sábado, 21 de julio de 2018

"UN OLVIDADO, POR LA HISTORIA RECIENTE".....
Muchas veces las historias de los pueblos, tienen su propia fisonomía ideológica, duele mucho contarlas; pero por sobre todas las cosas y de alguna forma, se les manipula voluntaria o involuntariamente, para que sus huellas no puedan trascender en el tiempo.-
He aquí, que en el cementerio de Vergara y en el nicho Nro. 24, yacen los restos de "un olvidado" por la historia reciente. Y hoy lo escribo por este medio, porque en parte, yo también, experimenté en carne propia ese asesinato "a sangre fría", cobarde y artero.-
A mis diez años de edad, acompañé a mi padre de crianza Prudencio Antúnez, en su camioneta Ford V 8, modelo 55, color amarilla, a retirar de la estación de AFE de Vergara, el día 7 de noviembre de 1970 en horas del mediodía, el féretro que contenía los restos mortales de Mario Fructuoso Ledesma Fernández, quien el día 5 de noviembre del corriente año, había sido asesinado, por una ráfaga de metralleta, disparada por un Comando Tupamaro, al abortar un asalto "a mano armada", en una Sucursal de Manzanares, en la ciudad de Montevideo.-
Mario Ledesma Fernández, que era soltero, había nacido en el "Rincón de Ramírez", no era Policía ni Militar en actividad (anteriormente había estado unos años en la Policía de Montevideo, donde llegó al grado de cabo y lo habían dado de baja, por cierta enfermedad que tenía en uno de sus pulmones).-
Al momento de su muerte hacía once años que era "peón caballerizo" del Frigorífico Modelo S.A. y ese fatal día 5 de noviembre de 1970, en plena ebullición de la guerrilla tupamara y de la represión de las fuerzas policiales del gobierno de don Jorge Pacheco Areco, ingresó a una Sucursal de Manzanares, para comprar algunos productos, dado que le habían otorgado licencia en el Frigorífico y se venía para Vergara a pasar en la casa de sus padres: don Fructuoso Ignacio Ledesma y doña Carmén Fernández, vecinos apreciados y entrañables personas que vivían sobre la calle Segundo Oxley, en el barrio "La Estación" de la hoy, ciudad de Vergara.-
Abruptamente, irrumpieron en el comercio de Manzanares, un hombre armado de metralleta y una mujer "al parecer embarazada", quienes a voz en cuello y arma en mano, obligaron a los presentes a quedarse quietos, sin hacer el mínimo movimiento, porque era un asalto.....
Quizá instintivamente brotó en el corazón de Ledesma lo "del milico viejo" asumiendo un procedimiento por dictado de su conciencia como tal o quizá fue lo contrario; aquello del ciudadano honesto y laburante, aburrido de los robos y de los vejámenes a los que estaba siendo sometido el pueblo oriental, de un lado y del otro......
Lo cierto fue que en un segundo agarró a la mujer, le dobló un brazo para la espalda, la inmovilizó y salió con ella puerta afuera.....
Fue en ese momento "de arrebato" que la mujer se resistió y en una corta lucha, lo desacomodó y lo dejó con el perfil ideal para que el tupamaro que portaba la metralleta, le disparara una ráfaga, sin piedad de ninguna clase....
Cayó muerto instantáneamente y aun recuerdo la foto de Mario Ledesma, en el diario, caído en la vereda de cuerpo entero y tapado con papeles. Ni que decir que el Comando Tupamaro, se dio a la fuga de inmediato sin poder llevarse ni un peso.....
Tumba del cementerio de Vergara, Nro. 24, donde en su interior yacen
los restos del infortunado Mario Fructuoso Ledesma Fernández.-
Después, se conocería que dicho asesinato correspondía al "Plan Remonte", dado que el "Plan Cacao", no había dado resultado y quien se hizo responsable de la muerte de Ledesma, fue Antonio Mas Mas, un mallorquino inmigrante, llegado con sus padres y hermanos al Uruguay en el año 1952, que era estudiante de Medicina; aunque hasta hoy es motivo de controversia, dado que para algunos de la organización quien efectivizó la muerte, fue Ángel Yoldi Arciet, que era maestro y había nacido en Florida. Ni qué decir que ambos hombres, estaban afiliados al movimiento Tupamaro.-
En cuanto a la mujer que participó en el intento de asalto y fue cómplice del homicidio no he establecido fehacientemente de quien se trataba, por ello no lo detallo. Supuestamente, era una compañera sentimental de Mas Mas........
Cabe agregar, que el cuerpo de Ledesma, llegado a Vergara el día 7, en un vagón del ferrocarril Montevideo-Río Branco, como ya lo manifesté al inicio de estas líneas y de acuerdo al calor imperante, presentaba signos de descomposición y mi padre, en la tardecita, en su camioneta amarilla, lo trasladó hasta el cementerio, oficiando de "carroza fúnebre" ante un pobre y modesto cortejo....
