domingo, 29 de enero de 2017

Blasón del apellido "Arredondo"
Virrey Nicolás de Arredondo.-




POR  LOS  TIEMPOS  BÉLICOS  DE  “LA GUARDIA DE ARREDONDO” Y  DE LA  “VILLA DE ARTIGAS”…..

El día 10 de junio de 1792, el 4to. Virrey del Río de la Plata (período 1789-1795) don Nicolás Antonio de Arredondo y Pelegrín, militar y político español nacido en Bárcena de Cicero (España) en 1726 y que entre sus “delirios” personales estaba el ineludible gusto por las danzas y por la música, ordenó al piloto y geógrafo de la Real Armada de España, el gallego Joaquín Varela y Gundín (conocido por: Joaquín Gundín), Segundo Comisario de la Partida Demarcadora de Límites España-Portugal, entre 1784-1788, la creación de tres guardias fronterizas, a saber: “San Josef” (en el cerro Pedegroso, cerca del río Yaguarón chico); “Santa Rosa” (en las cabeceras del Candiota, distante de su horqueta en el Yaguarón o arroyo de los Minuanes cerca de once leguas, hacia el Norte) y “Arredondo” (ubicada en los “Cerros de Echenique”- donde hoy, se asienta la ciudad de Yaguarón- R.G.S.- Brasil). Todas ellas, ubicadas al Sur del río Piratiní, dependientes de la “Guardia de San Nicolás de Bari” (“Guardia Vieja del Cerro Largo”) establecida a partir del día 28 de marzo de 1791 y todas ellas, con la función primordial de detener el avance portugués. Pero además, controlaban y reprimían: incursiones de indígenas y malhechores a chacras y estancias, capturaban fugitivos y contrabandos de caballadas, de ganado en pie y de cueros, amparaban el vecindario y apercibían a los que calificaban de “vagos”, cuando recorrían los campos sin las licencias respectivas .-
Es de justicia en este momento dar a conocer, que Gundín, para el establecimiento de estas tres guardias, contó con los invalorables consejos del Capitán de Milicias Españolas Lorenzo Figueredo y del portugués al servicio del Virreinato del Río de la Plata, Comandante Manuel Cipriano de Melo y Meneses que fue quien dio inicio a la “Guardia Vieja del Cerro Largo”, esposo de la portuguesa Ana Joaquina de Silva y entre varias cosas más: “jefe de la vigilancia del tráfico ilegal de mercaderías, marino avezado, a ratos contrabandista, comerciante, empresario teatral, incansable escritor de cartas, notorio integrante de la masonería, caudillo, rico, generoso”….

