jueves, 17 de noviembre de 2016



                                                                   
                                  LOS INICIOS DE LA MEDICINA EN VERGARA
                                                                                                           
                                                                  (Años 1891-1914)
El “Pueblo del Parao”, con sus ranchos de fajina y techos de paja, dispersos y sin ningún orden geométrico, nace a la vida allá por el año 1891.-
Lentamente, comienza a poblarse y quizás no es muy difícil retroceder en el tiempo, para imaginar las carencias culturales, económicas y sociales, a las cuales estaban sometidos sus primeros pobladores.-
Por cierto que eran, un crisol de naciones, razas y pensamientos muy diferentes. Dado que así le imponían sus elementales formaciones primigenias, con sus legados brasileños, italianos y españoles. Pero, más allá de sus entornos y características especiales, todos ellos, lograron convergir y unificar sus fuerzas en una causa y en un destino común, que no era otra cosa, que trabajar y vivir en paz.-
Es dable suponer, que gran cantidad de ellos, venían de lugares donde la guerra, el hambre y las epidemias, con sus consecuentes efectos secundarios, habían borrado horizontes y habían nublado, mentes y corazones.-
Dr. Pedro Sala (primer Médico que se estableció en Vergara en 1912).-
Sin embargo, esos hombres y mujeres, que un día se aventuraron a seguir los sueños de don José Fernándes Vergara, querían echar raíces en una tierra pródiga y silenciosa, que los esperaba con el vientre germinal de la madre adoptiva. Con la pureza de la semilla que da frutos, sueños y esperanzas. Con la serenidad tangible, que calma y enaltece los espíritus. Con la rueca mística y augural, que muere y nace con cada alborada.-
Sobraba la fe y la voluntad…Afloraban las carencias, que eran muchas….
Y entre ellas, la falta de un médico o personal que fuera idóneo en la Medicina, aquejaba y apuraba, como uno de los temas más importantes.-
Habían enfermedades, habían epidemias, habían accidentes, que flagelaban puntualmente, a los hombres y mujeres de esa época (cuando ni se soñaba con la presencia de antibióticos ni de material médico sofisticado) y lógicamente, que esas carencias y esas preocupaciones reinantes, se pagaban con la vida de los seres humanos.-
                     
                      ELLAS Y ELLOS… FUERON LOS PRIMEROS MÉDICOS....

No es difícil inferir, que los primeros “Médicos” de “El Parao”, fueron las viejas y los viejos, yuyeros, curanderos y parteras de oficio, con sus manos buenas, sus brebajes misteriosos y sus “oraciones” aprendidas de los ancestros guaraníes.-
Mientras desgranaban un rezo, vencían sin cobrar ni un real, para el “ojeo”; para la “paletilla cáida”; para el estómago; para el “cobrero” o “culebrilla”, ya fuera de araña, de sapo o de babosa; para “el aire” o para “los empeines”. Aplicaban tratamientos con agua fría (de acuerdo a un añejo tratado hidroterápico del catalán Pedro Mombrú). Cosían “telas sin pecar” para curar de “ñervos rendidos”, utilizaban “simpatías” para liquidar verrugas, orzuelos y casos de sonambulismo. “Tiraban el cuero” para curar de “un empacho”…Y cuando el furor proverbial de las revoluciones de 1897 y 1904, llegaron a provocar heridas quirúrgicas, con cuchillos; suturar con “primas” de cuerdas de guitarras y desinfectar con aguardiente, ante la ausencia de alcohol. El recuerdo pues, para la morena Consuelo Silva de Rodríguez, soldado y enfermera, en el ejército colorado del General Basilisio Saravia….
Al medio de la foto (de traje blanco) Dr. Pedro Bolondo (Médico en Vergara en 1906)
No olvidemos que dentro de los primeros pobladores, imperaban brasileños y brasileñas, oriundos de Río Grande del Sur, tierras de amplias y reconocidas injerencias guaraníes.-
Están en el recuerdo: “La Mama Goya” (descendiente de indios guaraníes y que nadie sabía como se llamaba); “la china” Eduviges Cruz; Manuel Rodríguez (que además, era carnicero); Francisca Solano; Agustina Olmos de Mieres, Segundo Oxley Arrillaga; Agustín Eleuterio Yza; Mario Peralta (que era portero del Banco República en Treinta y Tres); Cipriana Rodríguez; Petrona Fleitas (conocida por “La Negra Briola”); Isolina Pereira; Juana Muniz de Soto; Jacinta Martínez de Correa, Lucía Diaz; María Santana de Barreto; María Guillermo de Cruz; Graciela Acuña de Méndez; Élida Alvarez (conocida por “La Negrita”); Selva Fernández de Santana…y tantas y tantos más, que la memoria colectiva se olvidó de registrarlas …