Ese hecho quebró emocionalmente y para siempre a don Fructuoso (que había sido servidor de los blancos en las revoluciones de 1897 y 1904) y a doña Carmen, amén de sus hermanos "El Quico" y "La Totó", quienes jamás pudieron superar el desenlace.-
Lo se bien....porque mi padre, era gran amigo de esa familia.-
Pero también no me olvido, que quebró a todos los que repudiábamos y repudiamos, las muertes injustas de esa época.-
Hoy, ninguno de los Ledesma- Fernández, queda vivo y anteayer, recorriendo el cementerio de Vergara, observé que en el nicho donde casi todos ellos están sepultados (a excepción de Romeo Toribio, que está sepultado en el cementerio de Garao- Cerro Largo) no hay ninguna placa que recuerde a Mario Fructuoso Ledesma Fernández.-
También falta su nombre en Internet, donde hay un sitio de las víctimas que cobró la guerrilla tupamara.-
Cuando hoy, nos rasgamos las vestiduras tratando de buscar "cabezas de turcos" entre un lote de libros, escritos por los más diversos autores y sembramos hipótesis de quien fue "el que disparó la primera bala" y quienes eran los "represores policiales del gobierno de Pacheco"; deberíamos y debemos, fijar la mirada en los civiles injustamente asesinados por la guerrilla....
Donde algunos como MARIO FRUCTUOSO LEDESMA FERNÁNDEZ, no tiene ni "un perro que lo llore"....No tiene una placa que lo recuerde....No tiene un memorial, donde el futuro inscriba su nombre....
Aquí en la campaña oriental y no allá, en la urbe conmocionada y llena de ruidos, es donde se nota que la historia de este país, muchas veces y en forma voluntaria, ha sido escrita a conveniencia !....
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 21 de julio del 2018.-

domingo, 15 de julio de 2018

"GENTE DE UNA ÉPOCA BRAVÍA".....
Foto de 1908, aproximadamente.-
Corresponde a parte de la familia compuesta por el italiano Francisco Faliveni Tedesco y la brasilera Emiliana De Ávila, dicen que descendiente de aquel famoso portugués Souza Ávila o De Ávila, suegro del saladerista pelotense Teodolino Farinha y que fue dueño de medio Departamento de Treinta y Tres, allá por 1820 en adelante.-
A consecuencia de ello surgió la antigua heredad del "Ríncón de Ávila", después de dirimir durante varios años, un pleito, con la Sucesión de los Bauzá.-
Familia Faliveni-Dávila.-
A la derecha de la foto, la niña que aparece sentada junto a
la madre, era mi abuela materna: María Rosa Faliveni Dávila.-
El italiano, era nacido en Curti (un pequeño pueblecito que hasta ahora existe, en la Provincia de Salerno-Italia) cerca de la ciudad de Nápoles y la esposa, era nacida en el paraje "Juncal" (cerca de la ciudad de Yaguarón- Río Grande del Sur-Brasil).-
Procrearon 14 hijos entre varones y mujeres.-
Vivieron en un campo en la "Cuchilla de Dionisio" (Cuarta Sección de Treinta y Tres) y fueron muy amigos, se diría que íntimos, del General colorado Basilisio Saravia, que tenía campos pegados a lo del italiano.-
Ellos, fueron los progenitores de mi abuela materna: María Rosa Faliveni Dávila de Cuello y ahí en la foto, ella, aparece a la derecha de la misma y quien está detrás, era su hermano y compadre: Carlos Ermindo Faliveni Dávila.-
El italiano, como todo "gringo" de ese tiempo, trabajaba en lo que viniera y la brasilera, una asmática crónica, como era, se dedicaba a la crianza de los hijos, a las labores de la casa y más de los días, tenía que fumar cigarros de "floripón" para poder calmar los ataques de asma que le venían.-
Fue gente de una época bravía, sangrienta y rebelde, donde tuvieron que habituarse a la vida semi-salvaje de los campos orientales y a los avatares de la Revolución de 1897. Luego, a la revolución de 1904, donde mi abuela contaba, que lo tuvieron que esconder a Froilán Ramos, que era de familia vecina y que era un niño de 10 años, adentro de una barrica, porque se venía el ejército blanco y la gente de Froilán, eran todos colorados, temían por sus vidas y hasta creían que los blancos le iban a llevar el hijo "enrolado" en alguna de las Divisiones...
El italiano Faliveni, no se inmiscuyó en las guerras y como quedaba en su domicilio sin salir a la campaña, Basilisio, le pidió en más de una oportunidad que velara por su campos, por sus haciendas y por su gente, todo lo que pudiera y hasta donde le diera el naipe....
