lunes, 19 de febrero de 2018


                     "EL    SOROCABANA   VERGARENSE"
                                                                                                                                (4ta. Parte)
Entre los muchos que llegaban y salían por la puerta principal del comercio de mi padre no puedo olvidarme de: Salvador Acosta (“El abuelito Jojó”, como le llamaba mi “media-lengua” de los tiempos de niño) vecino entrañable, esposo de la popular Julieta di Bueno “y su escoba de barrer la vereda para agenciarse los chismes del pueblo”, padre de Víctor (empleado de la “Administración de Rentas”) y del “Gordo  Pepe”, que trabajaba en la Oficina de la UTE de Vergara.-
Salvador, fue criado de doña Eulalia Pereira de Claussen y allá por la década de 1920, regenteó el “Hotel Fraternidad”, al que cambió de nombre por “Hotel Uruguayo”; incluso en el año 1929, desde allí partieron junto al Juez Abelardo Correa, el Dr. Antonio Pisano, el vasco Vicente Senosian y “El Indio” Prigue, en el auto de este último, con destino al sitio donde se había consumado la tragedia del “Arroyo del Oro”.-
Posteriormente “El abuelito Jojó”, fue durante muchos años colaborador de las Ferias Ganaderas de don Juan Hernández, en el Local “Los Timbres”, donde con su tranco de paisano mansejón, sus bombachas con el puño desprendido, sus alpargatas descalzas y su pañuelo blanco en el cuello, cosechó muchas amistades y llenó sus maletas de varias historias trenzadas en las llanuras desiertas y en los caminos interminables.-
Aun conservo como recuerdo suyo, un poncho de invierno,  de lana cardada, que le trajo de regalo a mi padre en uno de sus viajes a Paysandú.-
Paulo Ondino Araújo, otro paisano más, nacido en “Arbolito” (10ma. Sección de Cerro Largo) y que llegó a Vergara, en los inicios de la década de 1930, cuando se trató de hacer la vía férrea entre Treinta y Tres y Río Branco.-
Había sido esquilador “de tijera a martillo”, peón de estancia, tropero, contrabandista “con cargueros”, soldado del ejército en Montevideo y en “Nico Pérez”, apenas sabía escribir su nombre y sacar cuentas (decía que se llamaba “Undine” en vez de “Ondino”) pero, hablaba el portugués bastante fluido y campo afuera era un baqueano insuperable.-
En casa era como de la familia y le decíamos “Paulito”. Su esposa era Paulina Sequeira (una de las hijas del “Yango” Sequeira, un brasilero que fue de los primeros pobladores de “El Alegre” y que murió con casi 100 años de edad) a quien popularmente le llamaban “La Perra Mediana”….
Era hermana de Filomena, la mujer de Paulino Rodríguez Soto, la cual tocaba la guitarra, hacía bailes en su rancho del barrio “Santa Dorotea”, murió con 106 años de edad y le decían “La Perra Vieja”, porque era la mayor de las mujeres. Después, estaba Bibiana, que vivía en la “Calle de las Tropas”, a quien la denominaban  “La Perra Chica”, dado que era la menor de las tres  Sequeira – López.-
“Paulito” le gustaba mucho la pesca. Eran gran tirador con rifle, sabía hacer todas las tareas del campo, conocía todas las especies de árboles y de bichos  del monte, cocinaba bastante bien y se defendía con la “baraja” o con la taba, en la mano…. Fue uno de los últimos paisanos que vi usar “zuecos carreros”. Él y Francisco Caldas (hermano de Isidro, a quien llamábamos “Negrinho”,  que siempre andaba de lentes negros  y que trabajaba como  hojalatero).-
“Paulito” murió con 96 años de edad, con perfecto dominio de sus facultades físicas y psíquicas, contando siempre largas historias que comenzaban  cuando los estampidos  de la batalla de “Arbolito” y seguían cuando la división blanca de Enrique Yarza, pasó desperdigada y a “trote chasquero”  por los ranchos de la familia, dejando de regalo un carrito de pértigo que se le había roto una rueda y lo traían “de peso” en la retaguardia nacionalista.-
Jacinto Techera “El Gallineta” petiso, barrigón, barullento para hablar, pantalón corrido y un sombrero de paja que lo usaba invierno y verano. Casado con doña Herminda Silva, gente que se destacaba por su delicadeza para hablar, “El Gallineta” que tenía casa en “La Cuchilla” en la otra esquina  y en línea recta adonde vivía Marcos Viera (que había sido correo a campaña) se distinguió siempre por su trabajo de “acarreador” particular y para las estancias, con un carro de cuatro ruedas, semejante armatoste con “martinica” y siete caballos que tiraban duro y parejo.-
Fue carrero años, de Cesáreo Saravia. Y durante varios años más, carreteó la máquina de esquilar de Valoy Batalla, con “13 cristianos arriba”- como decía “El Tocayo” Rosas…. Y “El Gallineta” en el pescante que parecía un General, dando órdenes y gritándole a los caballos, en especial,  a una de las yeguas  que se llamaba “Karina Tesalónica”….
Fue muy amigo de mi padre y era uno de los tantos vergarenses que “juraba y perjuraba” que los estadounidenses no habían llegado nunca a la luna….
-          Mentira desos gringos!! La noche que la radio dijo que iban a bajar en la luna, yo me pasé abajo e la baranda e casa mirando parriba hasta la madrugada y toy seguro que no bajó nadie…..Na luna que blanquiaba e limpita, tenía que verse de lejos cuando los viejos esos desembarcaran…..
-          Y afirmaba: Diga nomás ande quiera que le dijo Jacinto Techera, “El Gallineta” por más datos, que los viejos esos no bajaron nada en la luna!.... Y hacía la clásica seña con el índice de su mano derecha, afirmando que no!

