sábado, 17 de diciembre de 2016

EL ÚLTIMO REPRESENTANTE DE UNA COLECTIVIDAD......
El día 25 de setiembre de 1969, a las 15 horas aproximadamente, mirábamos desde el fondo del patio de la Escuela Nro 17 en Vergara, como lo envolvían las llamas al ranchito del italiano Moretti.-
Y recuerdo de muchos que corrían con baldes con agua o que intentaban sofocar las lenguas de fuego a "garrotazos", como quien apaga incendios de campos- a la antigua usanza criolla.- Allí, entre varios más estaban los alumnos de la Vieja Escuela Industrial, que funcionaba a media cuadra del siniestro, en la casa-almacén de Hilario Fabeiro y cuyo Profesor era Elbio Rivero.-
Nada pudieron hacer los vecinos comedidos por aquel rancho con paredes de fajina y techo de paja, que tenía una pieza sola, carente de baño, de luz, de agua potable y que se consumió casi que de inmediato.- Menos, podía hacer aquel viejo doblado por una vida de trabajo, con la cabellera blanca y que apenas caminaba casi que a los pasitos, porque el reuma persistente y taimado, no le daba tregua ninguna.-
Y el incendio, se había originado por las chispas del brasero que había sacado al exterior, para que se encendiera. Y aprovechando que el viejo se distrajo juntando otras ramitas para echarle, el viento cómplice, le fue esparciendo las chispas por encima del techo de paja.-
Ése día y otros más, hasta que obreros de la Junta Local de Vergara terminaron de levantar otro rancho de similares características en el mismo lugar donde quedaban los restos del anterior, el anciano, pernoctó en el galpón del vecino Luis Barragán, que tenía auto de alquiler en Vergara.-
Había quedado en la calle. Y el fuego además de otros enseres personales, le había liquidado hasta los documentos extranjeros que tenía....
En realidad, estoy escribiendo acerca de José Moretti Olyate, el último de aquella colectividad italiana que de algún modo puso su sello particular a una generación de vergarenses y que comenzó con la presencia de Carlos Bonelli, en mayo de 1893 y finalizó una noche lluviosa y fría, con la muerte del propio Moretti.-
De su persona, muy poco se conoce.-
Apenas, de que había nacido un 10 de abril de 1886, en el norte de Italia (Valsugana- donde abundaban los de su apellido-); que al parecer estaba emparentado con uno de los anarquistas que participó en el famoso asalto al "Cambio Messina" en Montevideo; que había trabajado de albañil en la estancia "La Querencia" (Tercera Sección del Departamento de Treinta y Tres) y que en otro tiempo, había sido compañero de la madre de Ángel Falero (que vivía en la esquina de las calles Urtubey y Manuel Coronel, donde era la casa del extinto Ricardo Tejera).-
Se comentó siempre, que había sido hombre de dinero. Que tuvo su buena casa en la ciudad de Treinta y Tres, con quinta poblada, con venta de aves, con vacas lecheras, con caballos de andar y de arar, con criadero de cerdos, pero que al hijastro le dio por conocer la noche, seguir "muchachas costosas", poner un bar y en poco tiempo como sin querer, le dilapidó toda una vida de trabajo.-
Mis recuerdos pues, ya lo sitúan viejo, doblado y pobre de ropas en el rancho de la calle Manuel Coronel, entre Agustín Urtubey y Melitón Muñoz, pegado a lo de Luciano Lemos y según decía mi madre, ocupando un terreno que era de la Sucesión de los Vergara.-
Con una boina que en algún tiempo fue negra, la cabellera blanca saltándole atrás y a los costados por debajo de la boina, un saco grande, rotoso y sucio, pantalones negros de tela, escarpines de lana (de los tejidos en las labores familiares) y alpargatas "RUEDA", viejas y "bigotudas".-
Cobraba la Pensión a la Vejez y cuando la situación se lo permitía, fumaba en "cachimbo".-
Pagaba para que le plantaran la quinta (cuyo predio era bastante extenso) y en especial hacía sembrar maíz, para vender choclos en la temporada.-
Allí le visitamos muchas veces con mi hermana Mariel, mientras él, se deshacía en atenciones, rezongaba con el reuma que cada día lo flagelaba un poco más y mientras iba por los caminos de la quinta para arrancar los choclos, recuerdo que cantaba entre dientes, viejas "canzonettas" de su Italia lejana.-
Cada cierto tiempo aparecía a comprar en el almacén de mi padre de crianza y podíamos percibir que cada vez le costaba más, subir y bajar los escalones de ingreso al mismo.....Después, echaba como media hora para llegar hasta su rancho y donde encontraba una silla o un apoyo a mano, allí se sentaba a descansar.-
Una mañana del invierno de 1970, más preciso un día 22 de agosto, los Policías del Comisario Julio César Ubilla, conjuntamente con el Sr. Juez de Paz Excelino Vargas, le arrombaron la endeble puerta que servía de acceso a la finca, dado que los vecinos hacía dos o tres días que no lo veían para nada.-
Estaba caído al costado de su camastro, entre una vieja mesa de luz de madera y el brasero con pie de hormigón, que le daba algo de calor en las noches eternas y soledosas.-
Ya nada se podía hacer por él.-
Estaba rígido y frío y según el Dr. Silvio Bellistri, su muerte por "Insuficiencia Cardíaca Global", databa de por lo menos tres días atrás.-
Se había ido para siempre, a los 84 años de edad.-
Lo velaron en el galpón donde Barragán guardaba el auto de alquiler y luego lo sepultaron en uno de los tantos nichos municipales que Ventura Robaina, mandó construir en el cementerio de Vergara.-
Sin embargo, nada se sabe del posterior destino de sus restos y en este caso, bien vale su mención, para recordar y difundir parte de una vida silenciosa, modesta, casi rayando en la indigencia, pero que de una forma u otra, siempre se codeó con el trabajo.- 

Dibujo y texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 17 de diciembre del 2016.-


2 comentarios:

  1. Magnífico y emotivo relato de una vida sencilla,pero tan trascendente como la que mas...

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