De las tres guardias instaladas, la única que prevaleció fue la de “Arredondo”, que según el historiador Aníbal Barrios Pintos, consistía  en dos ranchos de paja, con sus respectivas cocinas, otra vivienda para albergue de marinos, también con cocina, un corral para los caballos y otro más grande para guardar el ganado vacuno y que podía albergar hasta 400 reses.-
En 1801, cuando los portugueses arrasaron con los Fuertes de “Santa Tecla” y “Batoví”, avanzaron sus líneas hasta la margen izquierda del río Yaguarón y se apoderaron para siempre, de la “Guardia de Arredondo”, que sucesivamente la denominaron: “Guardia de la Laguna”; “Cerrito” o “Serrito” y a partir de 1832 “Yaguarón”…..
Comandante y soldados, tuvieron que pasar el río y establecerse en el margen derecho del mismo, donde comenzó a gestarse un caserío (hoy, centro comercial de Río Branco) que al amparo de la guardia, pasó a denominarse “Pueblo Arredondo”.-
Para mediados del año 1801 (época en que la guardia se estableció definitivamente en el margen derecho del Yaguarón), estaba a cargo el Comandante español Joaquín de Paz y tenía a sus órdenes: 6 marineros y 12 blandengues, encargados de tripular las lanchas corsarias, de organizar las partidas que recorrían la zona y de atender la vigilancia en el río Yaguarón y en la Laguna Merín.-
Someramente diré que Joaquín de Paz, comprometido en 1811 con la causa revolucionaria que tuvo su chispa inicial en “Asencio”, poco tiempo después, quizá influido por Felipe Contucci (suegro y tío del General Manuel Oribe), se plegó a los “realistas” y fue de los que resistió hasta donde pudo, en el llamado: “Fuerte de Borbón”.-
Increíble para aquellos tiempos en que la frontera obraba de “puerta de vaivén” y tras la invasión portuguesa de 1811, el día 4 de agosto, el Capitán portugués José Pereira da Fonseca, con 20 hombres, asumió el comando de la “Guardia de Arredondo”, sustituyendo al Teniente español José del Pilar Martínez.-
Mientras que el día 13 de junio de 1814, en uno de los últimos intentos de “los realistas”, la guardia, fue tomada sin efusión de sangre alguna, por el Capitán de caballería Manuel de Bustamante y se dice que el Comandante de la misma, sin oponer resistencia, se entregó junto a sus soldado, confraternizó con los captores a los cuales terminó “llevándolos para su casa y convidándoles con licores”….
El hecho fue, que gracias al auge mercantil de los saladeros  de Trueba, Núñez, Honório Luíz da Silva y O´Neill ubicados en el entorno, la población fue creciendo y en base a esto y dando cumplimiento a un decreto del General Fructuoso Rivera, a partir del día 3 de diciembre de 1831, se crea la Sub-Receptoría de Aduanas con asiento en “Arredondo” o “Bocas del Yaguarón”.-
Es muy probable que existía una capilla (hay versiones bastante ciertas al respecto) por lo menos desde el mes junio de 1835, la cual era atendida por el cura que estaba afincado en la “Villa de San Servando”.-
Esta villa, fue creada en setiembre de 1833 por orden del mismo Rivera, “10 kms más abajo de la antigua guardia de Arredondo” (Oliveres), sobre el margen derecho del río Yaguarón, alcanzó a tener autoridades constituidas y fructificó hasta el año 1851 aproximadamente, donde se produjo su completa extinción; dado que por conveniencia del comercio brasilero y por orden del General Manuel Oribe, se clausuró su puerto y en ese caso, quedó únicamente operativo el de “Pueblo Arredondo”.-
Se liquidó entonces “San Servando” y gran parte de su población se vino para “Arredondo”.-
El 1ero de junio de 1852, el pueblo, tuvo su primera Escuela, que se denominó “18 de julio” y cuyo preceptor fue el Sr. José Hilarión Uriarte.-
Para el 6 de octubre de 1852, llegó el nombramiento del Juez de Paz, en la persona del Sr. Nicolás Zoa Fernández (después socio ganadero de Juan Pedro Ramírez, en los emprendimientos de la “Merinos del Tacuarí”, en el “Rincón de Ramírez”- hoy, Departamento de Treinta y Tres).-
Había una calle sola al costado del río Yaguarón, cuando el 21 de noviembre de 1852, arribó con su comitiva, procedente desde la “Villa de Melo”, el Presidente de la República Sr. Juan Francisco Giró, quien hasta el día 23, permaneció en el lugar, hospedándose en la casa de Zoa Fernández, recorriendo los saladeros, recibiendo a los vecinos e interiorizándose de la problemática local post “Guerra Grande”.-  
Coronel Dionisio Coronel Muniz
Militar y político de Cerro Largo.-
El día 21 de abril de 1853, ingresó a la Cámara de Senadores la moción, convertida en proyecto de ley, presentada por el Senador de Cerro Largo Dionisio Coronel Muniz, para denominar el creciente pueblo como “Villa de Artigas”, puntualizando en parte de su tenor literario: “la denominación que se dé de Artigas a aquella villa, será un monumento de gratitud a la memoria del primer Jefe de los Orientales, que levantó la enseña de la libertad y que nos abrió la senda que debía conducirnos a la perfecta independencia de este país y a su Constitución. Facilitando el Poder Ejecutivo la traslación de nuevos pobladores a aquel pueblo fronterizo, prosperará pronto y será de suma utilidad para la República, si se pone un especial cuidado en que sus vecinos sean, en su mayor parte, de origen y lengua española”……
Huelga decir, la visión de futuro que tenía don Dionisio Coronel… Y el día 5 de julio de 1853, el Presidente Giró, con la anuencia de ambas cámaras legislativas, puso el “cúmplase” y el  “Pueblo Arredondo”, pasó a llamarse. “Villa de Artigas”, siendo el primer núcleo poblacional de la República, en prestigiarse con el apellido del Prócer de la Patria.-
El día 28 de mayo de 1853, el Coronel José María Reyes, se presentó voluntariamente en la Villa y efectuó la delineación del ejido de la misma, así como también de las chacras y charqueadas existentes, conforme a lo decretado por el Legislativo, levantando a su vez, el plano correspondiente.-
El día 24 de mayo de 1855, surgió en la “Villa de Artigas”, el primer periódico que circuló en el interior de la República luego de haber finalizado la “Guerra Grande”. –
Se llamó “El Fanal”. Sus publicaciones duraron un año y su responsable era el maestro Juan Hilarión Uriarte.-
La imprenta que lo editaba era de la Villa y los tipos de letras, habían sido traídos especialmente desde Río de Janeiro (Brasil).-
Progresistas vecinos se ocuparon de crear: la “Sociedad Dramática de Jóvenes Aficionados de la Villa de Artigas” y la “Sociedad y Fomento de la Villa de Artigas”, que aunaban en aquella época: beneficencia y cultura.-
Y la población seguía creciendo. Y las autoridades nacionales estaban preocupadas porque el poblamiento se estaba realizando informalmente, con el asentimiento rápido de una Comisión, que no otorgaba títulos de ninguna índole y los terrenos eran separados con tablas, porque lo único que interesaba era atraer más y más pobladores y que las casas se levantaran cuanto antes.-
Ante esta situación, en noviembre de 1864, el Agrimensor Joaquín R. Travieso, mensuró el ejido de la Villa, amojonó y levantó un plano de la misma, el cual dio un área de 4.230 cuadras cuadradas.-
Lo hizo en presencia del Senador Juan Pedro Ramírez, del representante Juan José Victorica, del Juez de Paz Nicolás Zoa Fernández y del Jefe Político y de Policía de Cerro Largo, Sr. Tomás Villalba.-
Y ahí cambió la cosa.-
Ya para el año 1865, fue nombrada la primera Comisión Auxiliar de la “Villa de Artigas”, la cual quedó integrada por los Sres: Pedro Martínez, Gabriel Paseyro, Julián Saráchaga y Juan Silva, el cual actuaba como Secretario de la corporación municipal.-
Mucho más no hay, acerca del proceso demográfico y social de la “Villa de Artigas”.-
Sin embargo, durante la “Revolución de las Lanzas” (1870-1872) y la Revolución de 1897, fue tomada por las armas, cuatro veces: tres por los blancos y una, por los colorados; existiendo también un intento de toma por parte de fuerzas coloradas, que no llegó a efectivizarse.-
La primera vez se sucedió el día 25 de abril de 1870 en que el Coronel brasilero Fidelis Paes da Silva- al servicio del gobierno colorado- luego de haber tomado posiciones en la noche en los suburbios de la Villa, la atacó en la madrugada, siendo rechazado por la guarnición blanca, al mando del Coronel Basilio Muñoz Galván.-
Fidelis se retira con sus tropas, en dirección hacia “La Cuchilla”, procediendo a la cura de sus heridos y a la sepultura de sus leales, que cayeron en combate.-
El día 28 de agosto de 1870, el Comandante blanco Belisario Estomba, obedeciendo a órdenes del Coronel Ángel Muniz, toma la Villa, haciendo prisionera a toda su guarnición, pero el hecho no pasa a mayores y poco después, se retira del lugar, dejando en libertad a todos los prisioneros.-
Le toca en suerte el día 19 de julio de 1871, en que el Coronel brasilero “Manduca Cipriano”- al servicio de los blancos- la toma con 300 hombres a su cargo y sostiene un tiroteo con el Comisario de Policía Juan de los Santos, que al mando de un grupo de leales al gobierno colorado se había refugiado en una isla inmediata a la población.-
Mientras que el 19 de noviembre de 1871, la toma el Coronel colorado Nicasio Galeano, quien pasa desde Yaguarón con un grupo de 50 hombres. Permaneció firme en su accionar hasta que el día 23 de noviembre, las fuerzas blancas del Coronel Lesmes de Bastarrica, lo combaten y herido, lo toman prisionero.-
De inmediato es puesto en libertad y con su gente, retorna para Yaguarón.-
Edificio de la Receptoría de Aduanas, creado en 1884.-

El día 17 de abril de 1897, ingresan a la “Villa de Artigas” dispersos y desanimados, infantes blancos que respondían a órdenes del Coronel José Núñez, que habían peleado victoriosamente el 17 de marzo en la “Batalla de Tres Árboles”, junto al Coronel Diego Lamas y que posteriormente, por divergencias con éste y con el General Aparicio Saravia, se desprendieron del ejército blanco y tomaron camino hacia la frontera con Yaguarón. Incluso, ese mismo día Núñez y sus principales jefes, labraron un acta castigando duramente al ejército de Aparicio, separándose definitivamente del mismo y disolviendo la División.-
En la historia se le conoce como: “El Acta de la Villa de Artigas” y sabido es que una vez enterados Saravia y Lamas, por publicaciones del hecho en diarios del Brasil, declararon “traidores” a Núñez y a sus principales jefes y borrados para siempre del escalafón militar del Partido Nacional.-
Aun así, un grupo de ellos, ese día, tomaron la Villa, se atrincheraron en la Receptoría de Aduanas, poniendo bolsas de arena en el edificio, a la vez que hacían troneras en las casas vecinas y esperaban la inminente llegada del ejército gubernista.-
El día 27 de abril de 1897, en horas del mediodía, sostuvieron un tiroteo con la vanguardia colorada del Coronel Pablo Galarza, que obedecía a órdenes del regimiento mandado por el General Santos Arribio.-
Allí hubieron heridos, muertos y prisioneros (como el Comandante blanco Pedro Arboleya, un hijo y un sobrino de él) y los colorados les intervinieron: 3 carros con armamentos e instrumentos de banda y otra porción de pertrechos de guerra.-
Varios de los infantes de Núñez, antes de quedar detenidos y escapando a los deguellos que hubo, prefirieron huir tirándose al río Yaguarón y cruzándolo a nado. Algunos, se ahogaron y sus cuerpos fueron encontrados y sepultados por la gente de Arribio.- 
Según la historia nacional, ésta, fue la última vez que la localidad fronteriza, sufrió una “toma” y un enfrentamiento bélico entre bandos en pugna.-
"El Barón de Río Branco"- foto de 1875