José Ramagli y familia

                       EL PRIMER BOTICARIO

Tampoco se debe olvidar en estos momentos, al italiano don José Ramagli, que provenía de Potenza y que llegó al Pueblo de “El Parao”, un 28 de mayo de 1893, con su esposa Josefa Miraglia y un hijo (Juan Bautista), que era nacido en Italia.-
Poco se sabe de Ramagli. Más allá de que llegó al caserío, siendo un hombre maduro y con bien ganada fama de Boticario. Que había descendido de un barco en el Puerto de Montevideo, traía pocas valijas consigo y que en la medida que pudo, mandó construir una casa en la esquina de las calles Bernardo Berro y Coronel Francisco Tajes. Donde acomodó su familia y comenzó a ejercer su loable profesión.-
Nadie supo ni a nadie le interesó, si poseía título que lo habilitara como tal (a pesar de que sus familiares comentaban que allá en Italia, le habrían faltado dos exámenes para obtener el título de Médico). Sin embargo, bastó que su militancia masónica y su buena fe, puesta al servicio de los semejantes, hicieran de él, un culto de perseverancia y amistad, que se extendió hasta después de su muerte.-
Eran los tiempos de parche poroso, de la sanguijuela, de la cataplasma y del sinapismo….De los jarabes, de las tisanas, de la emulsión Scott y del hígado de bacalao…Tiempo de las pociones y del mejunje de trastienda…..
Muchas veces gastó su tiempo Ramagli, para aliviar un dolor o curar una herida que así lo requería. Y más de las veces, hasta sin cobrar un centavo, porque quien o quienes lo consultaban, eran más pobres que él. Sin embargo, era un enamorado del oficio de boticario y atendía a pobres y a ricos, con igual pasión y solidaridad.-
Fue muy amigo de José Fernandes Vergara y el día 24 de julio de 1905, cuando repentinamente se fue de esta vida, dejó tras de sí, un legado de lucha y de trabajo incrustado en la mejor historia de este pago.-
Pero el caserío forjaba insistentemente y ya en 1903, con el nombre de “VERGARA”, había sido declarado Pueblo.-
En el año 1907, el francés Dino Bounous (que era yerno de Próspero Silvera), continuó los pasos de don José Ramagli, impulsando botica propia y atreviéndose muchas veces a tratar y curar con éxito difteria y otras enfermedades cuyas virulencias, ya se habían cobrado muchas vidas en la zona.-
Pero indudablemente, que se necesitaba la palabra y el atinado consejo de un médico y a tales efectos, los vecinos crearon el 6 de junio de 1905, la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, para lograr solventar los honorarios de un facultativo que se estableciera en Vergara.-

                                       ERAN  MÉDICOS  ITINERANTES….

