lunes, 26 de febrero de 2018

                            “EL  SOROCABANA  VERGARENSE”
                                                                                                              (7ma. Parte)

Temprano de la mañana, pasaba rumbo al “Centro”,  doña Máxima Álvarez (hermana entre otros de “Jacinto Lechiguana” y de Alberto,  que era alambrador y “pocero”) con un gurí chico de la mano,  con sus polleras largas, media agachada para caminar, en un barquinazo solo y la boca que era un pororó…
 Es que la mujer vieja, con unos cuantos abriles encima, venía de allá de la “Calle de las Tropas” y antes también, se puede decir que de donde terminaba Vergara, con su barrio “La Concordia” y la chacra que había sido de Claussen y empezaban los campos del local de ferias ganaderas “El Parao”…..
Venía a surtirse de alimentos y de remedios en la farmacia de “El Bebe” Freire, con la certeza de que le diera para pasar todo el mes. Porque el viaje era largo y tenía que hacerlo de a pie.-
-Guen día, don Antune….
- Buen día doña Máxima….Cómo anda Usted?
-Bien y uté don…Dice que tenía la patrona media culeca?...Yo escuché nel arradio que dio que taba internada …..
-Sí estuvo internada….Pero ahora ya está en casa y por suerte se está recuperando bien….
-Mire uté! Qué suerte pobre!...Yo siempre digo que las enfermedades dispués que dentran, pa salir …..es brava la cosa…..Mire el finao mi marido, un hombre guapo, yeno e salú, se levantaba al aclarar, se acostaba con las gallinas, comía máiz y boniato asao, nada li hacia mal y de guenas a primeras se enfermó el pobre y empezó pa tras y pa tras y tomaba un rimedio y tomaba otro y nada li hacia bien….hasta que pasó lo que pasó…..terminó en “la estancia blanca” en custión de un mes más o menos……Deje quieto!....No es changa el tema enfermedá….
Mi padre para suavizar un poco la prosa, le desviaba el tema hacia el gurí chico.-
-Y este gurí va a la Escuela?
-No don Antune, que va dir a la Escuela….
-Y qué le pasó? No tiene la edad cumplida?
-Gué y tiene todo, don. Hasta portafolio nuevo le había comprao y cuaderno pa escribir y lápice de colore pa dibujar….Gue y resulta que un día viene y me contó que había ido un hombre y que les empezó a dar “ginástica” nel patio e la Escuela…..
- Ginástica?- dijo papá sorprendido…
-Gué eso mismo…Eso di hacer ejercicio….De sacudir brazos y piernas pa arriba y pa abajo… Tonce agarré y le dije: Gueno, a partir di hoy no vas más a la Escuela……Pero, aguela….. No, no hay pero aguela, no vas más a la Escuela y tá…..Qué joder yo te mando a aprender a ler y escribir y vos me venís con el cuento de que va un forastero pa que hagan “ginástica de camburgo”. No, no vas más y pelada la costilla…..Ah sí….pelada la costilla….
En realidad doña Máxima, a cuyo marido le decían “El Corral de Embasto”, porque cuando estaban construyendo el matadero cerca del cementerio, él, que trabajaba en ese sitio lo denominaba de esa forma, no había mandado más el niño a la Escuela, porque hacían gimnasia como los soldados, a los cuales los viejos y viejas de otro tiempo, les llamaban “Los Camburgos”………


                                                  EL   PAGO   VIEJO……
Un sol generoso iluminaba casas y calles del pago viejo.-
La rueda de viejos, comenzaba a poblarse y con ella, revivían nuevamente aquellos sucedidos de un tiempo ido, que como las brasas de un imaginario fogón, bastaban unos soplidos para que enseguida se reivindicara la llama….
Comenzaba la tertulia, por  el viejo Pedro Icart y Alvariza, que allá por 1911 más o menos había llegado desde “Nico Pérez”, con su vieja de nombre María, con su empresa de “Pompas Fúnebres” y con su primera radio “a galena”. Hombre con cierta influencia en “Nico Pérez”, incluso comentaban que había heredado a un tío que era estanciero, que guardaba una bolsa de libras esterlinas y que además de ser la primera persona que trajo un receptor de radio a Vergara, también se defendía componiendo relojes de bolsillo y de pared.-
Sin embargo, la envidia que no descansa y que está siempre alerta, no le dio alce tampoco al viejo y con el oficio de funebrero y el hecho de tener pocos amigos, bastó para que “inflaran un globo” con los chismes, de que el hombre,  era “lobisome”…. Hasta lo vieron cerca del puentecito de “El Charco”, atrás del cine del “Tono” Zito, donde en otro tiempo los vascos Hontou tenían un “cementerio privado”,  convertido en un perro “dogo”, que con los colmillos afilados “como navaja”  y los ojos “tintos” en sangre,  esperaba el combate con otro “lobisome” más, también convertido en perro “malo” y que los rumores de la época, indicaban sin más vueltas,  que era Inocencio Fabeiro…
Prescindiendo de todas esas habladurías, que el viejo Alvariza ni pelota les daba, hasta se dio el lujo de ser Presidente del Concejo Auxiliar que tutelaba bienes, obligaciones y derechos públicos, de los habitantes de Vergara….