El día 31 de agosto de 1915, durante la presidencia del Dr. Feliciano Viera, pasó a denominarse “Río Branco” en homenaje al canciller Dr. José María da Silva Paranhos do Rio Branco (“Barón de Río Branco”) quien había reconocido mediante un Tratado de Límites celebrado en Río de Janeiro en octubre de 1909, a su vez ratificado en abril de 1910, el condominio de la República Oriental del Uruguay sobre las aguas del río Yaguarón y de la Laguna Merín.-

(Fuentes: “Historia de los Pueblos Orientales”- Tomo II- Aníbal Barrios Pintos; Apuntes del Dr. Francisco N. Oliveres; Apuntes tomados de Internet con manifestaciones del Profesor Luis Alberto Arizmendi; Apuntes tomados de manifestaciones del Dr. Apolinario Pérez; “Aparicio Saravia -1856-1904- Cronología documentada”- Profesor Walter Rela y Diario del Teniente Jaime Bravo en la Revolución de 1897).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 29 de enero del 2017.-





Vista aérea de las ciudades de: Río Branco y de Yaguarón.-


sábado, 28 de enero de 2017

General César Díaz.-
 A 159 AÑOS DEL INICIO DE "LA HECATOMBE DE QUINTEROS"…
               LAS ESPUELAS DE PLATA Y EL CORONEL MÁXIMO TAJES 
El día 1ero de febrero de 1858, a unas dos leguas antes de llegar a Durazno y en dirección a Montevideo, a las “7 y 5 de la tarde”, sobre la cumbre de una cuchilla y al pie de un espinillo, fue fusilado el General “colorado-conservador” César Víctor Díaz Martinez.-


Presidente Gabriel Antonio
Pereira.-

Con su muerte, el gobierno del Presidente Gabriel Antonio Pereira (un masón de extracción colorada, emparentado con el General José Artigas) y la mítica personalidad del fiel ejecutor, que fue el General Anacleto Medina Viera (otro colorado más, hijo de una india charrúa que se llamaba: Petrona Viera) a la sazón, Jefe de las fuerzas constitucionales, empezó a escribir una página de luto, para la historia de este país. Una leyenda donde convergieron los odios, los rencores, y las crueldades, cuyos ribetes macabros, enmarcaron la denominada: “Hecatombe de Quinteros”, con una aureola de venganzas y de pasiones desenfrenadas, que tuvo su primer desquite, con el ya conocido “Sitio de Paysandú” (diciembre de 1864-enero de 1865) y el martirio del General Leandro Gómez, con algunos de sus oficiales y gran parte de sus soldados.-
La Guerra Grande, había culminado el 8 de octubre de 1851, luego de 8 años de enfrentamientos, donde blancos y colorados, con la consiguiente ayuda de potencias aliadas, se enfrentaron con las armas y con la diplomacia, dejando el país sumido en el caos, en el desastre y en la calamidad.-
Sabido es, que se firmó una paz tambaleante, donde una frase irónica pergeñada por los doctores de ocasión y que para nada cuajaba en el alma de los caudillos, encerró en su propio tenor, la línea delgada y frágil del pensamiento: “No habrá vencidos ni vencedores”….
Tarea ardua tratar de resumir este período histórico, que va desde el 8 de octubre de 1851 hasta el 6 de febrero de 1858, cuando en el “Paso del Canelón Grande” (Departamento de Canelones) las fuerzas del gobierno, degollaron al italiano Pedro Daval (Chapalangarra) y cerraron con esta muerte, el ciclo sangriento que había generado la “Hecatombe de Quinteros”.-
Dr. Juan Carlos Gómez.-
"Colorado-Conservador"

Habría mucho para desmenuzar, para escribir y para detallar con el fin de comprender, las causas, el inicio y el proceso, que llevó adelante, la invasión del General César Díaz, el 6 de enero de 1858.-
Y no hay otra manera que exhumarla en ajustada síntesis: 1) Desde la cuartelada del Capitán León de Palleja el 18 de julio de 1853, cuando el ejército de línea, atacó en los festejos patrios a la Guardia Nacional, provocando muertos y heridos; 2) Desde la complacencia del Gobierno de Buenos Aires; 3) Desde el espíritu más profundo del caudillismo oriental- que se negaba a desaparecer- 4) Desde el fracaso de la llamada “Política de Fusión”; 5) Desde la indeferencia hacia el “Pacto de la Unión”, suscrito por los Generales Manuel Oribe y Venancio Flores; 6) Desde las rebeliones (1855-1856) propiciadas por los “colorados-conservadores” (entre ellos, los Dres. José María Muñoz y Juan Carlos Gómez, Vicente Garzón, Isaac de Tezanos, Melchor Pacheco y Obes, César Díaz, Enrique Martínez, Francisco Tajes, León de Palleja – un sevillano, cuyo verdadero nombre era: José Pons y Ojeda-) y el Dr. Fermín Ferreira, quienes habían conformado el “Club de la Defensa”; 7) Desde el encono producido por los destierros hacia Buenos Aires, implantados por el gobierno (entre ellos, claro está, el del General Díaz en diciembre de 1856, el del Coronel Melchor Pacheco y Obes, el del Dr. Juan Carlos Gómez, el de Isaac de Tezanos, entre otros más).-
Disimuladamente, en 1856, el General Venancio Flores, también se había marchado para “Entre Ríos” (República Argentina), poniendo su espada al servicio del gobierno centralista de Buenos Aires, que estaba en manos de los “unitarios” (viejos simpatizantes del Partido Colorado uruguayo).-
El día 2 de enero de 1858, se descubre un complot en Montevideo y son detenidos en la calle Canelones, por la Guardia Nacional, un grupo de italianos vinculados y herederos de la tradición de la Legión Italiana que participó en el “Gobierno de la Defensa” bajo el mando del General José Garibaldi. En el procedimiento mataron a un Guardia Nacional, les capturaron varias armas y sometidos a interrogatorios que fueron, largaron varios datos sobre la futura invasión de César Díaz, mientras que el gobierno, inmediatamente se puso “en guardia” y nombró jefe de sus ejércitos al General Anacleto Medina.-
General Anacleto Medina.-
("El Indio" Medina)
De extracción colorada,
terminó sus días en 1871, junto
a los blancos del
 General Timoteo
Aparicio.-