Llegaron a Vergara, en las diligencias de Alejandrino Guevara, de Serapio Téliz, de  Francisco Sosa o de Patricio Pereira.-
Se alojaban por dos o tres días al mes, en el Hotel de Claussen, donde atendían numerosa concurrencia con distintas y variadas enfermedades. Pasado ese lapso, abordaban nuevamente la diligencia y hasta dentro de dos o tres meses, no regresaban más.-
Eran personas jóvenes, llenos de empuje, decisión y voluntad.-
Muchos de ellos, habían atravesado las duras experiencias de las guerras civiles de 1897 y 1904. Conocían la “Máscara de Juilliard”, que utilizaban los Dres. Alfonso Lamas y Luis Mondino (Médico personal de don José Batlle y Ordoñez), para operar sus pacientes a través de algodón en rama, empapado en éter.-
Anteriormente, lo hacían con cloroformo y desinfectaban con ácido fénico, según el Tratado de Lister. Pero debían de tener cuidado, porque muchas complicaciones pulmonares post-operatorias, se atribuían a la irritación del anestésico.-
Sabían del Dr. Cayetano Garviso (oriundo de Navarra), que desde 1839, había sido precursor de la cirugía abdominal en el Uruguay y que restituía a los operados, con: champagne, hielo, oporto, jerez y buenos caldos….
Ni que decir, que estaban invadidos de la vanguardia precursora del italiano José Pugnalín, que intervenía a los pacientes en sus propios domicilios, utilizando muchas veces la mesa de la cocina.-
Atendieron, con resultados muchas veces dispares: difteria, sarampión , tos convulsa, tifus, cardiopatías e intentos de suicidio por ingestión de pastillas de bicloruro…Ante una herida grave e irreversible….aconsejaban quietud y nada más…
La notable pluma del maestro Juan Paseyro y Monegal (un periodista de combate), advertía el 4 de agosto de 1903, a través de “La Voz de Vergara”: “Las aguas estancadas, la cría de cerdos en la planta urbana de la población, caballerizas, cocheras y otras dependencias de las casas de familia y de comercio, posadas y hoteles, son un verdadero foco de infección, un enemigo permanente de la salud del hombre”…..
Así pues, en el año 1905, llegó a Vergara el Dr. Alejandro Piovene, quien en 1904, había sido Médico de la División Nro. 2 del ejército blanco, que mandaba el Escribano  Basilio Muñoz.-
Le ofrecían 80 pesos mensuales, para que se radicara en Vergara, pero luego de estériles conversaciones con las autoridades, se alejó con destino a San Jacinto (Departamento de Canelones), donde ejerció durante muchos años.-
El 10 de setiembre de 1905, se contactaron con el Dr. José Ortiz (que era casado con un hija del brasileño Venancio Alves Pereira), pero también fue infructuoso el tema de que se afincara en Vergara.-
En 1906, trataron el caso con el Dr. Pedro Felipe Bolondo, un argentino, hijo de vascos-franceses que estaba radicado en Nico Pérez (hoy, José Batlle y Ordóñez- Lavalleja) y que llegaba a Vergara como Médico de Policía, atendiendo dos veces al mes en el Hotel de Claussen.….Pero las conversaciones sobre su afincamiento permanente, tampoco prosperaron…
También pasaron por este pago vergarense, los Dres. Manuel Cacheiro; Sixto Martínez; Adolfo González, Antonio Pereyra Rodriguez y Antonio Bargo (quien fuera Médico de cabecera del General Basilisio Saravia), atendiendo distintos casos y en diversas circunstancias.-
Todo ello, hasta el día 5 de enero de 1912, en que arribó para quedarse en Vergara, el italiano de nacimiento, Dr. Pedro Sala Consonno.-
Él, sería el primer médico particular y de Policía, que se afincaría durante dos años ininterrumpidos, en este pago vergarense….                                                                        


                                       AQUEL  DOCTOR  BONACHÓN…..