En noviembre de 1910, dos de los blancos revolucionarios a órdenes del Comandante Bernabé Noblía (hermano de Isidoro) y desprendidos de la partida de éste, requisaron un petiso, que era de Carlos Ermindo.-
La bisabuela Emiliana "que era una brasilera tora", se encontraba sola en la casa con algunos de sus hijos e hijas y al enterarse de lo que pasaba, salió y les pidió - casi que les rogó- a los insurrectos, que no le fueran a llevar el equino, porque no les servía para nada y además lo dejaban llorando a su hijo.....
Uno de ellos, le contestó irrespetuosamente:- Mire vieja, usté vaya pa dentro que en las revoluciones todo sirve y todo vale.....Además, esto no es cuestión de mujeres....
En ese momento, la vieja, cerró el puño derecho. lo alzó hacia el cielo y a los gritos respondió a la afrenta del iracundo blanco:- Fiada puta ! Vai morrer fiada puta ! Vai morrer, embaixo duma cavalhada fugindo.....Escuta e lembra o que falo pra você: -Agora vai-te embora na merda, onde meus olhos nâo te vejam nunca mais !!! ...
Los otros, nada contestaron y le dieron la espalda, llevándose uno de ellos, el petiso de Carlos; pero en su retirada y de puro gusto nomás, marcaron territorio, cortándole los hilos del alambrado....
"La vieja tora", aun quedó parada desafiándolos "a mano limpia" y enjugando en su pollera, el lloradero y "moqueadero" de los gurises chicos.-
Poco rato después y alertados por uno de los Faliveni-Dávila, llegaron unos vecinos a la casa, quienes la convencieron "a la comadre", de ir a hablar con el Comandante Noblía que estaba acampado no muy lejos de allí.-
La vieja no quería de ninguna forma, pero lograron convencerla:- Mire que Noblía es un hombre bueno, yo lo conozco comadre....Él, no sabe nada de lo que pasó...etc. etc. Y tocaron todos de a pie, para el campamento, dejando al italiano en el caserón, con los gurises chicos.-
Ante unos 50 hombres más o menos, de golilla blanca, con su clásica "perita" y los bigotes "doblados hacia arriba", Bernabé Nobía que vivía en "Nico Pérez", era veterano de guerra de los blancos desde 1870 y estaba casado con Francisca Amilivia, los recibió con el mate amargo en la mano.-
Escuchó las rogativas del vecino y de la brasilera vieja, quien le refirió como andaba vestido y la fisonomía del que "la mandó pa adentro de las casas" y de inmediato ordenó a su ayudante que ubicara y llamara al hombre en cuestión.-
Comandante blanco Bernabé Nobía.-
Allí apareció el insurrecto y el diálogo con el Comandante fue  conciso y efectivo:
-Usté quitó un petiso de un niño, en casa de la señora ?
- Si fui yo, mi Comandante.....
- Devuélvaselo !
- No mi Comandante y disculpe....No se lo devuelvo, porque la señora ésa, me rogó una maldición.....Me dijo que me iba a pasar una caballada disparando por arriba...
- No me importa ...Vaya y traiga el petiso para devolverlo...Si no, aténgase a las consecuencias !!....
El otro guardó silencio, agachó la cabeza y se fue a buscar el petiso, entre la caballada.-
Poco después retornó y sin encarar con la bisabuela De Ávila, solo le dijo:- Ahí tá su petiso.....
Agradecieron a Bernabé Noblía por el gesto que había tenido y retornaron para el caserón, llevando el petiso de tiro por los campos.-
Después supieron que los blancos, iban en desbandada hacia el Brasil dado que la revolución bajo el mando del General Basilio Muñoz, había abortado a pesar de que por dos días se habían hecho fuertes del pueblo de "Nico Pérez", donde libraron una dolorosa batalla con muertos y heridos, entre blancos y colorados, civiles y militares del Regimiento local, que mandaba el Teniente Coronel José Pollero.-
Años después también supieron por el vecino Adán Cabrera, que el hombre al cual doña Emiliana, le había "rogado una maldición", no le había pasado ninguna caballada disparando por arriba; por el contrario, gozando de muy buena salud andaba a caballo en la zona, visitando estancias y comprando lanas y cueros, para una barraca de Montevideo.....
(Escuchado a mi abuela María Rosa y al menor de sus hermanos: José Galileo Faliveni Dávila).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 15 de julio del 2018.-

domingo, 8 de julio de 2018

"LA ESPUMITA DEL BOCAO"......
Los paisanos siempre estamos aprendiendo.-
Cuando nos sentamos a la orilla de un fogón, de ésos, con leña en el medio de la llanta de la carreta y las sillas que son "caderas o cabezas" de vaca, siempre tenemos que estar "con el repollo" o "las antenas", al servicio de los que más saben.....