El General César Díaz, un acérrimo “colorado-conservador” que había comandado la División Oriental en la “Batalla de Caseros” en 1852 (donde tuvo que dimitir Juan Manuel de Rosas) y al finalizar la misma, logró las palmas del generalato, mediante decreto firmado por Urquiza; que había ocupado cargos de Ministro en el Uruguay durante los gobiernos de Giró y de Flores y que estaba bastante allegado a este último; partió desde el puerto de Buenos Aires, al mando de unos 100 hombres (donde una gran porción de ellos, eran italianos que habían combatido en la Defensa, al lado de Garibaldi) con pertrechos escasos y rudimentarios, desembarcando en el viejo “Saladero de Lafone” (hoy, barrio “La Teja”- Montevideo).-
Viajaron en la goleta “Maipú” (proporcionada por el gobierno de Buenos Aires) y protegió el desembarco una fuerza de unos 500 hombres, al mando del Coronel Brígido Silveira (reconocido lancero y caudillo colorado de Minas- Lavalleja), quien se incorporó a Díaz, que esperaba más hombres y más jefes comprometidos en la acción, pero al fin y al cabo, todo se quedó en veremos….Supuestamente, esperaba las incorporaciones de Flores y de Gregorio Suárez, con fuerzas al mando.-
En medio de ese clima enrarecido y donde muy pronto los campos de la patria volverían a regarse con sangre oriental, César Díaz y sus fuerzas marcharon sobre Montevideo, logrando llegar hasta los alrededores de la Plaza Cagancha, donde bajo un tenaz fuego de fusilería fueron rechazados, por fuerzas del General Medina (un colorado combatiendo a otro) sin embargo no se achicó, reunió más adeptos, se puso de acuerdo con su estado mayor y decidió evolucionar hacia el centro del país.-
En los hechos posteriores, mucho habrá de pesar este primer enfrentamiento que provocó entre los defensores, las muertes de un hermano del Dr. Antonio de las Carreras (otro blanco, masón y Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Gabriel Antonio Pereira) y de un sobrino, del propio Presidente Pereira.-
El 14 de enero de 1858, chocaron en “Cagancha” (Departamento de San José) con fuerzas legales al mando del General Lucas Moreno (militar afiliado a los blancos) y la victoria, se la llevaron las fuerzas insurgentes.-
Desde los dos bandos en pugna, los índices acusatorios de maltratos, deguellos y mutilaciones a prisioneros, heridos y muertos, estuvieron a la orden del día. Y mientras los blancos de Lucas Moreno, acusaban la muerte y las mutilaciones del cadáver del hijo de Luis de Herrera ( blanco, masón y Jefe de Policía de Montevideo) que luego también habrá de pesar en el desenlace de los hechos; los colorados por su parte, acusaban al Coronel Dionisio Coronel, jefe de la División Cerro Largo, de permitir que parte de sus hombres, atacaran las carretas que se hallaban a la vanguardia del ejército vencedor y degollar a los oficiales del General Díaz y a los heridos que habían quedado en las mismas.-
 No se daban tregua. Y las bocanadas de aire que soplaban, parecían avivar las fraguas de los instintos bárbaros; caldo de cultivo, donde se retrocedía en el tiempo y se cobraban las cuentas pendientes de la Guerra Grande.-
Y así llegaron al “Paso de Quinteros”, en el río Negro, el día 28 de ese caluroso y terrible mes de enero.-


Con un General Díaz, al cual le seguían unos 600 hombres (dado que algunos más, habían desertado).-
Estaba desencajado, fuera de sí y proclamaba en una de sus cartas: “….Es preciso que corra sangre, porque ella es necesaria, para sellar la revolución y hasta es moral que no se demore el castigo de los criminales”….
El ejército del gobierno al mando del General Anacleto Medina, los oprimía y los acorralaba lentamente, hasta que los derrotó por completo y los hizo rendirse.-

Coronel blanco Bernardino Olid.-
Jefe de la División de Rocha.-


Bajo el mando de este militar colorado, que había rendido su sable al servicio de un “Gobierno de Fusión”, allí estaban los oficiales blancos con sus gentes: Gervasio Burgueño, Francisco Lasala de Oribe (sobrino de los Generales Manuel e Ignacio Oribe), “el vasco” Lesmes de Bastarrica, Dionisio Coronel, Agustín y Basilio Muñoz, Bernardino Olid, Cipriano Cames, Belisario Estomba (que después estaría junto a Leandro Gómez, en Paysandú) y Timoteo Aparicio (que en 1870, sería el jefe y caudillo blanco de la “Revolución de las Lanzas”)…
El día 29 de enero, ya mataron adentro del monte a varios integrantes de las fuerzas sublevadas.-
Y siguió “el lleva y trae”. Con chasques que iban “reventando caballos” hacia la capital y que retornaban desde la urbe, en igual forma. Que garantías de vida; que capitulación de los rebeldes; que salvoconductos otorgados por Medina para que los principales jefes revolucionarios pudieran irse hacia el Brasil; que una supuesta carta de Francisco Lasala para el Dr. Antonio de las Carreras, pidiendo el fusilamiento de los mismos (aprovechándose de que Medina, era analfabeto y se conformaba con lo que le leían); que Consejo de Guerra con los Coroneles blancos, etc etc…
No olvidemos que aun pendía la venganza por las muertes de los jóvenes de las Carreras de Herrera y del sobrino del Presidente Pereira. Y que de acuerdo a varias versiones, el Ministro de Relaciones (Antonio de las Carreras) había dejado “la mesa servida”, para que el Presidente, diera el visto bueno y firmara la orden de los fusilamientos.-
Coronel blanco Francisco Lasala de Oribe.-
Uno de los supuestos instigadores de
la "Hecatombe de Quinteros".-
La suerte estaba echada para César Díaz y camino a Durazno, cuando ya retornaban prisioneros para Montevideo, fue bajado del caballo y sin que a Medina se le moviera un pelo, la soldadesca que mandaba, le robó “a los tirones”: las espuelas de plata, el cinto con el dinero, el sombrero y el poncho (solo se salvó su reloj con cadena de oro y el retrato de su esposa) porque logró entregárselos al Coronel Lesmes de Bastarrica- quien luego los entregó a la viuda del ejecutado- lo amarraron con maneadores y lo fusilaron como al General Manuel Freire (uno de los Treinta y Tres Orientales) y como a los Coroneles Eulalio Martínez y Francisco Tajes.-
Pero no serían las únicas muertes.-
Porque a partir de aquel aciago 1ero de febrero de 1858, habría más y con “diferentes estilos”, fruto de las mentes obnubiladas por los rencores contenidos y enardecidas por los yunques ardientes del salvajismo….
Y es en esta parte del relato, que quiero difundir la biografía de Tajes, dado que una de las calles de la ciudad de Vergara (Departamento de Treinta y Tres)- la que cruza por uno de los laterales de la Plaza “Confraternidad” y por el frente de la Comisaría Seccional, respectivamente, lleva su nombre, desde el año 1891, cuando el Agrimensor Manuel Coronel (casualmente hermano de Dionisio) instituyó el nomenclátor para el floreciente pueblo de “El Parao”.-
Coronel Francisco Tajes.-
"Mártir de Quinteros"

