martes, 29 de noviembre de 2016

GABRIEL GUERRA GOMEZ


                                        “Luz Negra”

La anécdota, surgió una noche de frío entre los fogones gubernistas de 1904.-
Cuentan que con el fin de visitar al Coronel Basilisio Saravia, Jefe de la División Treinta y Tres, llegó hasta el campamento el General Pablo Galarza -caudillo de Soriano- Jefe de la Vanguardia del Ejército del Sur y de quien aseguran que por sus venas de corajudo y estratega militar, transitaba sangre de ascendientes charrúas.-
Desmontó Galarza con sus ayudantes y luego de conversar un rato con su “compadre” Basilisio, se arrimaron para uno de los fogones, donde varios soldados escuchaban a un paisano barbudo y huraño, que tocaba la guitarra y entonaba unas décimas.-
Se paró la música y prestaron atención, cuando vieron que los dos Jefes se aproximaban. Les proporcionaron asientos para ambos y Basilisio entonces le manifestó al gaucho cantor de sombrero negro y divisa roja: - Ché “Guerrita” cantale un “compuesto” para el General….
El aludido, nuevamente pulsó la guitarra y cantó con perfecta entonación unas décimas de su propia autoría. Al culminarlas, Galarza, aplaudió con fuerza y pidió al cantor que evocara otra más de sus creaciones literarias….
Ahí surgieron unas décimas emparentadas con la guerra que se estaba viviendo, pintadas diestramente en forma amena y sencilla, desde el seno mismo de la situación.-
Al terminar, el General Galarza aplaudió emocionado aquel “compuesto” y abriendo su “tirador”, extrajo del bolsillo dos libras esterlinas….
Las puso en el cuenco de su mano derecha, extendió su brazo y se las entregó al gaucho de sombrero negro y divisa roja. Éste, agradeció solemnemente. Se descubrió ante su General, pidió permiso para ausentarse y al serle concedido, se dirigió a paso lento hasta donde estaban “Los Quitanderos” de la División.-
Entre el humo del fogón, el burbujeo del aceite en la sartén y el inconfundible sonido de manos estirando la masa sobre las “caronas”, pidió a uno de los comedidos:- Quiero dos libras esterlinas de tortas fritas, para la División!...
No conforme con eso, levantó la vista hacia el cielo, guardó silencio y musitó hacia sus adentros:- Es que todo lo que sea plata….me quema las manos!
Ése, era Gabriel Guerra Gómez.-
Nacido un día 7 de agosto de 1880 en la Chacra de Pomatta (aledaños de la ciudad de Treinta y Tres) y fallecido un 8 de setiembre de 1957, en el Hospital Regional de la misma ciudad.-
Hijo de Don Gabriel Guerra y de Doña Petra Gómez (ambos originarios de Castilla La Vieja- España).-
Autodidacta. De complexión delgada, bajo de estatura, pelo negro, rostro aindiado y muy introvertido. Vistió siempre ropas oscuras, usaba barba entera, poncho negro con listas rojas y tenía aquella extraña característica de andar metiéndose los flecos del poncho en la boca, como intentando disimular una creciente ansiedad.-
 En 1904, fue escribiente de la división colorada de Basilisio Saravia y ahí fue donde conoció a Héctor Correa y a José Germán Muiño, con los que luego comandaría dos Seccionales Policiales de este Departamento.-
En 1906, era pulpero en Puerto Gómez (paraje sobre el río Cebollati, próximo a la Charqueada) y en 1911, era Sub-Comisario de la Policía en la 3era. Sección de Treinta y Tres (Pueblo Rincón), bajo las órdenes del Comisario Héctor Correa y donde según sus mentas un mediodía de monte, cantos de pájaros y murmullos de agua del Tacuarí, compartió fogón, prosa y asado, con el matrero Martín Aquino, sin sospechar ante quien estaba.-
En realidad lo supo tiempo después, cuando de memoria cotejó “la marca” que lucía el caballo moro y describió la contextura física del hombre.-
En 1913, era Sub-Comisario en Vergara, bajo las órdenes de su antiguo compañero de la Revolución de 1904, José Germán Muiño Nalerio (ahora devenido en Comisario), hasta que el día 22 de junio de ese año, ante un problema suscitado en el interior de la Comisaría, en horas de la mañana, con el italiano Francisco Padula, terminaron a los tiros con el hijo de éste Luis Justiniano Padula Merlino, siendo baleados con heridas que no afectaron órganos vitales: el Guardia Civil Julio Carballo; el italiano Nicolás Scarano (quien ocasionalmente se encontraba allí) y el mismo Luis Padula, quien al verse sin balas y en el suelo, decidió “hacerse el muerto”.-
Por su parte Guerra, quien creyó cierta la estratagema de Luis Padula, huyó rápidamente del edificio, tirando en la vereda su revólver de reglamento y perdiéndose a caballo con rumbo desconocido.-
Tiempo después, reapareció como “exiliado” en la casa de Ángel Gómez (cerca del río Cebollatí- Segunda Sección de Treinta y Tres) y el día 31 de agosto de 1913, “en ausencia”, fue dado de baja de la Policía por: “Abandono del Servicio”…..
Ahí retomó el hilo de su obra poética de la cual hacía tiempo ya, que la venía persiguiendo.-
Adoptó el seudónimo de “Luz Negra” y continuó componiendo, versos, rimas y décimas costumbristas a las cuales muchas veces acompañaba con su guitarra.-
La obra de “Luz Negra”; “Gabrielito”, “Guerrita” o “El Gallego Guerra”, como le llamaron algunos de sus compañeros de la Revolución, no conocieron libros editados. Muchas veces fueron escritas con lápiz y sobre papeles de estraza en los boliches de campaña, pero a cambio de ello, maduraron y cuajaron en la mente de los paisanos de esa época y fue así que muchas de ellas, se presentaron ante nuestra generación como solicitando que ese tiempo de luchas épicas y de controversiales epopeyas gauchas, no fuera olvidado.-
Profundo conocedor de hombres, de paisajes y de destinos, fue amigo de Ruben Lena, de Atahualpa Yupanqui, del guitarrista Telémaco Morales (a quien dedicó las décimas “Primavera” en el año 1935), de Valentín R. Macedo y del “Laucha” Prieto, entre muchos más.-
Sus últimos años, los vivió en la casa de su sobrino Gregorio Guerra “Goyito”, ubicada en el entronque de la Ruta 17 con la calle 4 de junio, en el barrio “Benteveo” de la ciudad de Treinta y Tres.-

(Fuentes: Rubens Bengoechea Arévalo; Escribano José Luis Cuello Núñez y archivo particular del autor).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 29 de noviembre del 2016.-


Basilisio Saravia junto a integrantes de su división colorada en 1904


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