En el año 1935, Serafín J. García, le envió desde Treinta y Tres, una carta a su amigo “Tito” Viera, quien residía aquí en Vergara, en la calle Marcelo Barreto, casi Agustín Urtubey, puramente evocativa de personajes y gentes, que habían vivido en el pago e incluso muchos de ellos, habían sido testigos del alumbramiento bienhechor del caserío de “El Parao”.-
En una parte de la carta, decía “Machurita”: “A los fianos Preve y Sala, los primeros médicos del lugar”…
De ahí en más, comenzó a gestarse una interminable búsqueda en los pocos rastros que ha dejado la historia del pago, en ciertas cosas y culminó con el encuentro de una fotografía del Dr. Sala, que me regaló Bismark Correa y el detectar una nieta de este eminente médico que fue, llamada Herminia Sala.-
En realidad el Dr. Santiago David Preve, que fue médico y periodista acá en Vergara, se estableció allá por 1913 a media cuadra por Jacinto Ruiz y en dirección al arroyo, tomando como referencia la Plaza Confraternidad.-
Pero he aquí que el Dr. Sala, se había establecido un poco antes, exactamente el 5 de enero de 1912, ocupando según la vieja tradición oral, una pieza del Hotel de Claussen y luego, la casa que por Marcelo Barreto a media cuadra de la Plaza, rumbo al Liceo, hoy viven en ella, la familia Rodriguez- Cabrera. Es decir, por la misma acera del Banco República de Vergara.-
Pedro Sala Consonno, había nacido en Milán (Italia) en el año 1854.-
Era hijo legítimo de Juan Bautista Sala (Ingeniero de profesión) y de Teresa Consonno.- Muy joven, se graduó de Médico Cirujano, en la Universidad de Pavía y acariciando aquel lejano sueño de “hacerse la América”, en un barco de pasajeros, atravesó cielos y mares desconocidos, hasta recalar en el Brasil, en el Puerto de Santos.-
Desde allí, encaminó sus pasos al Uruguay (previo revalidar el título en el país norteño) y el 3 de febrero de 1879, en la ciudad de Montevideo, volvió a revalidar el título como Médico Cirujano ante la Junta Nacional de Higiene.-
Era joven, rubio, de tez clara y apuesto, usaba grandes bigotes, el Dr. Sala, cuando poco después de revalidar el título en Montevideo, entró a trabajar como Médico en el Lazareto de la Isla de Flores. Pocos años después, se casó con Juana Rojas Burgos, más joven que él, nativa de Andalgalá (Provincia de Catamarca) República Argentina.-
Pero ya había comenzado su intenso peregrinar por varios pueblos y villas del Uruguay, incluso un año, cruzó el río Uruguay y estuvo instalado en Buenos Aires.-
1889- Fray Bentos// 1890- Paysandú// 1892- Dolores// 1901- Buenos Aires// 1902 a 1912- Ombúes de Lavalle (13ª. Sección del Departamento de Colonia) // 1912 a 1914- Médico de Policía en Vergara// 1915- Médico del Banco de Seguros del Estado en Pan de Azúcar (Maldonado).-
Hombre que leía, estudiaba y observaba mucho, el Dr. Sala, el día 27 de julio de 1889, encontrándose radicado en Fray Bentos redactó un trabajo dedicado a la “Liga Patriótica de Enseñanza de Río Negro” y al cual tituló: “El excesivo trabajo mental en las escuelas”, siendo editado el mismo en el año 1901 en Monte Caseros (República Argentina) por el establecimiento tipográfico “PORVENIR”.-
Poco después el día 8 de mayo de 1890, cuando residía en Paysandú, fue llamado de urgencia a la casa ubicada en la calle 18 de Julio entre Comercio y Queguay, donde vivía el ilustre médico Dr. Vicente Mongrell, quien había sufrido un accidente vascular encefálico. Allí se encontraban además los Dres. Gilbert James French (inglés de nacimiento, fallecido en su patria en el año 1924); Struve; Constat; Martín Majo (catalán, fallecido en Barcelona en el año 1934) y José Parietti Oliver (nacido en Mallorca- Islas Baleares, fallecido en Paysandú en el año 1932).-
Pocas horas después, de que estos médicos antes mencionados se reunieran en consulta, ante el agravamiento de su apreciado colega, el Dr. Vicente Mongrell, que había nacido en Valencia en 1827 y estaba casado con la Sra. Dolores Gordon, fallecía dejando tras sí, una luminosa estela como Médico Cirujano que era.-
Cuando la Defensa de Paysandú, que comenzó en diciembre de 1864 y finalizó en enero de 1865, había sido médico de la guarnición de Leandro Gómez, amigo personal de éste e incluso después de haber ocurrido el fusilamiento del mismo y arrojado en el cementerio de Paysandú a una fosa común, el Dr. Mongrell, alumbrado con un farolito en la oscuridad de la noche, logró identificar y rescatar el cuerpo de Gómez, ocultándolo en su hogar, debajo de la propia cama de matrimonio. Después, se encargaría de entregarlo al botero Aramburu, para que éste por agua, lo trasladara a Entre Ríos (República Argentina) donde el sacerdote Ereño se encargó de conservarlo, hasta sus exequias definitivas en suelo uruguayo.-