Esta foto que todos pueden ver, me la cedió el amigo Sergio Ruben Pastorino Garcia, de los pagos de "Cerro Colorado", Florida y justamente trata de la tan mentada "doma de abajo" que la inventaron los indios y que los criollos la fueron mejorando en calidad hasta llamarla "Doma Racional".-
No se trata de ninguna crueldad, ni de "dadas de palo" por el lomo, por la cabeza o por la "tabla del pescuezo", ni de clavar espuelas hasta que los costillares sangren, que el hombre que es campero, jamás, le pega un chirlazo a un caballo ni le colorea los costillares a fuerza de espuelas tampoco....Porque sabe que el caballo, como el perro es el mejor aliado, rumbero y compañero que tiene campo afuera.-
Hay que tener mucha paciencia para domar- eso me lo decía Antolín Pereira, que "domaba de abajo"- al igual que el mestizo de indio Félix Terán (pariente de mi padre biológico) porque hay que tratar de entender y mucho "al viviente caballo".....
Y una de las tantas ciencias aplicada a la doma, es el secreto del "bocado" (que puede ir o no, apretando la lengua del caballo) y que es un aparato rudimentario de cuero, que "aprisiona" las dos quijadas del animal y por lógica, se convierte en el anuncio de lo que luego será el freno, porque ni qué hablar que el equino tiene que quedar con "la boca como seda". Da nada sirven los "pingos loros" que no obedecen ni a "frenos" ni a "riendas"......
Puede llevar meses el amanse del caballo y acá en la foto se ve algo muy llamativo saliendo de la boca del equino: "el bocao de pabilo" y "la espumita" de la cual hablaba tanto el payador Héctor Umpiérrez, que antes de andar con la guitarrita y las coplas había sido domador y tropero, en las estancias.-
"El bocao de pabilo", se confecciona con un "pabilo" de una lámpara a queroseno y el pingo que está con la boca bien ablandada, no lo revienta ni por juguete......
En cuanto a "la espumita", el paisano tiene que medir entre sus dedos la consistencia de la misma. Si es resistente, el pingo está a punto......Si se rompe entre los dedos, al pingo todavía le falta trabajo en la boca.....
Me contó alguna vez Carlitos Machado Pires (el hijo de Bairo) que el brasilero José Avelino Beledo, domaba el mismo sus caballos y cuando estaban prontos, los probaba con un pedazo de trapo como "bocao", que podía hasta ser un pañuelo de cuello de seda y si no lo reventaba, ese flete, bailaba en la boca......Daba hasta para robar alguna "querida" en el anca, como hizo el General Justino Muniz, con su primera esposa.....
Y los caballos del General Muniz, eran de pelo rosillo-moros. Si no eran de ese pelaje, no los quería.-
Tal vez el viejo que era caprichoso y cascarrabias, tenía recuerdos gratos de algún rosillo-moro, que por otra parte, son muy resistentes para el camino.-
(Agradecimiento a Sergio Ruben Pastorino Garcia).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 8 de julio del 2018.-
"LA MEJOR MEDECINA"........
En la década de 1960, principìando la de 1970, cerca del Arrozal "El Palmar" en la Tercera Sección del Departamento de Treinta y Tres, existía un centro poblado de rancheríos al cual los lugareños y no tanto, le llamaban "El Pueblo de la Escopeta".-
Muchos Eguía, Roldán, Puentes, Pírez, Fernández, etc. nacieron y/ o vivieron en esa zona, cercana al río Tacuarí.-
Gente que se dedicaba a peonar en las estancias, a trabajar en las arroceras y a sembrar y cosechar las chacras de esas tierras consideradas "realengas"......Hasta boliche, bar y cancha de carreras, había en "La Escopeta".....
Estaba el bar de Pantaleón. Chiquito de tamaño, medio aindiado en la mirada, "sacador de pecho" para caminar, de cuchillo y revólver en la cintura y todito metido a bravo.-
Con la sinceridad de los paisanos de una época, Pantaleón, que había sido "milico del cuartel" en Montevideo y "capataz-encargao" como decía él, de la estancia de Vifredo Robaina (antigua casa de los Olano, en el Tacuarí) contaba las ganadas...pero, las perdidas también. Y todo, lo resumía en una frase que quedó para la historia y sobrevivió al galope incansable de varias generaciones: Yo ha dao, es muy verdad!.. Y no soy ningún relamido, pu´eso cuento.....Pero ha llevao, tamién !!!...
Obviamente que se refería a los líos de acciones (de palizas y de trompadas) y no de boca, que había tenido con otros compaisanos.-
Desde ahí, de la tierra de "La Escopeta", desde ese lugar lejano del Tacuarí, llegó al comercio de mi casa cierto día, un viejo alto y flaco, con la cara con más arrugas "que una cordión de dos hileras", bigote grande, sombrero requintado, buen pingo, bien montado y hablando a los gritos, como si estuviera "con la mancera" en la mano derecha y sujetando "la orejera" y sacudiendo "la picana" con la izquierda a los bueyes pachorrientos.....