Francisco Tajes López, había nacido en el Cardal (Montevideo) en el año 1810.-
Fue hijo del pulpero gallego Martín Tajes y de María Mercedes López (oriunda de Santa Lucía- Departamento de Canelones).-
En 1830, se alistó como Sargento 2do de la Guardia Nacional. El 24 de octubre de 1833, fue promovido al cargo de Alférez y el día 20 de setiembre de 1834, ascendió al grado de Teniente 1ero.-
De hecho, comenzó simpatizando con el Partido Colorado, pero en 1836, durante la “Batalla de Carpintería”, peleó con el mismo grado, pero del lado de los blancos, del General Manuel Oribe.-
Continuó con ellos, hasta 1843 en que fue ascendido a Teniente Coronel y sin avisar a nadie, ese mismo año se pasó al “Gobierno de la Defensa”.-
Trabó contacto con el Coronel César Díaz, se hizo gran amigo del General José Garibaldi y el día 13 de diciembre de 1844, fue ascendido al rango de Coronel.-
En 1846, conjuntamente con el Coronel Lorenzo Batlle, en Maldonado, tuvieron una larga conversación con el General Rivera, al cual convencieron de que se fuera para el Brasil.-
Desde el 2 de mayo al 2 de junio de 1848, se desempeñó como Jefe Político y de Policía de Montevideo.-
En octubre de 1852, integró la sociedad “Amigos del País” y el día 4 de octubre de 1855, fue uno de los firmantes del manifiesto de la Unión Liberal.-
En diciembre de 1856, fue desterrado a Buenos Aires y empeñó su palabra de acompañar a Díaz, en la revolución propiciada por éste, en el año 1858.-
Luego de asistir impávido al fusilamiento de César Díaz, logró arrebatarle la pistola a uno de los oficiales que lo custodiaba y con ella se disparó dos tiros, sin lograr auto eliminarse. Fue levantado moribundo por sus verdugos, quienes en forma cruel, lo terminaron de “despenar”.-
 El día 2 de febrero de 1858, cuando había llegado con retraso la orden presidencial de suspender los fusilamientos, fueron “pasados por las armas” en la costa del arroyo Tala, los Comandantes: Isidro Caballero, Eugenio Abella, Benigno Islas, Juan José Poyo y Ramón Islas….
Los oficiales fueron “quintados” tomando en cuenta una costumbre de los romanos; mientras que la tropa, que marchaba de a pie, fueron “lanceados, degollados y destripados” (en especial el batallón de italianos) por la División blanca de los Maragatos, al mando del Comandante de Caballería Cipriano Cames, que era oriundo de San José.-
Comandante blanco Cipriano Cames.-
Su división maragata, ultimó
a varios de los italianos revolucionarios.-

Hombre de confianza del General Manuel Oribe, al cual acompañó desde muy joven, en el “Sitio de la Guerra Grande” y que murió víctima del cólera, en su pago natal, un día 25 de enero de 1868.-
El Coronel Francisco Lasala de Oribe, falleció en Montevideo el día 7 de marzo de 1859. Mientras que el Dr. Antonio de las Carreras, murió el día 27 de setiembre de 1868, en el Paraguay, fusilado por orden del Mariscal López y antes de ello, torturado en “el cepo” y encerrado en las hediondas mazmorras paraguayas.-
El General Anacleto Medina Viera, murió lanceado el día 17 de julio de 1871, a manos del Capitán colorado Feliciano Viera, luego de que el Mayor Juan Sabat Simois, le boleara el caballo, en la batalla de “Manantiales de San Juan” en el Departamento de Colonia (donde había nacido) y militando entre las filas blancas del General Timoteo Aparicio. Contaba con 83 años de edad y tenía que sujetarse los párpados con “palitos”, porque se le caían involuntariamente….
Caro precio del destino….Al “Indio Medina”, también la soldadesca colorada le robó: la blusa y el pantalón blanco con franja de oro que tenía puestos, el brillante espadín que portaba, la pistola….y un par de espuelas de plata….
Luego, no conforme con todos los lanzazos que le habían dado, vejaron y ultrajaron su cuerpo. Algunos historiadores comentan que fue semi- enterrado en una fosa cualquiera; mientras que los otros afirman, que luego del ultraje referido, fue enviado a sus familiares cortado en secciones…
Para muchos fue el “cobro de deudas”, a quien se le sindicaba como responsable de todas las ejecuciones habidas desde el “Paso de Quinteros” hasta el “Canelón Grande”.-
Un panteón, en el Cementerio Central de la ciudad de Montevideo, obra del escultor italiano José Livi, guarda en su interior algunos de los cuerpos de los caídos en la acción y el recuerdo intangible de "Los Mártires de Quinteros".-
Hoy, a 159 años de aquel 28 de enero que marcó el comienzo de uno de los episodios más tétricos e hiriente de la historia uruguaya, donde blancos y colorados se acusaron mutuamente por varios años más y aun hoy, al hecho se le toma como bandera del Partido Colorado, no es raro hacerse la idea, de que la “Ley del Talión” (aquella del “ojo por ojo y diente por diente”) estaba en plena vigencia y atravesaba libre y sin apuro, los dilatados campos orientales.-
Las secuelas de la Guerra Grande, hondas cicatrices en los corazones de los orientales, costaron mucho en sanar.-
Y tuvieron que pasar varios años y tuvieron que venir nuevas generaciones, nuevas conciencias, nuevos pensamientos, nuevas ideas, para que de una vez por todas y para siempre, los cantos de la paz y del trabajo, fructificaran, nutrieran y dignificaran “El Sermón de la Montaña”….

(Fuentes: Apuntes varios de Internet; “La Hecatombe de Quinteros vista por un testigo presencial” de Juan Manuel de la Sierra; “Sangre y Barro” de Leonardo Borges; “El Libro de los Linajes” de Ricardo Goldaracena- año 1976- “Diccionario de biografías” del Dr. Fernández Saldanha; “Caudillos, Doctores y Masones” de Mario Dotta Ostria y Revista emitida por “El País”- Batallas que hicieron historia- año 2005).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 28 de enero del 2017.-




jueves, 26 de enero de 2017

José Pereira Olivera.-
SIGUIENDO UNA HUELLA DEL PASADO….
En el año 1891, vale decir contemporáneo a la primera venta de solares en “El Parao”, José Fernández Vergara, vendió una larga extensión de campo al oeste de la Ruta 18, con inicio donde hoy se levanta el “Salón Comunal de MEVIR Vergara” y hasta el km. 336.500 de la mencionada Ruta, donde hoy reside el Sr. Salvador Pereira.-
Este campo, lo había obtenido de la herencia de su padre Sr. José de Castro Vergara y el comprador del mismo, fue el Sr. José Pereira Olivera.-
Es de orden decir, para una mejor ubicación geográfica que la heredad en cuestión, tenía como vecinos contiguos a los esposos brasileros: Francisco Ferreira Cháves Guerrilha y Benónima o Benonimia Muniz Fagúndes, quienes se encontraban afincados en la zona desde el día 12 de julio de 1878. (Fracción de campo que luego perteneció a Octacilio Ferreira Cháves Muniz).-
Poco se conoce de José Pereira Olivera, más allá de que era oriundo de la “Villa de Rocha” (hoy, ciudad de Rocha) que habría nacido alrededor del año 1844 y que era hijo de los también rochenses: José Pereira y María Olivera.-
En día 2 de junio de 1869, según el Cura Ramón Rodríguez, se casó en la Parroquia “San José Obrero” de la “Villa de los Treinta y Tres” (hoy, ciudad capital del Departamento de Treinta y Tres) con la Sra. Claudina Tabeira, quien tenía 19 años de edad y era descendiente de brasileros.-
La ceremonia, fue bendecida en presencia de los testigos: José Rodriguez y Josefa Páez.-
Conforme a versiones aportadas por viejos vecinos de la zona, el Sr. José Pereira Olivera, levantó su casona de cimientos de piedra, piso y paredes de ladrillo, techo de tejas, cerca del km. 336.500 de la Ruta 18 (donde hoy reside, el Sr. Salvador Pereira “Cacho”, casi enfrente al establecimiento de Washington de Souza).-