La prosa continuaba y desde el aire desvanecido, surgía “El Negro” Bentos Exequiel Vergara, peón de campo de don Pedro Martín Zuluaga “Baigorra” y “compositor de parejeros” que allá por la década de 1920, le había prestado su caballo lobuno al Dr. Julio María Sosa, colorado escindido del grupo de don “Pepe” Batlle y que se tiraba a Presidente de la República, para que entrara a Vergara, con el sombrero en la mano,  entre los Vivas! de la gente y los aplausos cerrados de sus seguidores, que no eran muchos…
Hablaban de don Honorio Zuluaga, cuando se golpeaba los bolsillos de las bombachas y gritaba: - Tengo plata y más plata, carajo!….. Sin embargo, perdió una penca contra los Robaina-Moreno, a los cuales no los conocía mucho y de malo que estaba por ser perdedor, gritaba entre la concurrencia:- Dónde están y de dónde son carajo?...Esos mulatos Ribaña!!
Comentaban de que “El Chato” Zuluaga, había estado presente en la Revolución de 1904, acompañando a Basilisio Saravia, que éste, le regaló un revólver calibre 44 y que después de Tupambaé, se enfermó de tifus. Lo cuidaba “La Turca de Mayo”, que era enfermera de la División colorada y cuando “El Chato” deliraba de fiebre, ella lo envolvía en sábanas mojadas y decía:- Bobre mijo….Madre nu verlo nunca má!
Pero salvó el trance. Fue hacendado en la zona de Vergara y murió muchos años después de la guerra.-
Hablaban de los faroles a querosén que había donado Fermín Hontou en 1906; del Sargento Mayor Quintín Silvera, que en 1910 tuvo un Sargento, un Cabo y seis soldados “acuartelados” en su casona, por si Basilio Muñoz y su gente agarraban con esta dirección y que como era un hombre nervioso y emprendedor, en 1911, el Concejo Auxiliar de Vergara, lo había nombrado “Inspector del alumbrado público”; de los faroles a nafta, que llegaron en 1922; de los faroleros Timoteo Berrueta, Cándido Alcarraz, Felisberto Hernández y Rufino Silva, que fue el último antes de la llegada de la luz eléctrica y que tenía un hijo que le decían “Gallinal”, que trasmitía los partidos de fútbol, imitando a Carlos Solé. Otro hijo que era tuerto y le decían “El Pepe” y que cuando le dolía alguna muela, tomaba unos tragos de caña blanca y se la arrancaba con una tenaza,  que le pedía prestada a Juan Bautista Poliack. A su vez don Rufino, tenía una hija que se llamaba Amelia, que fue la eterna novia de Héctor Percovich que trabajaba en la UTE de Vergara y que hasta la vejez, no perdió nunca los buenos modales para expresarse, la candencia para caminar, las “caravanas” pendiendo de sus orejas y los labios encendidos  de rojo carmín.-
La prosa continuaba con el recuerdo de don Félix Guerrero, que en realidad se llamaba “Filisbino Guerrero”, que siempre andaba de pañuelo blanco (por eso le decían “Nuca blanca”); del viejo Fabriciano Cabrera; de Eduardo Rosas (que era descendiente del cruzado libertador Juan Rosas) ; del duelo criollo que habían sostenido Gregorio Presa y Pedro Santana, donde ambos resultaron muertos;  de los conciertos de guitarra que brindaron el paraguayo Agustín Barrios y el oriental Telémaco Bernardino Morales; de la llegada de los alemanes Paulo y Guillermo; de la zapatería del belga Juan Fouquet y su perro de nombre “Cerazón”; de la Ford T de Rogelio Baudean, que una mañana no había forma de hacerla arrancar dándole manija y sorpresivamente se le abrió una de las puertas. Baudean, pólvora de genio como era, le pegó semejante portazo y aunque no se crea….la cachila quedó “pistoneando”….