Don Martínez, era de Melo y era el padre de la Nurse Martínez que fuera esposa del "Cholo" Monforte y durante muchos años trabajó como Jefa de Enfermería en el Hospital Regional de Treinta y Tres.-
El viejo era muy buena persona, muy trabajador y enseguida hizo amistad con mi padre.-
Era de los tiempos del "juir", del "juego", del "dentrar" y del "amalaya", tan usado en el vocabulario de los paisanos de tierra adentro.-
A veces venía en un carro de dos ruedas y traía zapallos "verruguientos" y choclos "a descrisión", para vender a todo aquel que quisiera. Medio corto en el lápiz, pero, se defendía para calcular y pesar en "una romanita" cuyo brazo quedaba casi que perdido entre sus imponentes manos.-
Manos surcadas "de tajos" provocados por el trabajo digno, en eterno diálogo y escuchas con la madre tierra.-
- Tengo unas coles don Antúnez.....Una cosa bárbara (y abría las manazas don Martínez para mostrar el diámetro de las mismas)....Pero mire tengo una que parece una "paragua", don, por el tamaño que tiene...Y qué tierra guena esa de "La Escopeta"...Amalaya le digo, es guena derecho.....Una tierra bien escura y como fofa...Yo soy hombre de la guerta...Tengo todito el sitio plantao al lao de mi rancho.....Y allí uté encuentra zanagoria, zapallo, zapalla de hacer dulce, moñatos, máiz catete, máiz común, coles, rabanitos, lechugas, acelgas, tomates....Gueno, lo qué pida y de todo un poco....
Y seguía prosa y prosa, el hombre viejo, hablando a los gritos y deshaciéndose en ademanes.....
Una mañana llegó al comercio de casa y tras los saludos de rigor, le preguntó a mi padre:- Y comuanda don Antúnez?
-Ah dejemé don Martínez, jodidazo de la pata derecha...
-Gué y que le pasó hombre, en la pata?
- Tengo un juanete don Martínez, que mire, me ha hecho ver las estrellas.....Se me inflamó la coyuntura del dedo grande y no puedo ni ponerme zapatos. Bueno, el otro día fui a un velorio y tuve que ir de alpargatas.....Pero le digo que hasta pa dormir me molesta.....Porque me rozan las sábanas y grito de dolor....
- Pero deje quieto hombre...No precisa ver dotor...Malhaya, yo tengo un remedio guenazo pa los juanetes....Pero mire, agarra un latón de esos de zinc y lo enyena hasta la mitá de agua, un poco menos y hace una salmuera y mete la pata lo más caliente que aguante......Tiene que ser todos los días don, y va ver uté que el cuero del juanete se va afinando y un día revienta y sale todito el mugrerío que tiene mezclao en la sangre muerta ...Y ahí, dejuro que se alivea enseguida....Haga y va ver y dispués se va acordar del viejo Martínez !!.....Gué y yo tenía juanetes y me los curé asina don Antúnez !!
Le viá decir la verdad: ES LA MEJOR MEDECINA QUE HAY PA ESE MAL !
Lo cierto del caso, es que mi padre (Antúnez), nacido y criado en las llanuras primorosas y eternas del "Rincón de Ramírez", siguió el consejo de don Martínez y poco tiempo después, hasta pudo calzarse zapatos y caminar en forma normal.......
Tiempo después, contaba para todos los que lo quisieran oir en el comercio:- Parece hasta mentira, que un viejo, un gaucho de allá de los "quintos apuraos", que ni debe saber escribir el nombre dél, me enseñó una "medecina" como dice él y me curó sin vueltas, de los juanetes que no había manera de aguantarlos !!
No precisé médico ninguno. El médico, fue el viejo Martínez nomás !
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 8 de julio del 2018.-
"DE A CABALLO Y CANTANDO".....
Don Alberto Baretta.-
El día 27 de julio de 1969, llegó a Vergara, el cantor, guitarrero y tradicionalista argentino: Alberto Baretta.-
Actuó en el desparecido Club Centro Democrático (Club Obrero) que para ese tiempo funcionaba en la planta baja del "Altillo de Padula", con la cantina a cargo de Donato Silvera y la actuación que fue gestada por Evergisto Fernández (El Muñeco) conjuntamente con el payador de Canelones Nelson González, que en esos años conducía una audición de folclore (Bajo el alero) en compañía del payador Cándido Rodríguez, en CW 45 "Difusora Treinta y Tres".-
Allí, estuvimos con mi padre de crianza (Antúnez) y pese a mis 8 años de edad, lo recuerdo a don Alberto Baretta, como un hombre de estatura mediana, algo robusto, vestido de gaucho, de voz gruesa, muy simpático para tratar con el público, "cuentista y dicharachero", acostumbrado al silencio de las grandes distancias y con aquella virtud que no muchos artistas la poseen....Aquello de saber y poder trasmitir a través del canto, de la guitarra y de las palabras, todo lo que el camino y los años le han enseñado....
