jueves, 19 de septiembre de 2019

"Mmmm...POR AQUÍ TENGO UN ZABALA".....
Retornando a mis tiempos de niño en la Escuela Nro. 17 de Vergara y al comercio de mi padre de crianza, recuerdo que en segundo año escolar, hacíamos "planas" en las hojas "Tabaré" como forma de dominar las letras manuscritas (hasta ahora lo hago sin problemas) valiéndonos de la pluma y de la tinta china.-
Eso ocurría en el año 1966 y existiera o no derrame de tinta sobre la hoja, siempre teníamos que aplicarle "un secante", para que absorbiera el excedente.-
Cuál era el "secante" favorito ?...
Ni qué hablar ! El que venía de obsequio, con los caramelos ZABALA, aquellos bloquecitos con sabor a dulce de leche, ásperos y azucarados, que llenaban los bolsillos de la túnica y en todos los recreos nos acompañaban.-
Para esa época, cuando en los pueblos del Uruguay, faltaba tecnología, pero sobraba ingenio, ni mis compañeros ni yo, nos imaginábamos la historia que había detrás de los caramelos.-
Los reclames llamaban la atención de niños y de adultos: "Anda como bala, come Zabala" u otro en el cual aparecía el dibujo en colores, de un niño con "la honda" ("la gomera" para los más estilistas del lenguaje) en el bolsillo de atrás del pantalón, la ropa y el gorro de visera, desaliñados y la mano derecha metida en uno de los bolsillos de adelante, mientras su mente predecía: "Mmmm...Por aquí tengo un ZABALA".....
Todo esto y mucho más, es el atisbo de una niñez feliz, donde se compartían de los más variados momentos escolares con aquellos que "eran pobres", pero que no esperaban que les cayera nada del cielo, ya que los valores morales y espirituales del hogar, enseñaban que todo había que conseguirlo, con la dignidad, la humildad, el trabajo y la lucha por salir adelante.-
No se necesitaba ser delincuente ni sumiso. Y los mayores, vaya si nos promovían, con su propio ejemplo !
Fue otra época. Mejor dicho, aquella época que muchos añoramos y que una tardecita apacible y generosa, se zambulló en la laguna enrojecida del poniente....Y no regresó nunca más !
Hoy, dejando de lado esas nostalgias que embargan a toda una generación de uruguayos que de alguna forma andamos a los manotones, en un mundo ególatra, tremendamente invadido por la tecnología, lleno de odios y de rencores, donde las adicciones se han vuelto una moda imposible de eludir, traigo al recuerdo que los tradicionales y clásicos ZABALA, fueron la mera creación de un inmigrante italiano, que se llamó Juan Faroppa.-
Que llegó al Uruguay en el año 1924, se instaló en la calle Democracia 2226 de la ciudad de Montevideo y de inmediato, buscó la forma de subsistir y comenzó a fabricar caramelos.-
La marca de sus productos, no fue elegida al azar. Y en la necesidad de crear un símbolo que lo identificara con el Primer Centenario de la Independencia Nacional, a festejarse en 1925, el italiano, eligió ponerle el nombre de ZABALA a los caramelos, obviamente, como homenaje a don Bruno Mauricio de Zabala, aquel vasco testarudo y manco, que en nombre de la Corona Española, vino en persona desde Buenos Aires, a fundar Montevideo, desalojando a los portugueses de la tierra fértil y el puerto efectivo, junto al Río de la Plata.-
Faroppa, jamás pensó perpetuarse en la mejor historia de este país.-
Y cuando vio que su negocio crecía considerablemente, creó una planta industrial en la zona del Reducto, la cual pasó a denominarse "Caramelos ZABALA S.A.".-
De alguna forma el laburante italiano, supo conquistar el paladar de los uruguayos y obtener un éxito impensado con el emblemático caramelo de dulce de leche.-
Tiempo después llegaron "los carambones" (mitad caramelo y mitad bombón, bañados en chocolate) y que fueron elaborados hasta la década de 1980, cuando temporariamente, la fábrica cerró en Montevideo.-
También la memoria no olvida, la clásica diligencia de ZABALA, con un cochero ataviado como en los principios del 1900, desfilando por la avenida 18 de Julio de Montevideo, cinchada por dos ponys.-
Actualmente y desde 1994, volvió a la palestra el caramelo ZABALA y como es sabido calmó las ansiedades de chicos y de grandes, que los esperaban con solícita expectativa.-
Su historia, es parte del cosmopolitismo que se mezcló sin grandes problemas, en el crisol refulgente de un Uruguay pujante y emprendedor.-
Aunque también es historia, para los escolares de una generación que a falta de tecnología, supimos aguzar el ingenio, sensibilizar el alma y el pulso y por sobre todas las cosas, COMPARTIR: ideas, útiles, juegos y caramelos ZABALA, exentos de envidias, de violencias, de vanidades que nada consiguen, solo, hacer zozobrar a las personas en el océano siniestro de su propia vida.-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 19 de setiembre del 2019.-