Seguían hablando de la pulpería y posta de diligencias de José Granada, en la “Buena Vista”; de las luchas contra la manga de langostas a fuerza de latas con piedras, banderines de arpilleras y máquinas lanza-llamas. Las viejas decían que era la maldición escrita en la Biblia y los viejos, afirmaban que esas nubes de bichos marrones y “catinguientos”  que arrasaban con los sembradíos, venían desde “El Chaco paraguayo”; de los aguateros con barril: Severo Gómez, “El viejo” Denis, Mario Téliz, “El Pertingo” Pérez, “Pañuelo Colorao” que se llamaba Bernabé Rivero, “El Negro” Mario Téliz, Malvárez, Paulo Araújo, Modesto Batalla y Jesús Barreto (que a causa de la viruela que tuvo, le había quedado “un toco” de nariz) y cuando le preguntaban cómo se llamaba, decía: - Me llamo… Jejús Barreto!
De doña Servanda Rodriguez, que dicen que tenía 120 años cuando murió y que en su Minas natal, había bautizado un niño conjuntamente con el General Fructuoso Rivera; de la pelea a sable y a revólver, que protagonizaron en el puentecito sobre “El Charco” el Sub Oficial de Policía Reginaldo Rodriguez y el Guardia Civil Jesús Caraballo, culminando uno de ellos muerto en el “campo de batalla” y el otro, fallecido a los tres días, en el Hospital Regional de Treinta y Tres; de los hojalateros:  Blas Luerce (que era brasilero), Isidro Caldas “Negrinho”, el brasilero “Seu Yilberto”, Fermín Olivera, “El Capincho” Silverio Pellejero (que además era acordeonista) y Modesto Santana;  de José Larrambebere casado con una hija de Justino Silvera,  que era comerciante fuerte y de su hermano Juan Bautista, que a los 27 años, se degolló con un bisturí; de la vieja Filisbina Machado de da Rosa; de doña Manuela Muniz de Soto, que vivía en el “Paso de Píriz”, que era partera en campaña y que murió ciega con 95 años de edad y por voluntad testamentaria, vestida con el hábito de la “Virgen de las Mercedes”; de Anacleto Machado (padre) que tenía un caballo tordillo que con solo pasarle  la fusta a todo lo largo del lomo, se echaba en el suelo y allí quedaba, hasta no recibir orden contraria; de la india charrúa “Lucía Castillo”, casada con el italiano Benedicto Pisso y que entre hijos e hijas, criaron un gurí que se llamaba Doroteo Queirós;  de Francisco Sabatel, que fue el primer Juez de Fútbol que arbitró un partido en Vergara, además de ser platero, Teniente Alcalde y novio de por vida de Jorgelina Caldas , alias “Jorgita”;  del portugués Apolinario Gonçalves Ramos, que tenía campo en la costa del Corrales del Parao; de Sabino Asís,  que fue el que hizo la obra maestra del puentecito sobre “El Charco”; del brasilero Viricio Muniz, esposo de Corina Rosa;  de la sociedad que hicieron José Francisco Larrosa y el brasilero Honório Luiz da Silva, con campos en el “Rincón de Ramírez”, barcos propios y comercialización de charques y de tasajo para el Brasil; de la venida en avión de don “Pepe” Batlle a la casa de campo de Toribio Larrosa Marín y de las 10 vaquillonas con cuero que “voltearon” para el agasajo, donde para asistir al mismo, el único requisito que se exigía era el de ser colorado; del temblor de tierra que hubo en Vergara, en una noche de 1968 cuando estaba llegando en ONDA desde Montevideo, el Senador Juan Luis Pintos Pereira; de la nieve que cayó el día 8 de julio de 1960 y que le dejó los pelos del lomo “como alambre” a la vaca lechera de Marcos Medina; de la pelea entre “El Sordo” Caldas – que se llamaba Paulino y era timbero de profesión- y “El Coco” Arnaud- que se llamaba Olavo y trabajaba como leñador- de cuando doña Dionisia Pereira de Zuluaga, fue a Montevideo llevada por su hijo Juan Luis, con el solo hecho de ver por televisión el alunizaje del Apolo 11; del partido de fútbol que hubo en el “Paso de Píriz”, entre el Armonía F.C. (cuadro local) y un combinado de Vergara, donde “El Pirón” Pires y “El Capote” García se agarraron a trompadas adentro de la cancha y fue tan intrincada la pelea, que los terminó separando a “pata de caballo”, Alfredo Silva- que en otro tiempo, había sido Sargento de la Policía , en Vergara y que ocasionalmente ese día, pasaba por el "Paso de Píriz".....                        
