viernes, 16 de diciembre de 2016

                    LOS TRES HERMANOS FEIJÓ
Muchas de las historias de fogón que he logrado recopilar de memorias de la comarca, que aun persisten en su tránsito terrenal, pertenecen a una generación de hombres y mujeres del campo, donde el drama social golpeó hasta dejar heridas patentes en el alma. Y en esos casos puntuales, fue imposible eludir sus propios detalles.-
Han llegado hasta mí, relatos que están conformados por un profundo contenido espiritual. Es dable resaltar y sin mucha minuciosidad, se admite, de que para los hombres y mujeres de una época pasada, la vida campesina lejos de ser monótona y reiterativa, fue un verdadero desafío. Donde el quehacer cotidiano se convertía en una lucha implacable, que parecía no tener fin.-
Y acá sin más rodeos, me refiero al oficio de contrabandista con cargueros....
Muchos hombres de esta comarca, de probada honestidad y vocación de servicio, pero a su vez de probado temple y no menos coraje, lo ejercieron durante varios años. Y con ello, lograron que a sus familias no les faltara el pan en la mesa, cuando los “conchabos” de peón de estancia, de “deschalador de maiz”, de “esquilador”, de “carrero” o de “tropero”, venían escaseando....
Fueron muchos que lo hicieron. Y no por eso dejaron de ser nuestros amigos o nuestros vecinos de siempre, diligentes, buenos y respetuosos.-
Alguna vez, don Julio C. da Rosa, les llamó: “LOS HIJOS DE LA NOCHE”....
Que marcharon a rumbo por los campos silenciosos. Que tenían "apretaderos" preconcebidos en los alambrados de las estancias. Que nunca carnearon una oveja sin haberle solicitado al patrón de antemano y que muchas veces, gracias a la baquía campera, lograron burlar la obstinada trayectoria de los fusiles policiales.-
Hoy, me propongo rememorar un enfrentamiento armado, que allá por los finales de la década de 1940, se suscitó en los campos de Cerro Largo, donde el tiroteo cobró una vida y muchos apellidos que allí estaban, de una u otra forma quedaron ligados a este suelo vergarense.-
Eran pocos hombres....pero con más de 40 “cargueros”....
Fue en el lugar conocido por "Bañado de las Pajas", cerca de la Ruta 26, no muy lejos de la ciudad de Río Branco y en los campos de un patrón, al cual apodaban "O Borboleta"- en portugués-. En español, se traduce como “Barboleta”.-
Allí, estaban entre otros: Isolmiro, Juan y Alejandro (Janito) Feijó. Estaban también: Silverio Santana Merlo, Reinaldo Torme, los Rosas, Eril González, "Perico" Lemos, Lorenzo y Jacinto Acosta (los cuales eran conocidos por el apellido “Fierro”) y alguno de los Ledesma. Casi que todos ellos, excepto los Rosas, eran gentes del paraje denominado "Garao" ubicado en la Decimotercera Sección de Cerro Largo.-
Mientras el moreno Nolasco Silva, apretaba un alambrado para que las columnas cruzaran, desde el bando policial que mandaba el Comisario Moitiño, acantonados entre los árboles de la zona, partió una potente voz de "Alto" !!....Y de inmediato se desgranó un intenso tiroteo.-
Los contrabandistas, a su vez contestaron al fuego policial, con sus carabinas cortas y sus proveedoras de balas, terciadas sobre el costado derecho del cuerpo.-
Ni que decir, que el desparramo fue general.-
Pero en el medio mismo de la pelea y cuando las armas de un lado y de otro, taladraban la noche recién empezada, con sus estampidos funerarios, una bala de Máuser policial, lo bajó del caballo a Isolmiro Feijó, cayendo muy malherido.- 
Todos los demás, lograron retirarse del campo y salvar armas y cargueros. Pero al otro día, cuando comenzó a aclarar, partieron desde el monte donde se habían ocultado Juan y "Janito" Feijó, quienes a "balazo limpio" y a galope de caballo, entraron al galpón de "O Borboleta", donde policías y médico, estaban junto a Isolmiro.-
Tal fue la sorpresa, que los uniformados y el médico, solo atinaron a esconderse detrás de unos fardos de lana, para poner a salvo sus vidas y cubrirse de "la balacera".-
Dueños de la situación, los dos hermanos Feijó, silenciaron las armas y el médico, con palabras temblorosas logró explicarles que la magnitud de la herida que presentaba Isolmiro era tal, que no le había permitido sobrevivir al trance.-
Los Feijó, silenciosamente bajaron de sus caballos y estrecharon las manos del médico y de los policías actuantes, sin recriminarles nada.....
Uno de ellos, le comentó al facultativo:- Vinimos los dos, a rescatar a nuestro hermano costara lo que costara….Tá muerto el pobre…Pero si hubiera estao vivo, lo habíamos rescatao y llevao de largo pal Brasil !!!

(Escuchado al extinto: Juan Mario Soria "El Pocho", quien residía en Pueblo Plácido Rosas -Cerro Largo)....
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 16 de diciembre del 2016.-

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