                                             “LA  CHINA  PATA  RAJADA”……
Volviendo a Jacinto Techera, contaba mi padre que una vez le fue a firmar un recibo conforme a un dinero que le había entregado previamente Cesáreo Saravia.-
Mi hermana Mariel era niña y por encima del mostrador de madera lustrosa, le corría el ojo a la firma de “El Gallineta”, que dibujaba un garabato atrás de otro con una lentitud, que parecía una carreta marchando por el lomo de una cuchilla….
“Ja”…..Ché Antúnez cómo si ace la “ce” de Jacinto?.....Allá venía mi padre y le explicaba… Seguía “dibujando” y haciendo morisquetas arriba del papel. Hasta que Mariel no aguantó más y le largó un chorro de carcajada por arriba.-
En lugar de enojarse o impacientarse “El Gallineta” que ya a esa altura sudaba como un esquilador, también le siguió la corriente, mientras le decía con afán de infundir respeto:- No te rías gurisa que es pior!.......
Fue una mañana de primavera, en la carnicería del “Tono” Zito, por la calle principal de Vergara y frente a la casa del “polaco” Enrique Sica.-
Un paisano de bota y bombacha, bien puesto, con el sombrero en una mano y el arreador en la otra, había bajado de un carro estacionado en el frente del local y se encontraba comprando unas “tiras de asado”. También estaba “El Gallineta” presente.-
Después que compró los asados, se dirigió hacia “El Tono” con palabras apacibles que denotaban su pasaje de hombre pueblero también:- Señor, no tendría una pulpa algo blanda, que es para mi señora que sufre de la vesícula y tiene que operarse?....
-          Comonó, tengo sí- dijo “El Gringo Tono” y de inmediato comenzó a cortarle lo solicitado….
“El Gallineta” que estaba a espaldas del paisano, comentó:- Así que tá enferma su señora…..
El aludido se dio vuelta y asintió:- Sí señor…..Tiene que operarse de la vesícula le dijo el médico, porque parece que tiene cálculos y entonces tiene que comer todo livianito, si no le dan cada ataques horribles…..
-A mire usté…..
-Y usted la conoce señor a mi esposa?....
-No capaz que no la conozco…Unas chinas pata rajada ella y las hermanas acostumbradas a comer hasta mondongo y ahora tá todita delicada…..
El otro, instantáneamente tiró el sombrero arriba de una mesa, cruzó  la trenza del arreador en la vuelta del pescuezo, con una mano agarró la punta de la misma y con la otra, el mango del arreador  y se le vino por arriba al “Gallineta”:- Usted lo qué es….Es un perfecto atrevido y a mí no me conoce para hacerme bromas con mi esposa!...Pélese ya mismo de aquí antes que lo pase por el arreador!...
“El Gallineta” vio la cosa fea y se fue resbalando despacito rumbo a la puerta de entrada, sin dar la espalda y con los ojos del otro clavados en su presencia…Una vez que franqueó la puerta, dio la espalda y se perdió sin rumbo calle afuera….
El paisano del arreador, era un tal Hortiguera dueño de un campo en la zona del Leoncho, contiguo a lo de Andrés Batista Baudean  y se comentaba que lo habían pasado a retiro como Teniente  del Ejército Nacional, porque en un procedimiento en la línea fronteriza del Departamento de Rivera con el Brasil, mandó a sus subordinados que emplazaran dos ametralladoras  y que hicieran fuego a discreción contra unos vivientes que no habían acatado la orden de: Alto!
Al parecer mataron a cuatro contrabandistas que eran brasileros e hirieron a dos o tres más que venían a caballo…
Cuando se contaba el hecho  en presencia del mismo “Gallineta”, éste decía que era verdad pero le agregaba:- Sí, yo me juí reculando pa trás hasta la puerta, eso es muy cierto….pero no contás que mi mano derecha iba arriba el mango del puñal……Él me pegaba un soterazo, yo lu iba a enhebrar en el puñal…
-          Qué ibas a enhebrar en el puñal nada vos! - le contestaba Antúnez (mi padre de crianza)….El hombre te asustó tanto que dice “El Tono” que se te cayó hasta el bolso que llevabas, ni te agachaste a levantarlo  y casi te miaste en la ropa!!!....
Una cruz de madera, hasta el día de hoy recuerda al costado del camino que va al Leoncho, el lugar exacto donde están los restos de Hortiguera que según dicen, había pedido “de boca” que lo sepultaran en el fondo de su campo.-

                                                                                        Jorge Carlos Muniz Cuello
                                                                                     Vergara, 17 de febrero del 2018.-



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