de la zona, convergieron en tropel a mi mente y supe que de alguna manera tenía que escribirlas, para que el olvido no les pudiera sacar ventaja y ganarles "con luz" la carrera......
A mediados de 1998, comencé con mis primeros esbozos y posteriormente, en diciembre de ese mismo año, me hice amigo de don Julio C da Rosa quien me dio el impulso vital que necesitaba, para hacerme "escribidor" y "contador" de viejas historias.-
Todo ello pues, se lo debo a don Julio....
Un hombre cordial y solidario con los que se iniciaban en el oficio de escribir. Un hombre que sabía mucho de los amaneceres del campo, de las tareas que allí se realizan y de los rojos atardeceres, donde el sol guardaba su trasfoguero, envainándolo en el azul infinito del horizonte.-
Todo eso y mucho más me enseñó don Julio C. da Rosa, quien me recalcaba una y otra vez, que para contar mis historias vergarenses, las frases tenían que penetrar por los sentidos de quienes las leían, tener olor a monte, canto de pájaros, soles y tormentas, calor y frío, alegría y angustia, miseria y llanto, pero por sobre todas las cosas, el sello inconfundible de su propia musicalidad.....
Había que vivir los acontecimientos de forma tal, que quien las leyera se formara en la mente, las sucesivas imágenes que le dictaban los textos....
Tiempo después me sugirió amistad y consejos de los escritores: Profesor Milton Stelardo (de Canelones), Domingo Luis Pastorino (de Casupá), Ariel Cabrera Rijo (de Canelones), Maestra Graciela Genta (de Montevideo) y Profesor Ricardo Figueredo (de Pan de Azúcar) quienes fueron sucesivamente enriqueciendo, mi acervo cultural.-
La historia con su mundo fascinante y sus infinitas investigaciones, fue llegando después; pero, traté y sigo tratando de no desmantelarla ni arrancarle, las raíces nutricias del mundo campesino.-
A veces pienso, que todo ese conglomerado, más el sentir de los criollos viejos que corre por mis venas, se conjuntaron de alguna forma, con la sencilla musicalidad (de la cual me hablaba da Rosa) y el pentagrama etéreo y siempre vivo, de las nacientes de la "Cañada Grande".....
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 7 de febrero del 2018.-