Queda de ese tiempo, el aljibe (con ciertas modificaciones en su forjado de hierro), el cual tiene una capacidad de 30.000 litros y una profundidad estimada en los 4 metros.-
Posteriormente, casona y campo, fueron ocupados por la pareja de brasileros: Viricio o Viríssimo Muniz y Corina Rosa, quienes tenían un hijo llamado: Pedro e instaló en el lugar un comercio tipo pulpería, con "cancha de carreras de caballos" y "cancha de taba", al cual todos los vecinos y conocidos le llamaban: "El boliche de Viricio"......
Más abajo un poco, hacia el Suroeste y a unas cuadras de la casa, en 1930 todavía existía un cementerio (donde se conoce que fueron sepultados, un bebé hijo de los esposos Adramantino Cuello y María Rosa Faliveni y la Sra. Petrona Vergara (descendiente de “Yuca” Vergara, fallecida el día 2 de enero de 1914 y esposa del Sr. Ismael Félix Núñez Maurente- residentes en paraje "Bajo Hondo"-), con un panteón que fue destruido hace varios años atrás y donde podrían haber sido alojados los restos de: José Pereira-Claudina Tabeira y/ o Viricio Muniz-Corina Rosa?...
Es muy probable que de ese tema ya no se puedan recabar más datos….
Por lo tanto, también se desconoce el fin de estas parejas, más allá de que Pereira y su esposa, tuvieron con ellos a la afrodescendiente brasilera Francisca Polonia Fernández, incluso le compraron el terreno en Vergara, sobre la calle Carolino Vergara, entre Manuel Coronel y Bernardo Berro y se lo regalaron para que construyera su casa y la siguieron ayudando económicamente por largo tiempo, luego que ésta formó su hogar.-
Una calle de Vergara, la que pasa por el frente del antiguo tanque de OSE, en el barrio “La Cuchilla”, lleva el nombre de José Pereira.-

En la década de 1960, la casona mencionada, fue desmantelada totalmente, quedando solo el brocal del aljibe y vestigios del piso de ladrillos.-
Y es la huella de un pasado, que en forma fragmentaria, permite acceder a una porción de la historia, donde se manifiestan los más viejos pobladores de los aledaños de nuestra ciudad.-
(Colaboración de José Luis Cuello Núñez, Salvador Pereira y Dra. Lilette Gonnet Núñez).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 26 de enero del 2017.-


domingo, 22 de enero de 2017

                   PEDRO J. BERRO

“Su apellido tiene amaneceres de patria. Es tradición y es historia.-
Uno de sus preclaros antepasados contribuyó con su sangre, a apuntalar los arenales de Ituzaingó. Nieto del ilustre ciudadano Don Bernardo Prudencio Berro, Presidente de la República de 1860 a 1864, modelo de gobernante, de acrisolada honradez y moralizador de la administración pública.-
Ciudadano y soldado, altivo y valiente, no sabía de desfallecimientos ni de claudicaciones y rechaza su ascenso de guarda aduanero en la Receptoría de Villa Artigas (hoy Río Branco) donde era empleado, por estar condicionado a no intervenir en una protesta armada que se tramaba en esa época (1886).-
Con el entusiasmo de sus años mozos, su innata rebeldía y el prestigio de su apellido, marcha como simple soldado a las órdenes del coronel Nicasio Galeano y mayor Bernardo G. Berro y reconociendo el coronel Galeano sus relevantes aptitudes lo hace su ayudante con el grado de alférez. Derrotados los invasores en el Quebracho y Paso de Soto, éstos que no habían alcanzado a incorporarse, emigran al Brasil y el 30 de marzo de 1886, don Pedro J. Berro, llega a teniente segundo.-
Lucida actuación tuvo en los movimientos de 1897, 1904 y 1910. En 1897 acompañó al General Aparicio Saravia, sirviendo en la división Nro 3 de Treinta y Tres, que mandaba su padre el Coronel Bernardo G. Berro. En Arbolito su conducta fue ejemplar, luchando encarnizadamente hasta que lo hieren en un brazo y obligado a abandonar el ejército por la infección de la herida, se hospitaliza en Cuchilla Seca, donde fue atendido y curado. Por su brillante comportamiento mereció en esta pelea el grado de capitán.-
Restablecido se incorpora al coronel Celestino Alonso, cuyas fuerzas invadieron por la frontera, alcanzando al ejército en el campamento en marcha, en Caraguatá.-
Su personalidad como extraordinario guerrillero, se destaca en Guaviyú que con escasos elementos de otras divisiones, casi sin municiones, con coraje y audacia, paraliza el avance del coronel Nemesio Escobar, lo que le permitió a las fuerzas revolucionarias el pasaje al retirarse de Cerros Blancos, burlando al enemigo que lo creía cercado.-
En 1904, se hizo presente con el coronel Bernardo G. Berro, en la división Nro 3 con un escuadrón a su mando, tomando parte en muchos combates, hasta que en Tupambaé el primer día, después de varias horas de recio batallar y en un entrevero que fue muy comentado, le fracturan una pierna y por su guapeza, lo ascienden a mayor en la misma línea de fuego.-
Después de las jornadas del 97- 904 y el 10, no tuvo descanso. Entre los muchos episodios de su vida ciudadana, oído o leído, traemos a colación éste por creerlo sumamente interesante:
Cuando fue Inspector de Policías en Treinta y Tres se vio en la necesidad de ordenar la prisión de tres hombres que promovían desórdenes en un almacén de los suburbios. Dos eran viejos veteranos de nuestras luchas intestinas y el otro, Segundo Oxley, trinchera viviente, capaz de enfrentar solo a un regimiento. La comisión designada no cumplió su cometido, tuvo miedo. Entonces Pedro J. Berro no desmintiendo su linaje, “cachorro” de “leones”, de igual a igual en valor y temeridad, tranquilo, sereno, los enfrenta y encarándose con Oxley, le dice: “comandante Oxley, con el respeto debido a sus servicios vengo a prenderlo o a matarlo” y el comandante se entregó sin resistencia.-
Preparó el electorado de Treinta y Tres de donde era oriundo, para las luchas civilistas incorporando a los padrones cívicos el mayor número posible de ciudadanos blancos.-
Una noche fue atacado cobardemente desde las sombras por un individuo que huyó al errar el golpe, perseguido por Berro que no le dio alcance.-
Sus proezas de valor, verdaderas hazañas, anduvieron en los campamentos y rodaron de fogón en fogón, por boca de los narradores criollos, quienes con su proverbial vivacidad le supieron dar en aquel escenario una verdadera aureola de guapeza y coraje.-
Como recuerdo y con orgullo llevaba en su cuerpo cicatrices imborrables, que eran glorias para él y honor para el Partido.-
Con el Viejo Pancho podríamos decir del comandante Pedro J. Berro:
               “Ande un caudiyo levantaba el poncho,
                 Ayí estaba él apeligrando el cuero”……