Porque Baretta, era un autodidacta, formado en los fogones camperos, en los galpones de las estancias y portador de las voces y de las costumbres de la gauchería, de ambas márgenes del Plata.-
Hacía un tiempito atrás que ese gaucho argentino, montado en un caballo tordillo de nombre "Fallino", que le había prestado el Sr. José Pedro Bidegain, del Departamento de Flores, venía recorriendo ciudades, villas y centros poblados del Uruguay, cantando junto a su guitarra, bajo el lema: "DE A CABALLO Y CANTANDO"....
Ese día que menciono al inicio de estas líneas, Baretta, llegó a caballo hasta la estancia del Dr. Néstor Saravia Salvarrey, ahí dejó el caballo tordillo descansando y desde Vergara, fueron a buscarlo para el recital folclórico, en el "auto de alquiler" de Alferiano Tizze.-
Recuerdo que en un momento dado preguntó al público:- Me dijeron que Serafín J. García es nacido acá ?......La gente le contesto que sí y él entonces dijo:- Bueno en homenaje a Serafín J. García y a todos ustedes, voy a cantar "El Orejano"....
Transcurrió esa noche inolvidable para mí, con Baretta, cantando, recitando, haciendo cuentos y trenzando de memoria "un lazo invisible de cuatro tientos" por todos los pueblos y ciudades del Uruguay, donde ya había estado y la amistad fraterna que había recibido de muchos criollos como él, de los cuales no omitía ni sus nombres ni sus apellidos.-
Pocos años después un 24 de agosto de 1971, nos enteramos con mi padre y otros vergarenses, que don Alberto, que era nacido en "Trenque Lauquen", una ciudad argentina que está a 445 kilómetros de Buenos Aires y a 80 kilómetros de la Pampa, que lleva ese nombre con raíces mapuches y que significa "Laguna redonda", había partido desde la ciudad de Paysandú, a caballo hacia España y además visitaría los Estados Unidos.-
Increíblemente la ciudad de "Trenque Lauquen" que en esos años tenía menos de 25.000 habitantes y está situada en la intersección de las rutas nacionales 5 y 33, había sido fundada como campamento militar por el Coronel oriental Conrado Excelso Villegas, que militaba en el ejército argentino, era nacido en "Tala" (Departamento de Canelones-Uruguay) y antecesor de los Villegas-Suárez, que en el año 1920, tenían campos donde hoy está el cultivo del Arrozal "33" (Departamento de Treinta y Tres).-
El recorrido a caballo por el Uruguay, le había insumido 560 leguas (2.800 kilómetros) y en esencia había sido una especie de "preparación" física y psicológica, para lo que se vendría después....
Así fue que el gaucho argentino partió a lomos del "Queguay" un rosillo moro; llevando de tiro al "Charrúa", un gateado malacara, caballos que le habían sido proporcionados por el Sr. Humberto Guelvenzú (domiciliado en "Colonia Uruguaya"- Paysandú) y cargado con un montón de sueños y esperanzas que prontamente los haría realidad.-
Atravesando llanuras, cumbres, montes, cursos de agua, lugares casi desérticos, dictando conferencias y avalado por ciertos países, Alberto Baretta, dejó atrás la América Central y luego de un largo y cansador viaje, se internó en Méjico, donde por razones sanitarias, tuvo que abandonar al "Charrúa", su gateado malacara.-
De ahí en más, siguió adelante con el rosillo moro: "Queguay".-
En el año 1975, llegó a Washington (capital de los Estados Unidos de América) donde fue recibido por el Presidente Gérald Ford y posteriormente, abordó un barco y se dirigió a España, donde llegó a caballo en el año 1976, a la ciudad de Madrid y fue recibido por el Rey Juan Carlos de Borbón, en el Palacio de Gobierno......
Había cumplido su objetivo principal de llegar a la Madre Patria emulando un retorno simbólico del caballo criollo, luego de 483 años que los conquistadores llegaran con esa raza de caballos a la América del Sur.-
En el año 1977, tras recorrer un periplo total de 22.500 kilómetros a caballo, don Alberto Baretta, a lomos del "Queguay", retornó a la ciudad de Paysandú, donde fue recibido por el propio Sr. Guelvenzú y con el regocijo y los honores que el caso ameritaba.-
Don Alberto Baretta (sin sombrero)
y don Humberto Guelvenzú, en el año 1977
tras Baretta retornar a la ciudad de Paysandú
a lomos del caballo "Queguay".-
Hombre humilde don Alberto Baretta, se retiró "sin hacer ruido" y sin condecoraciones, para una casa del pago de "San Vicente" a 52 kilómetros al Sur de la ciudad de Buenos Aires, lugar, donde desde el año 2006, reposan los restos del General Juan Domingo Perón.-
Y aunque en mis manos tengo pocos datos al respecto, estimo por lo que he leído, que hace tiempo, que don Alberto dejó de existir.-
Hoy, he tratado de reproducir esta vivencia de mis años de niño.- Y lo hago con la convicción de que esta hazaña, no será olvidada. Pero por sobre todas las cosas, quiero además que estas líneas entibien el alma y rescaten la nobleza y la perseverancia de los paisanos, junto a la resistencia y a la dignidad de los caballos criollos.-
(Fotos y ciertos datos, tomados de Internet).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 8 de julio del 2018.-
"MUY MAULA PA ESAS COSAS".....