Dable es decir, que el Dr. Pedro Sala, conoció con anterioridad y trató también, al Dr. Vicente Mongrell.-
Pero aquí en Vergara, le esperaban también horas cargadas de sorpresas, en un medio con poco o nada de cultura, escaso de materiales médicos, de remedios, de transporte, todo lo cual conjuntado, llevaba más de las veces a que el diagnóstico del Dr. Sala, fuera “por aproximación” basado especialmente en su experiencia y en su práctica diaria como galeno.-
Su primera intervención como tal, en el pequeño pueblo de Vergara, fue en la casa del vecino Regino Acosta, quien el mismo día que Sala arribaba a este pago para radicarse, o sea el 5 de enero de 1912, cayó fulminado por un ataque cardíaco y según lo supuso el Médico, luego de certificar la defunción, todo se debía a una cardiopatía, que desde tiempo atrás venía menguando el normal funcionamiento del corazón de don Regino Acosta.-
Su tarea de Médico abnegado y servicial, bien pronto fue conocida, admirada y respetada por los vecinos del pueblo. Me consta, según un documento que tuve en mis manos, quizás redactado por el periodista Paseyro y Monegal, donde aparecen más de cien firmas de hombres y mujeres de Vergara, que más que admiración y respeto por el profesional, llegaron a tenerle cariño, por sus verdaderas acciones de filántropo y persona de bien.-
Indudablemente, que el Comisario José Germán Muiño, le dispensaba un enorme aprecio, según se trasluce de los partes de la época y el Juez de Paz, don Guillermo Terra, además de haberle inscripto el nacimiento del hijo (Romeo Sala Rojas, el 2 de enero de 1914), también fue su amigo y en prueba de ello, el Dr. Sala, le regaló su foto, ya algo veterano, sacada en Montevideo y es la que hoy se encuentra en la galería de Médicos Ilustres, en la Facultad de Medicina. La que hace tantos años atrás, me regaló Bismark Correa…
Encontrándose radicado en Pan de Azúcar, el Dr. Sala en compañía de su esposa y de su hijo, tuvo que viajar a Montevideo por razones de su profesión. Y una esquina céntrica, vio a un niño que a voces y con un paquete debajo del brazo, ofrecía el periódico de actualidad.-
El Dr. Sala, decidió comprarle uno y en el acto, le entregó una moneda que superaba largamente el valor del diario, pues no tenía en su bolsillo dinero de menos valor. El niño tomó la moneda y le dijo que con su permiso iba a buscar cambio, porque él, no tenía dinero suficiente para darle el vuelto.-
Esperó largo rato al niño “canillita”. Y cuando ya se marchaba junto a su mujer y al pequeño hijo, escuchó los gritos apurados: - Señor! Señor!... No se vaya que traigo el cambio… Y el niño corría agitado porque según explicó a su comprador, había tenido que caminar varias cuadras, hasta encontrar un comercio que tuviera cambio, para el dinero del cual era portador.-
Agradecido y sonriente, aquel italiano bonachón, de mirada tranquila y grandes bigotes, comprendió y aquilató el sacrificio circunstancial del niño. Como corolario a todo lo que había sucedido, tomó el dinero que sobraba de la compra y lo depositó sinceramente en la mano derecha del “pilluelo”, que embargado por una repentina emoción, también correspondió con una sonrisa, al señor de los grandes bigotes.-
El Dr. Pedro Sala Consonno, falleció a los 61 años de edad, en la noche del 10 de diciembre de 1915, en Pan de Azúcar y a causa de una hemorragia cerebral.-
Como lo dije al inicio, fue el primer médico que en el año 1912, se radicó en Vergara y se alejó de este pago vergarense, con destino a Pan de Azúcar, el 15 de octubre de 1914.-
Se dice que su compromiso vital, fue siempre, para y con la ciencia.-
A pesar de las investigaciones realizadas, no se le encontró nunca afiliado a una corriente política en especial ni tampoco supo manifestarse, en corrientes de índole religiosa alguna. Quizás, su amistad con el Dr. Mongrell, su preocupación casi devota por los pacientes, su afecto por los amigos y sus propias convicciones emanadas del escrito que legó a las autoridades de Fray Bentos, lo involucren con alguna corriente de estudios filosóficos, que por su respeto y complejidad está más allá de lo que puede suponer, quien escribe estas líneas.-