(Copia textual del libro “Estampas Heroicas” de Eudaldo G. Montes, editado en 1950, páginas 91 y 92).-
Jorge Muniz.-

Vergara, 22 de enero del 2017.-
José Fernández Vergara.-
            "BARRIOS DE BRASILEROS".....
Vaya si los hay en Vergara!...
Donde un hombre nacido en el Brasil del 1800, barajó la idea, compró los campos, se dio el gusto de impulsar la creación de un núcleo poblacional y aun, le quedó tiempo para ver que ese núcleo primigenio, que de algún modo ayudó a amasar, se convertía en “Pueblo” el día 10 de marzo de 1903.-
Sin duda alguna, me estoy refiriendo a José Fernández Vergara, más conocido por: “Yuca” Vergara, quien nació en Río Grande del Sur (Brasil), presumiblemente, en el Municipio de Canguçu, creado en el 1800.-
Los barrios a los cuales me refiero son: LA FLORESTA y “SANTA DOROTEA”, quienes no están puntualmente delimitados, pero se puede decir que ambos, comienzan hacia el Noreste y Sureste de la calle Graciana Gómez ( la que pasa por uno de los laterales de la Escuela Nro. 50), teniendo como laterales, las calles: Joaquín Suárez (la principal de Vergara), Segundo Oxley (la que cruza por la parte posterior de la Plazoleta “Juan Rosas”), Lucas Urrutia (la que pasa por el frente de la Escuela Nro. 50 y Gimnasio Municipal, respectivamente), atendiendo a que esta calle desde la cuadra del Gimnasio y hasta la confluencia con 
Dorotea Alves Pereira de Márquez.-
Oxley, toma el nombre de: César Augusto Tellechea, 18 de Julio (lateral Sureste de la Escuela Nro. 50) e Ituzaingó (la que cruza por el fondo de la Escuela Nro. 50) y confluye en Graciana Gómez.-
El primero de los barrios, se inició en el año 1928, teniendo como última propietaria de los solares, a: Teresa de Jesús Márquez de César.-
El restante, data del año 1929 y fue denominado así, atendiendo a la memoria de la última propietaria de los solares en cuestión: Dorotea Marcelina Alves Pereira Fernández de César (que era oriental, nacida el día 26 de abril de 1858, en "Molles de Godoy"- Departamento de Lavalleja).-
Ahora bien, ambos barrios: "La Floresta" (en portugués: "bosque" o "lugar frondoso") que se circunscribe dentro de las calles: Joaquín Suárez, Segundo Oxley, 25 de Agosto, 18 de Julio, Sarandí y Graciana Gómez; mientras que el "Santa Dorotea", queda circunscripto entre las calles: 25 de Agosto, Oxley, César Augusto Tellechea, Lucas Urrutia, 18 de Julio, Ituzaingó y Graciana Gómez, tuvieron sus comienzos como campos desolados, que a partir de esta última calle, hasta la vía férrea y haciendo fondo con el arroyo Parao, pertenecieron antes de 1860 a los ciudadanos brasileros: Margarita da Rosa Núñez y Eleuterio da Rosa Dutra.-
Con compras y escrituras efectuadas en Canguçu en 1861 y 1869, respectivamente, los adquiere el también ciudadano brasilero: Enrique da Rosa Dutra, por un total de 1.068 cuadras.-
El día 18 de febrero de 1887, se los compra: José Fernández Vergara…. Otro brasileño más.- Fallecido éste y su esposa Graciana Gomes (también brasilera), los hereda su hijo: José Carolino Vergara Gomes, también nacido en el Brasil......
A éste, se los compra el 27 de diciembre de 1906, su yerno (también brasilero): Joâo Damaceno Caldeira (nativo de Canguçu- R.G.S.- Brasil), casado con Ercilia Vergara (nieta de "Yuca" y de Graciana Gomes, por ende, brasilera también) y progenitores de: Francisco, Emilia y María Lordes (sic).-
En 1910, fallece la Sra. Ercilia Vergara y ante particiones, herencias de los hijos y otra compra realizada a Manuel S. Olivera (Cesión de Floriana Caldeira -también brasilera-); Joâo Damaceno "junta todo" y el día 12 de julio de 1910, le vende a la Sucesión de Serafín Márques y Andrade (otro brasilero, también) que era casado con la Sra: Dorotea Alves Pereira Fernández  y se marcha con "la mudada" y con los hijos, definitivamente, para la tierra del Brasil.-
Ante el fallecimiento de Dorotea Alves Pereira Fernández, en el año 1914, los campos de "La Floresta" y "Santa Dorotea" son heredados por: Teresa de Jesús Márquez Alves de César y Dorotea Casiana Márquez Alves de Fernández, quienes entre tantos brasileños y brasileñas antes nombradas.....fueron parte de una generación de orientales, que comenzó a impulsar un nuevo tiempo.......... 
El de la venta de los terrenos, por ende, la contribución al poblamiento de una extensa zona de Vergara y el compromiso hasta ahora incumplido de que una calle del barrio "Santa Dorotea", llevara el nombre de : Inocencia Márquez Alves, otra de la hermanas, que falleció joven.-


(Fuentes: Apuntes del Escribano José Luis Cuello- Fotos familiares, proporcionadas por María Quiroga).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 22 de enero del 2017.-


Inocencia Márquez Alves (falleció joven).-

Sentadas de izquierda a derecha: María Juana Márquez Alves de Quiroga y Teresa del Carmen Márquez Alves de César.-
Parada detrás de ellas: Dorotea Casiana Márquez Alves de Fernández.-






















Calle "25 de Agosto", eje central del barrio: "Santa Dorotea".-

Sobre el arroyo Otazo (9na. Sección de Treinta y Tres) lo que fuera la estancia del brasilero Serafín Márques y César.-
Plano del Barrio "Santa Dorotea", confeccionado por el Agrimensor Peopacio Machado.-