Petiso, panzón, manso y con la cabeza semi-calva. La tez "tirando a quemadito", el tranco lerdo, muy honesto, bigotes "mostachos", bombachas y alpargatas coloradas y con las palabras "goteadas y sacadas a tirabuzón".-
Lo conocimos por: Alejandro Roldán. Sin embargo estaba inscripto en el Registro Civil, como: Alejandro Márquez y era nacido en las serranías épicas y legendarias del ondulado Cerro Largo.-
Esposo de doña Obdulia Carbajal, una vieja flaquita, de pasos cortos y media doblada para caminar, tan colorada que cuando ganaron los blancos en 1958 no tuvo reparos en comentar al otro día:- Ganaron los blancos...Díos mío!...Y ya se´stá sintiendo la miseria.....
Y padre de. Segunda Enelisa Márquez Carbajal a quien le llamábamos "La Negra Hijita"......
Su casita, siempre pintada de amarillo fuerte, con una sola puerta hacia la calle Lucas Urrutia, se levantaba en el barrio "La Cuchilla", frente a lo del "Nene" Lucas, el zapatero y pescador, que tocaba el bandoneón, marcando el compás de sus piezas con un conocido sonido nasal.-
En esa casita, prolija y revocada, vivieron los tres y como diez gatos, hasta sus muertes acaecidas en distintas fechas.-
Pasábamos de a pie para el "Parque Vergarense" con otro gurises....
- Está pintando la casa, don Alejandro?...
-Usté lo dice mi amigo.....Y la toy pintando de samarillo....como las flores del campo.....Vido usté....
Y ahí quedaba, mandando brocha, mascullando palabras por lo bajo e imbuido en sus pensamientos.-
Muy observador, como todos los paisanos de una época.-
- No sabe quién fue qué murió, don Alejandro?......le preguntó mi padre un día que vio pasar un cortejo fúnebre....
- No, don Antúnez. La verdá que no sé quien es el finao....Pero toy bombiando qu´ es un pobre....Porque los dolientes todos iban de zapatillitas.....
En otro tiempo, vale decir en las mocedades de don Alejandro, había sido tropero, esquilador "a martillo" y peón del estanciero y caudillo blanco de Cerro Largo, José Basilio Antúnez Muñoz.-
Casualmente, cuando "el otro Basilio" (tío materno del estanciero) dio su clarinada de libertad en la frontera con el Brasil en enero de 1935, don Alejandro, se encontraba peonando en la estancia de Antúnez Muñoz.-

La cosa parecía venirse en serio y grupos de policías y soldados de los Regimientos 7mo y 8vo de caballería comenzaron a movilizarse, atravesando los campos de Cerro Largo en son de guerra y "acampados" sobre los fusiles; mientras que por otro lado Basilio Muñoz y Exequiel Silvera (que era colorado batllista) reunían gente, armas y caballadas para llevarle "la serenata" y derrocar al gobierno "supremo y represivo" del Dr. Gabriel Terra.-
No se podía quedar atrás Basilio Antúnez y en esa mescolanza de blancos independientes, colorados batllistas y socialistas del Dr. Emilio Frugoni, tomó partida como debía de ser, del lado de su tío Basilio Muñoz.-
Una mañana de sol radiante, cielo azul, cantos de pájaros y "rasqueteos" de chicharras, reunió a la peonada de su estancia, no más de 8 personas, en el interior de un amplio galpón. Entre ellos estaba don Alejandro Márquez, quien escuchaba y observaba callado lo que decía el patrón.-
-Voy a invitarlos a todos pa que se agreguen al escuadrón Cerro Largo, bajo el mando de mi tío el General blanco independiente Basilio Muñoz, así echamos al suelo de una vez por todas el gobierno de Terra.....Los que quieran acompañarme, tienen que ir armaos ya sea con cuchillo o con revólver o con las dos cosas, que más adelante a los que sepan tirar aunque sea una carabina corta les vamo a conseguir.......
Levantó la mano y pidió permiso don Alejandro:- Don Basilio y si hay que degoyar se degueya ?...