  
                                            “LA  SOTANA  DE  CHUZINSKY”
Fue uno de los tantos personajes que hubo en Vergara.-
Sacerdote pallottino, que llegó allá por la década de 1950, dicen que huyendo de la Argentina que gemía bajos las botas del General Juan Domingo Perón y que para escaparse de incógnito para el Uruguay, tuvo que cambiar la sotana, por un vestido de mujer….
Polaco, de nacimiento, con la gracia concedida de llamarse José Chuzinsky, conoció de joven a Juan Pablo II cuando era Arzobispo de Cracovia y fue soldado de la Primera Guerra Mundial, donde se comentaba que le habían matado a toda su familia.-
Mis  años de niño lo recuerdan: con el pelo blanco, la sotana gastada y con “manchones” blancos, de tantos lavados, servicios y oraciones, lentes con armazón de carey, cara redonda, petiso de físico pero robusto, de sandalias, invierno y verano y una pipa, tipo “cachimbo” ubicada casi que en todo momento, junto a la comisura de sus labios pulposos.-
Terrible “garronero”. Mientras pudo, no almorzó ni cenó jamás, en “La Paroquia”- como decía él, porque tenía a disposición las casas del Dr. Bellistri; lo de Constancio Islas; lo de “Manolo” Ferrada o lo de “Fernandito” Correa, entre muchas más.-
Llegaba la hora del almuerzo o de la cena en esas casas e imprevistamente se escuchaba el timbre o “el llamador” de bronce de la puerta principal….No faltaba uno o una que dijera:- Ése, es el cura Chuzinsky…..Y no le erraban ni un poquito….
No había reunión en el pueblo que él, no fuera un “convidado de piedra” y hasta llegó a ser de los habitúes al café del “Brasilero” González, frente a la plaza principal, por el solo hecho de “chuparle de arriba”, alguna caña blanca a un gentil y solícito parroquiano…
-          Se puede o no se puede tomar caña un domingo, Padre?... O es un pecado?
-          Má, sí convidá con una al Paróco…no é pecado…..
Y al otro, no le quedaba más remedio que entregarse…
Su compañero fiel, era un perro lanudo y “retobado”, blanco y negro de nombre “Perón”…
-          Y se puede saber por qué le puso “Perón” al perro, Padre?
-          Muy fácil ché! Poque Peggónn é un peggoo con la gente…..
Cada cierto tiempo, lo visitaba el cura Sebastián Barreto, que era profesor de etnología en la Escuela Agrícola Jackson y sabía desde hacer historias y cuentos de toda clase, hasta fabricar, dulces, pasas de higo, vinos caseros, quesos artesanales, salsa de tomates y orejones de durazno.-
Era muy bueno con los niños, irradiaba un contagioso afecto por todo el mundo, había visitado el “Solar de Artigas” en el Paraguay, había seguido el “Ruralismo” de Benito Nardone y cuando se preparaba para salir a la calle, se ponía una sotana impecable de limpia y un sombre negro.-
Mientras que Chuzinsky, de andar lento y torpe, tenía sus rencores bien guardaditos y una memoria, que no se le escapaba nada……
Un día Ventura Robaina, había mandado hacer unos arreglos en el cementerio local y como sabía que Chuzinsky había obtenido unos ladrillos donados para unos trabajos en el edificio de la Iglesia, le pidió un lote de ellos prestados, comprometiéndose a devolvérselos en un plazo breve.-
Nunca más, se los devolvió……
Poco tiempo después de suscitado ese hecho, llevaron un niño para bautizar….
El cura la vio venir de lejos, porque lo vio a Ventura Robaina entre el séquito de los invitados e intuyó de inmediato que si andaba allí, era porque jugaba un rol importante, en la fiesta  religiosa…
Se preparó para el embate, con todas sus armas y lo espero como los boxeadores "con la guardia cerrada"…..La prueba está que fue tajante e invariable en su decisión…
-          Padre, venimos a bautizar este niño…
-          Má y quien é el padrino?....
-          Es Ventura Robaina, Padre….
-          Ah! É el Ventura?- preguntó como sorprendido- y de inmediato “le bajó el hacha”..
-          Entonce, si el Ventura é el padrino......vale 25 peso……


                                                                                               (Fin de la 6ta. Parte)
                                                                           Jorge Carlos Muniz Cuello    
                                                                                       Vergara, 26 de febrero del 2018.-              




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