Sobre la calle "25 de agosto", esquina "19 de Abril", existe este terreno que fuera donado por las Sras. Márquez-Alves para que en él, fuera construida la Escuela Nro. 50.-







lunes, 16 de enero de 2017

   LA  MUERTE  DE  PEDRO  AGUIRRE…
Fue un 11 de julio de 1922, en horas de la tarde y en la estancia “El Altillo”, ubicada en la Tercera Sección del Departamento de Treinta y Tres (“Rincón de Ramírez”) no muy lejos, del margen derecho del arroyo Sarandí Grande.-
Pedro Aguirre, un soltero y cuarentón, del cual casi nada se sabe, más allá de que se argumenta que era hijo de un correntino que llegó al Uruguay como puestero de una de la estancias de Juan Pedro Ramírez Carrasco, era el capataz de dicha estancia, que en esa época pertenecía a la firma “Astiz Hnos.” (Sociedad integrada por Juan y José Astiz, con la colaboración de Nicolás Inciarte).-
Los Astiz, eran de origen vasco-francés, influyentes estancieros, que además explotaban la estancia “La Catumbera”- sobre el río Tacuarí y próxima a la Laguna Merín- “Las Magallanes”- sobre el margen izquierdo del arroyo Sarandí Grande- otra estancia en “Arbolito” (Décima Sección de Cerro Largo) y tenían una barraca en la ciudad de Montevideo, donde se dedicaban a la compra y exportación de “Frutos del País”.-
En Vergara, se le recuerda especialmente a José Astiz, como el que lo trajo al pueblo al Dr. Santiago David Preve, en 1914 y posteriormente, como integrante en el año 1923, de la Comisión Pro-Ferrocarril (tramo Treinta y Tres- Río Branco).-
En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial y a causa de los hundimientos de los cargueros “Montevideo” y “Maldonado” (torpedeados por submarinos de Italia- el primero- y de Alemania- el segundo-) y que transportaban entre otros rubros, lanas y cueros para Europa, con escala en Estados Unidos; José Astiz, se suicidó mediante un disparo de arma de fuego en la cabeza, muy preocupado por el reporte de las pérdidas sufridas y cismando que los activos de que disponían, no daban, para cumplir en tiempo y forma con los acreedores.-
Sin embargo, vendida que fue la estancia “El Altillo” y demás propiedades, se cuenta, que sus sucesores y socios, pagaron debidamente todas sus deudas e incluso, les sobró dinero para repartirse.-
El Administrador que tenían las estancias de los Astiz en el “Rincón de Ramírez” en 1922, era Ulpiano Núñez, de quien al igual que de Pedro Aguirre, poco y nada se sabe, más allá de que había servido en el ejército colorado en la revolución de 1904, que era sesentón, petiso y gordo, bastante “genioso” y que fue el padre de crianza del moreno Apolinario Techera, conocido personaje vergarense de la década de 1960, al cual le llamábamos “El Polilla”.-
Ulpiano Núñez, residía en la estancia “La Catumbera” y con frecuencia viajaba a “El Altillo” para supervisar los trabajos que allí se hacían y controlar al capataz y a los peones que trabajaban en la hacienda.-

"Break", similar al que usaba Ulpiano Núñez.-
Viajaba en un carruaje, tipo “break” tirado por dos o más caballos. Tenía por lo menos tres lugares estipulados para cambiar los mismos (uno de ellos era en “Los Galpones”- cerca de la estancia “El Palmar”- costas del río Tacuarí-) y el peón y “cuarteador” que traía era “El Polilla”, quien viajaba adelante a “trote largo y galope”, cambiando los caballos en las postas y abriendo y cerrando las porteras del camino.-
En épocas de verano y cuando había trabajos para supervisar en “El Altillo”, Ulpiano Núñez, salía de noche de “La Catumbera”, dado que su carruaje tenía “faroles” a los costados y buenos “pingos” que trotaban parejo y ya sobre la madrugada, estaba llegando con “El Polilla”, “de rumbeador” al punto indicado.-
Cruzaban por el viejo camino del Sarandí Grande, dejando a la derecha los ranchos de Severo Antúnez García (desde donde se sentía el traqueteo del carromato) y a veces, los gritos del viejo, animando a los caballos y si se cuadraba, envolviendo en la “trenza” del arreador al “Polilla”, porque era un adolescente y cansado de las leguas y con un poco de sueño, comenzaba a decaer en su función.-
El comentario que circulaba entre los viejos de la época, era que “El Polilla” se había ido acostumbrando a esa vida de sujeción al amo.-
En más de una oportunidad, escapando a las palizas que Núñez le propinaba, había disparado campo afuera (porque evidentemente, a éste, no le daba para corretearlo) y se decía, que un día que estaba furioso con las disparadas del moreno, extrajo el puñal de la cintura y le tiró con el mismo, sin lograr acertarle.-
Ya no quedan los testigos de una época, para contar las versiones escuchadas de lo que ocurrió en “El Altillo” ese día 11 de julio de 1922, a la hora 16 aproximadamente, pero de acuerdo al relato del Administrador (involucrado directamente en el hecho y único testigo) todo se suscitó por una discusión del momento (aunque “la pica” venía desde tiempo atrás) y en el interior de una de las piezas de la estancia.-
De las palabras, pasaron a los hechos y Aguirre, desenvainó la faca que llevaba atravesada en la cintura y se le vino por arriba al viejo, “tirándole viajes” y errándole, porque a pesar de la edad y de la robustez que éste presentaba, logró sucesivamente hacerse a un costado y esquivarle a las puñaladas.-
Casi llegando a la puerta y tras haber trastabillado dos veces, el Administrador, logró echar mano al revólver calibre 44 que portaba en la cintura y disparar cerca de cuatro tiros más o menos, dando uno de ellos en el corazón del contrincante, que arqueó el cuerpo y se desplomó, como fulminado por un rayo…..
En ese momento, dos peones que retornaban para las casas, escucharon las detonaciones entre el frío y la serenidad de la tarde.-
Intuyeron, que procedían de la estancia y sin pensar un minuto más, espolearon sus caballos y llegaron a todo galope.-
El cuerpo de Pedro Aguirre, yacía exánime, desangrado, en el piso de la habitación, mientras que Ulpiano Núñez, en el patio de la estancia, enfundaba el revólver 44 y daba su versión, acerca de los motivos, que habían originado el desenlace….
Poco después, intentó marcharse del lugar. Y al dirigir sus pasos hacia el carruaje, uno de los peones al cual le llamaban “El Chico” Moreno, lo retuvo, agarrándolo de un brazo, quitándole el revólver, y comentándole con decisión:- Usté mató un hombre y de aquí no se va, hasta que venga la Polecía!.....Todos semos iguales y naides es más hombre que naides don Ulpiano, por más cargos que le den los patrones….
Buscó al otro peón con la mirada, le hizo un movimiento con la cabeza y le ordenó:- Andá a Rincón y da cuenta a la Polecía, que de mientras no vengan, esti hombre no se va de aquí!.....
Al otro día del hecho, el cuerpo de Pedro Aguirre, traído en un carro desde la estancia “El Altillo” y sin más datos de relevancia, era enterrado en la Fosa Nro. 547 del “Cementerio Viejo” de Vergara; mientras que Ulpiano Núñez, puesto en “el cepo” de la Comisaría de Rincón, sacaba cuenta de los años que tendría que estar “a la sombra” en alguno de los Penales de Montevideo…

(Fuentes: Testimonios orales de: Eno Palermo Silvera, Prudencio Antúnez Niz, Francisca y Juan Barneche Silva.-
Datos tomados del libro: "TIREN COBARDES" del escritor y periodista Sebastián Panzl y del "Libro de Defunciones" de la Necrópolis de Vergara- Agradecimiento a María Angélica Silva).- 
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 16 de enero del 2017.-