miércoles, 23 de noviembre de 2016

Mastrángelo y sus muñecos
"Don Pancho" y "Margarita"
MIRANDO SONREIR A UN NIÑO……

Carlo Lorenzo Fillipo Giovenni Lorenzini, nació en Florencia (Italia) un 24 de noviembre de 1826.-
Era hijo de un cocinero y de una modesta ama de casa. Más allá de que tuvo la suerte de ser ahijado de la duquesa María Ginori.-
Desde niño se sintió motivado por las letras y luego de asistir a un Colegio, prosiguió estudios en un seminario, donde incursionó en la retórica de la filosofía.-
A los 18 años de edad, comenzó a trabajar como librero y sus primeras crónicas aparecieron en el periódico “Il Lampone”. En el año 1848, se embarcó como voluntario en el ejército de Toscana y en 1856, cambió su nombre y apellido por el de “Carlo Collodi”, aludiendo con este último, a un pueblito de la Toscana donde había nacido su madre.-
En 1856, publicó la novela “In Vapore”, a la vez que escribía y otorgaba difusión a otros cuentos y relatos satíricos.-
Fue empleado de Banco y renunció al cargo “porque se sentía aburrido” y en ese caso, tomó partida en lo que le gustaba y se dedicó de lleno al mundo mágico de la literatura infantil.-
En 1880,  escribió la “Storia di un Buratino” que comenzó a salir semanalmente en el primer periódico italiano que se creó niños italianos, llamado: “Il Giornale dei Bambino”.  El 14 de febrero de 1883, creó su obra cumbre: “Le avventure di Pinocchio” (La aventura de Pinocho). Y de ahí en más, su fama como tal se extendió por el cine, por el teatro y por las muchas ediciones de los libros, donde una y otra vez emergía la figura de aquel “muñeco de madera”, con su nariz larga, con sus ojos pequeños y con una historia de vida, que hacía meditar a grandes y a pequeños.-
Porque Collodi, usando un carácter amigable, sensible, humilde y lleno de alegorías, logró expresar y fundamentar sus propias convicciones filosóficas y espirituales.-
Era masón y falleció el 26 de noviembre de 1890 en la misma ciudad italiana que lo había visto nacer. Se fue, con la misma humildad con que había vivido y sin saber que a través de sus aventuras literarias, se había hecho popular y famoso.-
Andando tiempos, distancias y caminos, en la década de 1960, llegó a Vergara un italiano itinerante, que al igual que Collodi, traía entre sus manos un mundo amplio, sensible y espiritual, para disfrutarlo conjuntamente los niños.-
Se llamaba Expédito Mastrángelo, era ventrílocuo y tocaba la guitarra y cantaba.-
Sus muñecos, se llamaban “Pancho” y “Margarita” y de acuerdo a las circunstancias y el lugar en donde actuaba, así era el ropaje que les ponía.-
De estatura regular, cutis blanco, gafas de carey y algo calvo, Mastrángelo, presentaba a sus muñecos, participaba con los niños y luego empuñaba la guitarra y cantaba viejas composiciones de otra época, como: “La Cumparsita”, “Cuando llora la milonga”, “Ilusión Marina” o “Se fue la Princesita”…..
En un Vergara, donde no se captaban señales de televisión, ni se soñaba con la palabra “Internet” y las noticias del exterior, solo se conocían a través de la radio, de los diarios y de las revistas, que vendía “El Tito” Cardozo, las presentaciones de Mastrángelo en la planta baja del “Altillo de Padula” o en el cine DAZER, del “Tono” Zito, borraban por un instante, aquel mundo anodino, insulso, meditabundo y repleto de largos silencios.-
Por única vez se fusionaban la creatividad, la bondad y la fantasía, despojadas de reminiscencias materiales y de aparatos o de medios sofisticados.-
El viejo italiano vivificaba su espíritu. Mientras los niños tiesos pero atentos, dibujaban sonrisas imborrables, con la inmensa gratitud que tienen las almas sinceras.-

Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 23 de noviembre del 2016.-


1 comentario:

  1. Muchas gracias por publicar este contenido, no sé, si tendré algún tipo de parentesco con este señor tan especial, el cual me despierta mucha admiración, ya que tenemos el mismo apellido y también hago y manipulo titeres, fue una muy linda sorpresa encontrarme con este post.

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