                              MEDICO,  PERIODISTA  E  INVENTOR……

Se llamó Santiago David Preve y durante su corta estadía en Vergara, fue contemporáneo del Dr. Sala Consonno.-
Había nacido un 5 de setiembre de 1858 en la ciudad de Buenos Aires y descendía de italianos que allá por 1806, embarcados en un puerto de la Liguria, cerca de Génova, un día, decidieron cruzar los mares y establecerse con comercio y cabotaje, en la República Argentina.-
Joven aún, Santiago David Preve, obtuvo su título de Médico-Cirujano en la Universidad de Buenos Aires, siendo alumno de prominentes catedráticos argentinos, como lo fueron los Dres. Rawson, Baca, Albarellos, González Catan y Montesdeoca.-
Poco se conoce de su llegada al Uruguay, pero es dable resaltar, que allá por 1882, radicado en la zona de la Aguada en la ciudad de Montevideo, junto a los Dres. Romeu y Fiol de Pereda , participaron en el combate frontal a una epidemia de viruela, que se había desarrollado en esa ciudad y que a su paso se llevó consigo, gran cantidad de víctimas, niños, casi en su totalidad.-
Posteriormente, en el año1884, el Dr. Preve, fue llamado a las regiones de Río Negro y  de Paysandú, donde el tifus y la difteria, aquejaban a varios habitantes de esos Departamentos.-
Por los datos obtenidos en la prensa de la época e imaginándolo como un espíritu aventurero y en constante evolución, el Médico que nos ocupa, recorrió muchas casas en gran parte del Departamento de Río Negro, no escatimando esfuerzos y trabajando sin cobrar un centavo, más de las veces. Supo de andar en diligencia, en carruaje, a caballo o de a pie, incluso….
Para el año de 1897, se encontraba afincado en la zona de Tres Arboles, dado que el 17 de marzo de 1897, cuando se produjo el choque entre las fuerzas del Coronel Diego Lamas (blancas) y el General José Villar (coloradas), en el paso que lleva ese nombre, él, se encontraba en la casa del brasileño Federico Silva, donde se estableció uno de los hospitales de sangre y allí tuvo oportunidad de curar heridos de ambas fuerzas, teniendo en su poder un botiquín de primeros auxilios, que a tales efectos, le había dejado en la retirada el General José Villar.-
Está escrito en viejos documentos de la época, que el día anterior, en horas de la tarde había sido advertido por el Coronel Lamas, cuando pasó por lo de Silva, hacia el Paso de Tres Arboles, de que se preparara para ejercer su profesión, dado que el combate era inminente.-
El 24 de diciembre de 1913, dio su primera consulta, afincado en forma temporaria en Vergara, en el Hotel de Juan Claussen y seguidamente, los semanarios “Ecos de Vergara” y “La Evolución”, posteriormente, que dirigía en ambos casos el periodista José V. Fariña, mucho se ocuparon de escribir acerca de su persona. Incluso él, también escribió en esos semanarios, donde quedó detallada fehacientemente su propia biografía. Su amistad con el estanciero José Astiz (de la Tercera Sección de Treinta y Tres), con el Juez de Paz de Vergara, Guillermo Terra Gallinal; su cultura bastante pulida y el resultado de sus estudios en busca de un revitalizante que pretendía ser el “elixir de la eterna juventud”……