- Bueno eso va en cada uno di ustedes y depende la resistencia que den los contrarios. Pero de mi parte si hay que pasar alguno por el cuchillo, pásenlo tranquilo nomás. Eso va´ser una guerra, muchachos. No va´ser un paseo...Y a la guerra se va a matar o a que lo maten....
- Usté sabe don Basilio que yo no viá dir.....
- Y por qué no vas a ir muchacho?- preguntó el caudillo-patrón...
- Le viá decir la verdad.....Soy MUY MAULA PA ESAS COSAS...
Y se quedó solo nomás en la estancia. Acompañado por seis perros de las casas, mientras los otros peones marchaban al trote largo, rumbo a la contienda.....

(Escuchado en Vergara a Bismark Correa).-

Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 8 de julio del 2018.-

miércoles, 4 de julio de 2018

"AMÉRICA PIRES......LA CIEGUITA".......
Dos ancianos de otras épocas, felices ellos, con su casa de paredes de ladrillos "sin revocar", puerta ciega de madera de lapacho, vereda de ladrillos, el "PRIMUS", el mate amargo, la caldera y "la rueca", para hilar lana cruda.-
Quizás muchos recuerden a Mahatma Ghandi ante su famosa rueca, hilando esperanzas con sus dedos finos y nudosos; mientras por dentro, hilvanaba su inagotable sabiduría, a la par de su pacifismo nunca ocultado.-
Sin embargo, en mi caso, esta rueca me recuerda la imagen chiquita, humilde y lejana de América Pires, una de las hijas de don Maneco (Manuel Pires Ferreira) aquel brasilero, petiso, bonachón y encorvado, de barba blanca y que tenía un pedazo de campo con casa, en el "Paso de Píriz", sobre la margen derecha del arroyo Parao.-


Don Maneco, aquel nonagenario, que se preocupó para que los niños del paraje aprendieran a leer y a escribir, trayendo una maestra (Natalia Moreno) para su casa y a su costo. El que recibía el diario día por medio (porque leía correctamente el castellano); que había criado desde niño a Geroncio; que plantaba y procesaba "tabaco en rama" y detrás del espaldar de su cama matrimonial, tenía una lanza "de palometa", que había conocido junto a los blancos de Aparicio, la revolución de 1904.- 
América, era no vidente, razón por la cual los viejos y los jóvenes de una década la conocíamos por: "La Cieguita".-
Contaban sus familiares, que había nacido como una niña totalmente normal, pero, que a los 16 años de edad, cuando tuvo su menarca (primera menstruación) fortuitamente, se dio un baño en el arroyo Parao y que a resultas del mismo, quedó ciega.-
Sin embargo, se daba maña para hilar lana cruda con una rueca, tejer con agujas y en telar y planchar la ropa "a planchón".-
Para tomar las medidas de la prenda a confeccionar, sus manos recorrían con suficiencia tórax, cuello y brazos del futuro cliente.....Luego, sobre esa base imaginaria, se ponía a tejer y creánme, que jamás "le erraba" a las medidas.-
Referían sus hermanas: Felicidad "La Fiota" y Abrilina, que en las noches largas y tediosas del "Paso de Píriz", cuando "La cieguita" perdía el sueño, tomaba su labor que estaba al costado de la cama y "trenzaba" agujas y lana, hasta que las primeras luces del alba se colaban por las rendijas de la puerta.-
Lugar de muchas víboras esa zona.-
Dos veces al menos, las hermanas encontraron cruceras durante las horas del día, en el interior de la pieza y muy cerca de donde América, estaba sentada, sin percibir lo que pasaba a su alrededor, ocupada en su labor "maquinal" de tejer y tejer.-
Su "lazarillo" fue Dulcelina Sosa a quien crió desde niña, como también lo crió al "Bocha" Pires y casualmente en un período de internación que tuvo "La Cieguita" en el Centro Auxiliar de Vergara, Dulcelina, fue inducida por las funcionarias, para hacer el curso de Auxiliar de Enfermería, lo cual inició y concluyó en el Hospital Regional de Treinta y Tres.-
Don Maneco, falleció el 16 de febrero de 1958.-
Tras la venta del campo y la casa en la década de 1960, América y Dulcelina, se vinieron a vivir a Vergara, en un ranchito del barrio "La Estación".-
Allí culminó su periplo terrenal "La Cieguita", humilde y en paz, con la misma calma y con la misma paciencia, que había aceptado su calvario en el mundo de los vivos.-
La Divina Providencia que todo lo sabe; el Gran Arquitecto, con su ojo que todo lo ve, hoy, me permite rememorar y escribir acerca de ese pasado. Es seguro que desde algún plano invisible, América Pires "La Cieguita", continuará con su rueca, con su telar y con sus agujas, tejiendo en la luz pura y refulgente, que irradian sus ojos válidos !

Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 4 de julio del 2018.-