Muchas veces, le oí contar a Ventura Robaina, que el Dr. Preve, había vivido en un rancho de dos aguas, pequeño y techado de paja, que se encontraba ubicado en la calle Jacinto Ruiz, casi enfrente a la Biblioteca Municipal Serafín J. García de esta ciudad y que lo recordaba, como un hombre maduro en edad (tendría unos 54 años más o menos), alto, delgado, vestido intachablemente, de sombrero “de hongo” y chaleco con cadenitas, mientras su boca acusaba un evidente parálisis facial y una de sus piernas, dificultad para movilizarse.-
Fue muy apreciado por la población de este pago, donde se distinguió practicando “pequeñas operaciones”, aplicando sus “secretos” basados en el extracto de bazo, experimentando una y otra vez, con la Opoterapia (basada en fundamentos de un Endocrinólogo francés) y por supuesto, que tratando de llevar adelante y colocar entre la población su amada CORYNANTHINA…..El revitalizante, que avalado por los Dres. Zapiola y Piñero, de la República Argentina, decía curar males, como la Tuberculosis, la Neurastenia, el Agotamiento nervioso, las convalecencias lentas, etc etc. Dicho medicamento, según su creador, contaba con el sustento de una planta originaria de Gabón y Camerún (Africa), la cual suministrada en proporciones ínfimas, tiene entre los efectos de ser: afrodisíaca, lipolítica y anestésica por vía tópica…..
“CON UN SOLO TRATADO SE CURA”, promocionaba su creador en el Semanario “La Evolución” y a pesar de que el Dr. Preve, no había revalidado su título en Uruguay, ofrecía en venta su maravillosa creación, en la ciudad de Montevideo, en la calle Arroyo Grande, esquina Caridad.-
Intentó explotar una farmacia a medias, con el francés Dino Bounous, que ya tenía su local propio  en Vergara, pero no tuvo andamiento.-
Al día 24 de agosto de 1914, aún residía en Vergara, ya que así lo consigna el semanario antes indicado el cual lo nombra como orador central, en un acto que se realizara en la Plaza Confraternidad, festejando el “Día del Arbol”.-
Casi enseguida, se desapareció de Vergara y reapareció, en Pan de Azúcar (Departamento de Maldonado), donde domiciliado en la confluencia de las calles Avenida Larrañaga y Francisco Bonilla, pasó a convivir, con una señora que era enfermera y que le ayudaba en sus tareas habituales. Se dedicó de lleno a ejercer el periodismo en un diario de la localidad, que favorecía al Partido Colorado. Y fue conocida su amistad con el Dr. Baltasar Brum y con don “Pepe” Batlle, con quienes se carteaba muy a menudo. Para el año 1930, ya no se contaba su presencia en Pan de Azúcar.-
 Se habría ausentado de esa localidad?....Habría retornado a Buenos Aires?... Habría fallecido?......La investigación no se detiene y aun continúa.-
Fue, un espíritu inquieto, vocacional e infatigable, que aquí en el Este, dejó su recuerdo de médico, de periodista y de investigador... Para ello, diría que no dejó cuatro postulados identificatorios: el afán de ser un andariego, su periodismo ineludible, las ansias de estudio y de superación en el mundo científico y su “fugaz” y casi olvidada creación de la CORYNANTHINA….                                                                  


PD: Trabajo de investigación realizado con la colaboración del Escribano José Luis Cuello Núñez; del Profesor Ricardo Leonel Figueredo y de la Sra. Herminia Sala (nieta del Dr. Pedro Sala Consonno).-

Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 17 de noviembre del 2016.-





             











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